sábado, 15 de noviembre de 2014

El diario del padre de Pilar. Capítulo 3




Querida hija,

Junto a esta carta, tu tío Jan, te entregará un diario y un sobre marrón. Cuando lo recibas, será porque yo ya no esté a tu lado, estaré junto a tu madre y tu ya serás mayor de edad, como les hice prometer a tu tío y a tu abuela, si yo me iba el primero de nosotros. Lo escribo en español asi que perdona si no es un español muy correcto pero quiero hacerlo así por lo que ahora te voy a decir.

El diario lo empecé a  escribir a la semana siguiente de morir tu madre. Te cuento en él como  la conocí, lo que nos pasó cuando regresamos juntos, tu espera y nuestros sueños, su accidente y mi tristeza por perderla y por no haber seguido luchando como ella quería.
También le cuento a ella, por eso en castellano ya que tu madre no llegó a aprender a leer en flamenco,  como crecías día a día ( sé que de alguna manera ella lo va a leer), como te ibas convirtiendo en una niña maravillosa, despierta y lo bien que dominabas ya el español además del flamenco y el francés. Todo lo que lo he vivido através de ti se lo he ido contando a tu madre.

Siempre te he dicho que te llamas igual que tu abuela, la madre de tu madre y es cierto, pero también te pusimos Pilar porque fue en Aragón dónde nos conocimos, en el frente de Teruel. Me fui a España como brigadista, fui uno más de los trescientos y pico voluntarios que partimos de Bélgica para servir al ejército republicano. Tu madre era enfermera y como tal la conocí en Teruel. A un camarada  le tuvieron que apuntar una pierna y en las visitas que le hacía conocí a tu madre que ya era madre por aquel entonces. Si Pilar, tienes un hermano, un medio hermano del que nunca has oído hablar.

Nos enamoramos, algo que ella no creía posible pues en el 36, unos meses antes del alzamiento nacional su pareja murió en un altercado . Dos días más tarde del alzamiento tu madre, preocupada por los acontecimientos decidió llevar a Miguel, tu hermano materno, fuera de Madrid, junto a su madre, a un pueblo de Segovia al principio y después a Segovia capital. Miguel tenía 9 meses pero tu madre decidió presentarse como enfermera voluntaria cuando comenzó la contienda. Quería seguir luchando por los ideales de su pareja y padre de su hijo, convencido republicano que creía firmemente que solo la república podía salvar a España, sacarla de la pobreza y la ignorancia. Quería para Miguel una España más justa.

Como te decía, nos conocimos y nos enamoramos en el hospital de campaña al mando de un doctor americano, como los instrumentos que tenían, como decía tu madre, pero de eso más en mi diario. Cuando tuvimos que abandonar el frente de Teruel pasamos al del Ebro pero de allí también tuvimos que retirarnos. La contienda estaba perdida y en Europa se estaba forjando otra, era hora de volver a casa. Tu madre se vino conmigo, no sin antes intentar, por todos los medios, tener noticias de su madre y de Miguel. Ir a Segovia nos fue imposible y los mensajes no llegaban. Decidimos, con mucho dolor por  parte de tu madre,  intentarlo desde Bélgica, mandar a mi hermano a España pero las cosas se complicaron.

En el diario te detallo todo lo que pasó desde nuestra llegada, nuestro paso por la resistencia, nuestra  boda cuando Bélgica fue liberada, la espera de tu nacimiento años más tarde, porque te hiciste esperar Pilar mucho y, todos los intentos por encontrar a Miguel y a tu abuela. Tu tío Jan viajó  dos veces a Segovia, la primera en 1946 y le dijeron que la señora de la casa se encontraba fuera y no quisieron ayudarle. La segunda antes de que nacieras tu, en abril de 1950,  acompañado de un funcionario de la embajada belga pero no sirvió de nada. La casa estaba cerrada a cal y canto, desde el 46 nos dijeron y nadie conocía el paradero de la familia. Lo más raro de todo era que las cartas que tu madre escribía y mandaba a España todas las semanas nunca eran devueltas.

Cuando nos llegó la noticia de que los aliados habían liberado Brujas regresamos a casa de la abuela. Ese 12 de septiembre de 1944 para nosotros era una fiesta pero para nuestros camaradas de la resistencia holandesa la lucha no había terminado. De todo esto más en mi diario. Retomo lo de Miguel, ya sabes que escribo muy desordenado, perdona.

Desde que volvimos a Brujas no faltó ninguna semana que tu madre no mandara una carta a Segovia, nunca contestaron pero como ya te dije tampoco nos fueron devueltas aunque esto cambió una mañana de noviembre de 1950. Tu tenías tres meses, al bajar al comedor nos encontramos, sobre la moqueta del recibidor, una nota y un sobre marrón que colgaba de la ranura de las cartas de nuestra puerta de la calle. En el sobre estaban todas las cartas enviadas durante todos esos años. Las cartas estaban sueltas, sin sobres, habían sido leídas y tu madre guardaba la esperanza que hubieran sido por tu abuela, que algo la hubiera impedido contestar . La nota que había junto al sobre estaba escrita en francés. Era escueta pero tanjante  nos recomendaban que dejáramos de buscar a Miguel, que no mandáramos más cartas ni enviáramos a nadie si queríamos vivir en paz y disfrutar del bebé recién nacido. Tu madre dijo que no pensaba olvidar a su hijo y como ya tenía la nacionalidad belga se presentó en la embajada española para que la ayudaran. Tres días más tarde tuvo el desgraciado accidente con la bicicleta en el que se  desnucó al caerse y darse con el bordillo de la acera. Su cadena se había soltado y su abrigo largo se enganchó en un pedal al querer saltar, al no poder frenar. Te imaginarás como nos sentimos, como me sentí. No me hacía a la idea de no volver a verla nunca más. Habíamos pasado tanto juntos y ahora que te teníamos, que nos sentíamos tan felices aunque con la espinita de no tener a Miguel con nosotros, un maldito accidente terminaba con nuestros sueños, pero mi angustia no acabó ahí.

 Cuando regresamos de su entierro, al abrir la puerta de casa nos encontramos con otra nota que habían echado por la ranura de nuevo.  
Escrita también en  francés me despejó las dudas que tenía sobre el accidente y mi miedo al igual que mi rabia aumentó. Escribían que lamentaban el accidente, solo pretendían asustarla al manipular la cadena y me recordaban que aprendiera la lección, que no buscara a Miguel, en caso contrario tu podrías ser la próxima víctima sin querer.

Pilar, perdóname el silencio durante todos estos años, no te enfades con tu abuela ni con tu tío por haber guardado silencio. Solo tu contabas y queríamos que crecieras feliz, que pudieras jugar en la calle como otras niñas y por eso no seguí buscando a Miguel como tu madre hubiera hecho, ni te hablamos de él y nos inventamos otra historia sobre tu madre y sobre mi.

Querida hija, como te conozco bien, si quieres indagar sobre Miguel por favor, contrata a unos profesionales, no lo hagas tu sola, tengo miedo.
Recibe mis últimos besos y abrazos, te quiero, siempre has sido lo más preciado que he tenido, eres el vivo retrato de tu madre y de nuevo, perdona mis silencios.
Tu padre,
Robert Lefferink,
Brugge , 20 de noviembre de 1960.

Así, con el nombre de la ciudad, la fecha y el año termina la carta que Robert escribió a su hija Pilar. Bonilla enciende un cigarrillo y mira pensativo a Héctor. La lectura no le ha llevado mucho tiempo pero algunas cosas no le han quedado muy claras, quizás porque hace muchas referencias a un diario que no tienen.

-        ¿ Qué datos tenemos sobre Miguel exactamente? ¿ Estaban casados sus padres – pregunta Bonilla mirando a Héctor       
   -    No estaban casados pero si estaba reconocido y llevaba los apellidos de los dos. Miguel González Ramírez. Nació el 24 de diciembre de 1935 en Madrid. El padre se llamaba también Miguel, el segundo apellido Robert no lo sabía. Rosario se apellidaba Ramírez Velasco y vivían juntos en Carabanchel Bajo.  Robert no estaba seguro, según cuenta en el diario, pero creía que los dos eran de Segovia. Rosario había nacido en Coca pero creció en la ciudad de Segovia.
-        No tenemos mucho, es verdad y han pasado muchos años ¿ La última vez que vio a su hijo fue en octubre de 1936?- pregunta Bonilla.
-        Verle a él y a su madre sí. Durante la guerra pudo comunicarse con su madre y tener noticias de Miguel de vez en cuando pero a partir de 1938 ya fue imposible. Luego en Bélgica con la guerra tampoco pudo hacer nada y el tío lo intentó dos veces, como lees en la carta.
-        Pilar nació en 1950, en agosto y su madre muere a finales de noviembre – comenta Bonilla mirando las notas de Héctor - ¿Y no te parece interesante investigar esa muerte?, el mes que viene voy con Matilde para Brujas, he podido cambiar los billetes y ya tenemos contactos con colegas en Bélgica que podrían ayudar.
-       Nuestra licencia no sirve para fuera de España pero si podemos colaborar con detectives de   Bélgica aunque ¿ crees que a Matilde le va  a hacer gracia? Al fin y al cabo el viaje lo hacéis por gusto, para aprovechar los billetes pero no para trabajar.
-        Tampoco me voy a pasar todo el día con los colegas. Podemos empezar ya a hablar con ellos asi si no hay nada pues me despreocupo del caso en Bruselas.
-        Como quieras, toma tu contacto con Ten Cate, me dio recuerdos para ti, habla un poco español también.
-        Sí, habla un poco , vive en un barrio donde hay muchos emigrantes. ¿ Te ocupas tu de ver si hay algo sobre Miguel en el ayuntamiento de Carabanchel?
-        Mañana mismo Bonilla, he quedado con Maria,  hoy sale  pronto del colegio y vamos a comer algo juntos por ahi, los dos solitos, aprovechamos que Asun comerá con su madre cuando terminen las compras y a Trino le han dejado la comida hecha.
-     Me parece muy bien, padre e hija de confidencias ¿no? pero no te olvides que mañana viene Gustavo, necesita que le echemos un cable en un caso.
-      No te preocupes, vendré primero al despacho y ¿ crees que Vallejo nos podrá ayudar a nosotros?
-      Luego le llamo, supongo que sí,  ya está completamente recuperado de su bronquitis y deseando salir de casa.  Ya sabes como es su mujer, le cuida tanto que le agobia .
-      Asi son casi todas las mujeres pero en el fondo nos gusta, a mi al menos me encanta que me cuide Asun aunque protesto por inercia – ríe Héctor, levantándose de la silla, poniéndose el abrigo .
-       Asun y tu sois casos aparte, seguro que los colegas en Bruselas se habrán dado cuenta.
-       No te digo yo que no. Bueno, hasta mañana y saludos a Matilde- contesta cerrando la puerta.

Mientras Héctor camina al colegio de su hija, en el patio del mismo, se han formado como de costumbre grupitos de chicas que hablan animadamente entre ellas. Las chicas están en COU pero no comparte todas las asignaturas, Clara ha elegido un paquete diferente al de María y Suzanne y solo tienen algunas clases en común y aprovechan para ponerse al tanto en cuanto están juntas.  María, Suzanne y Clara y dos chicas más están comentado la situación de otra compañera que ha dejado el colegio.

-        Pues no me parece bien – dice Suzanne – el que se haya quedado embarazada no es impedimento para que no termine el curso. El niño nace en el otoño ¿no? en mayo, cuando tenemos que hacer los exámenes ni tan siquiera se le notará el embarazo.
-        Pero todo el colegio lo sabe y no todas son tan liberales como tu, Suzanne – comenta Sandra una de las chicas -  además se va a casar y las monjas no admiten a chicas casadas en el colegio.
-        A mi tampoco me parece bien – dice María – que deje los estudios y que se case.
-        Mira ésta – comenta Lourdes, otra de las chicas - ¿ y qué tiene que hacer según tu? ¿Acaso la opinión de sus padres no cuenta?
-        Lo que cuenta es lo que Mayte quiere y si sus padres la quieren tendrían que apoyarla. Mayte no estaba muy segura de querer a Manolo. Ha cometido una equivocación, eso está claro, es un error acostarse con un chico para estar segura de tus sentimientos, pero si no puede seguir en el colegio siempre puede ir a una academia a continuar con sus estudios, un embarazo y una boda no tienen porqué dar al traste con los estudios necesariamente.
-        Exacto – dice Suzanne - ¿ y tu que opinas Clara?
-        Estoy con vosotras, no me parece que hoy en día tengas que dejar de estudiar por un embarazo, si de verdad quieres estudiar,  pero también es cierto que puede retomar sus estudios más adelante si tiene las ideas claras pero de Mayte lo dudo, creo conocerla mejor que vosotras y nunca ha tenido las ideas claras.

La conversación se corta al ver al padre de María entrar al colegio. Las chicas le saludan con un beso como tienen costumbre y tras charlar un rato con Clara y Suzanne, Héctor camina con María, cogidos del brazo por la calle Velázquez .

-        ¿ Podemos comer en el VIP de un poco más arriba? – pregunta María.
-        Como quieras, me tienes toda la tarde a tu disposición y tus deseos son órdenes princesa.
-        No exageres papá y gracias, me gusta ese sitio, he ido muchas veces con Tim y ahora también quiero tener el recuerdo de haber estado contigo allí.

María , con sus casi 17 años se ha convertido en una preciosa jovencita tan sensata como su madre, según su abuela Felisa.  Quiere con locura a sus padres, a su hermano y a toda su familia pero su padre es un caso aparte. Tiene una gran complicidad con él, le adora y éste a su vez se siente muy orgulloso de su princesa que ha crecido muy rápidamente, para su gusto. María se ha acostumbrado desde pequeña a contarle todo a su padre, tiene tanta confianza con él como con su madre. Sentados ya a la mesa, frente a frente, con sus bandejas delante de ellos, los abrigos en el respaldo de sus sillas, María y su padre hablan si cesar y ésta le cuenta el caso de Mayte.

-        ¿ Vosotros me apoyaríais verdad, papá?
-        Claro que sí princesa pero por favor, recuerda tus palabras, no hay que acostarse para estar segura de los sentimientos y ni aún estándolo cuando se es tan joven como vosotras.
-        No te preocupes papá, ya te lo he dicho mil veces, Tim y yo no lo vamos a hacer, preferimos esperar pero recuerda tu también tus palabras de ahora si sucediera, que no va  a suceder.- termina María esa conversación, levántadose y dándole un beso y un abrazo a su padre.

Poco más tarde salen del VIP y de camino de vuelta a casa María comienza a sentirse incómoda.

-        ¿ María, qué te pasa, te encuentras mal? – le pregunta su padre
-         No, no, estoy bien pero tengo la misma sensación que tuve en Londres, algo ha pasado y quiero llegar a casa cuanto antes.
-        No me asustes princesa, pero ya estamos cerca de casa – contesta Héctor – tomando de la mano a su hija apretando el paso, recorriendo los 300 metros que les separaban de casa volando y al llegar al portal se encuentran con Trino quien exclama.
-        ¡ Gracias al señor que habéis llegado!
-        ¿ Le ha pasado algo a Asun, a Daniel, a Felisa .....?
-        No, no, están arriban , nosotros bien. Tim ha tenido un accidente pero no es grave- cuenta Trino sin dejar de terminar hablar a Héctor.
-        ¡Lo sabía, lo sabía! – grita María subiendo las escaleras corriendo seguida por su padre.

Una vez arriba se entera por su madre de que Suzanne ha llamado para contar que su hermano se ha roto la clavícula jugando al rugby y que su madre se iba mañana a verlo. Poco más tarde es Héctor quien habla con Glen y quien propone que el viernes vuelen María y Suzanne para ver a Tim. Mucho tiempo para pensarlo no tiene y acepta el ofrecimiento de que los billetes de las  chicas corran a cuenta de los White. Asunción mientras tanto calma a María y a la hora de la cena la chica ya está más tranquila sobre todo porque al final ha podido hablar con Tim por teléfono.

-        Gracias Héctor por no oponerte a que María se vaya con Suzanne el viernes por la tarde a Inglaterra. – le dice Asun a su marido pasándole la mano por la cara mientras se recuesta en su hombro metidos ya en la cama.
-        La verdad es que no sabía que contestar cuando Glen me lo ha sugerido. Pero tiene razón, como la madre de Tim vuela mañana,  lo único que hacen solas es el viaje de ida pues el domingo vuelven con ella. Alejandro las estará esperando en el aeropuerto  y el vuelo es directo. No me hace gracia pero entiendo que mi princesa quiera ver a Tim aunque solo sea un día y que a este le alegre ver a su hermana y a María. ¿ Sabes lo que me ha dicho esta tarde?
-        No , normalmente me lo contáis los dos pero con esto del accidente no me habéis dicho nada.

    Héctor le cuenta lo de Mayte y Asun comenta.

-     Así que esa era la razón por faltar a clase. Estoy de acuerdo con mi hija, sus padres tenían que preguntarla que es lo que ella quiere de verdad.  Y de paso, te recuerdo, que yo tampoco era tan mayor la primera vez que me acosté contigo.
-     Lo recuerdo muy bien, fue cuando lo de Chelito pero no es lo mismo.
-     Claro, María es tu hija y a los padres se os hace cuesta arriba pensar en esa posibilidad ¿no?
-     Pues sí, tienes razón, se hacen mayores demasiado pronto. Pero bueno, después de eso me dijo que somos un referente para ella en como una pareja debe vivir su amor por un comentario que hice. Me ha dejado de piedra, pensaba que iba a decir que éramos un referente como padres, pero me salió con esas.
-      Y como padres también lo somos ¿ acaso lo dudas? – contesta Asun acariciando el pecho de su marido- ¿ pero qué  comentario era?
-     Hablando de nuestro viaje a Bruselas, y lo de Pilar, ya sabes que María se interesa mucho por nuestros casos, se me ocurrió decirle lo que comentó sobre que parecíamos dos adolescentes por ir de la mano y besarnos en la calle, y entonces me saltó con eso – responde Héctor besando las manos que le acarician.
-     No tenemos remedio cariño o quieres que lo pongamos – pregunta Asun poniendo cara de resignación
-      ¡De ninguna manera!, no sé que haría si no pudiera acariciarte y besarte como lo hacemos.
-      Ni yo que haría sin ti, no quiero ni imaginármelo- responde Asun abrazando a su marido- y bésame cariño cuanto quieras y cuando quieras, me muero por tus besos y por tus caricias, mi amor.


Y entre besos y caricias se que quedan dormidos, María por su parte también se queda dormida deseando que llegue el viernes para ver a Tim.








    


     




sábado, 8 de noviembre de 2014

El diario del padre de Pilar. Capítulo 2.

Madrid, febrero de 1974

Atrás quedaba el congreso y el encuentro con Pilar y la visita que hicieron con ella a Brujas. “Brug significa puente en holandés y se podría decir que la ciudad recibe ese nombre por su numerosos “brugge” pero la verdad es que hay diversas historias, en cualquier caso no tiene nada que ver con brujas que volaran sobre escobas o condenadas a hogueras” les había explicado Pilar en el tren. “¿por qué la llamamos en español entonces Brujas?” había preguntado Asunción. “Los soldados españoles no podían pronunciar Brugge y como les sonaba a bruja empezaron a llamarla asi y de ahi a Brujas” le respondió Pilar abrochándose su trenca y colocándose su gorro y bufanda ya que el tren estaba haciendo su entrada en la estación. Asunción también se levantó y se abrochó su chaquetón, se puso los guantes y al igual que Pilar se anudó la bufanda y dudó si ponerse la gorra que se había comprado. Se había abrigado bien, pantalones y botas sin tacón que también se compró a última hora.
 El frío era intenso, a temperaturas de bajo cero no estaba acostumbrada y Héctor, aunque no lo confesaba,  también tenía frío y debajo de su abrigo llevaba su traje con un jersey de cuello vuelto que Asun le había comprado para el día de los enamorados. Héctor por su parte le había regalado un broche con incrustaciones de diamantes que había comprado en  la joyería del hotel gracias a Jean Paul, el joven de la recepción que habla español “ diamantes de Amberes, de los buenos y a un precio muy asequible, especial para el día de los enamorados” le había dicho guiñándole un ojo, recordó Héctor mientras caminaban, a paso rápido hacia el centro desde la estación.

-Este es el centro de Brujas – les dijo Pilar- estáis en la plaza del Mercado, De Grote markt, se llama igual que en Bruselas y por esta calle llegáis a la plaza donde está el Ayuntamiento y  frente a él están los coches para pasear. Nos vemos a las cuatro en Le café des arts , que es esa casa con fachada roja ¿ de acuerdo?  Yo voy ahora a casa de mi abuela y recojo el diario.
- De acuerdo – dijeron ellos.

En esta ciudad milenaria, capital de Flandes Occidental, conocida en la edad media por su comercio y su puerto, nació Pilar y aqui creció junto a su padre y su abuela. Brugge, como ella la llama, es para muchos una de las ciudades más románticas de Europa y una de las tres Venecias del norte. “ Para conocer Brugge y dejarse embrujar por su encanto hay que verla desde el agua, recorrer sus canales y olvidar el tiempo” les había dicho Pilar. A falta de paseo fluvial, imposible de realizar en febrero, un coche de caballo les enseñó sus rincones y ellos, con las manos entrelazadas, bien juntitos y  abrigados , con una manta por encima de las piernas, desafiaron al frío viento que cortaba la cara, disfrutaron del paseo comentando lo que veían, bebiendo chocolate caliente del termo que el cochero les había ofrecido al subir al coche. El paseo acabó en el Grote Markt y Héctor tomó instantáneas de Asun, primero en la plaza Burg ante el impresionante ayuntamiento de estilo gótico-flamenco y en la plaza del Mercado Grande, ante el campanario que domina la plaza. Instantáneas que reflejaban las mejillas rojas por el frío, irradiando felicidad y admiración ante la gran torre Belfort con sus 83 metros de altura, construida en sus comienzos en madera y después revestida en piedra y que se ha conservado hasta nuestros días. Sus campanas avisaban a los habitantes en caso de incendio u otras penalidades y Asun, incansable quería subir los 366 escalones para contemplar desde arriba la ciudad como le había dicho Pilar:
“ la vista merece el cansancio de subir sus escalones” pero Héctor no estaba por la  labor y mientras esperaban a que Pilar se reuniera con ellos entraron en el café acordado. Brujas cerró su viaje a Bélgica y al día siguiente, por la noche, ya se encontraban en casa. De vuelta en Madrid la pareja retoma su rutina diaria y mientras Asun visita a Matilde , Héctor habla con Bonilla en la agencia.
      

-        A ver, cuéntame el caso que os ha planteado Pilar en Bruselas, ahora con detalles, que por teléfono no me ha quedado claro, noté cierta resistencia por tu parte – le dice Bonilla mientras se beben el café que acaba de preparar.
-        Resistencia no, pero no estoy tan entusiasmado como Asun. A ella le parece una historia para publicar en la revista y tiene razón pero yo no lo veo como un caso interesante para nosotros, es uno más.
-        ¿ Pero vamos a investigar sobre su hermanastro sí o no?
-        Eso sí, si a ti te parece bien. No tenemos muchos datos y el apellido es muy común eso si no ha cambiado de nombre.
-        ¿ Tienes la carta de su padre y el diario?- pregunta Bonilla.
-        Sí, la carta sí. Pilar lo mandó por fax al hotel y tenemos la copia. El diario no. Asun ha hecho algunas anotaciones.
-        Cuéntame un poco por encima antes de leer la carta.
-        Como quieras. El padre de Pilar falleció en diciembre del año pasado. Pilar no llegó a conocer a su madre pues esta murió a los pocos meses de nacer ella.Se ha criado con su abuela y su padre. Al fallecer su padre, su tío Jan, hermano pequeño de su padre, le dio una carta y un sobre a Pilar y el diario que su padre, Robert, empezara a escribir al poco tiempo de fallecer su mujer, Rosario, una española que conoció en tierras Aragonesas.
-        Y el sobre es para el hermanastro ¿ no es así?
-        Exacto. En el sobre, según la carta que aún no has leído –le recuerda Héctor – están las cartas que Rosario escribiera a su madre para Miguel y que le echaron de vuelta en el buzón de su casa pocos días antes de que Rosario falleciera.
-        ¿ Entonces en el sobre tendremos una pista?
-         El sobre que ha recibido Pilar no es el original  dónde venían las cartas.Las cartas le fueron devueltas ya leídas y sin sobres, todas juntas dentro del gran sobre marrón. 
-        ¿ Pilar no sabía nada de Miguel? 
-       No, no sabía que su madre hubiera tenido un hijo y que estaba en España. De hecho no tenía ni idea de como se conocieron sus padres y todo lo que les pasó. Se ha enterado por el diario. A ella le contaron que su madre había llegado a Bélgica a trabajar y que así se conocieron y nada más. La abuela y el tío tampoco la sacaron nunca del engaño.
-        ¿ Qué motivos tenían?
-        Aquí tienes la carta. Está escrita en español. Robert solo hablaba con Pilar en español, la niña creció oyendo a su abuela y tío, vecinos y otros niños hablando flamenco pero a su padre solo le oía en este idioma cuando no hablaba con ella. El diario también está escrito en español.

Bonilla toma la carta y comienza la lectura de la misma mientras en su casa, Asun y Aurelia charlan  con Matilde que ya está casi recuperada de la operación, deseando de volver a salir a la calle.

-        Bueno- dice Matilde- dejad de preguntarme como estoy y por la operación y que cuente Asun como le ha ido en Bruselas, a pesar del frío, habrán tenido tiempo de hacer turismo y de celebrar el día de los enamorados ¿no?
-        Pues mira sí, hemos tenido tiempo para todo hasta para conocer a una chica, de padre belga y madre española que ha pedido a Héctor que le ayude a encontrar a su hermanastro en España. La historia de sus padres me ha encantado por muchas cosas y creo que voy a empezar a escribirla en la revista, un poco como homenaje a todos esos brigadistas que cuando regresaron a su país les metieron en la cárcel por haber servido a un ejercito extranjero – Asunción hace una pausa para morder el bizcocho que Matilde les había puesto con el café y continua muy animada hablando de la madre de Pilar- Resulta que se conocieron cuando él estaba en el frente de Teruel, se enamoraron y cuando tuvieron que dejar Aragón, ella se fue con él a Bélgica y allí, meses más tardes formaron parte de la resistencia belga-holandesa. Rosario, que se quedó viuda durante la república, tenía un hijo que estaba con su madre en Segovia. Cuando marchó a Bélgica le fue imposible llevárselo con ella y luego todo se complicó. Total que ahora Pilar, quiere encontrar a su hermanastro para darle un sobre que contiene varias cartas que Rosario escribiera a su hijo y que le fueron devueltas. Rosario murió al poco tiempo de nacer Pilar y la chica no sabía nada de un hermanastro, hasta hace poco. Su padre ha muerto y este , hace tiempo había escrito una carta para que se le entregase cuando el muriera. Todos los detalles están en el diario que el hombre comenzó a escribir cuando murió Rosario . El tío de Pilar guardaba el diario para ella junto con la carta y el sobre cerrado por deseo de su hermano.
-        ¿ Y quieres escribir sobre la historia que cuenta en el diario? – pregunta Aurelia
-        Esa es la idea. Pilar va a venir dentro de una semana , traerá el diario y juntas vamos a ver que y cómo lo hacemos. A Julio ya se lo he comentado y le gusta la idea.
-        Bueno pues ya lo leeremos hija, pero ahora cuéntanos algo de lo que habéis hecho y deja los casos para mi marido y el tuyo – dice Matilde.
-        Es que no sé como empezar. Han sido unos días intensos y Héctor y yo, según Pilar, parecíamos dos ‘pubers’ enamorados, como ella nos llamó – contesta Asun riéndose cogiendo el bizcocho de nuevo.
-        ¿ Pubers? – pregunta Aurelia
-        Adolescentes, es que Pilar aunque habla muy bien el español lo mezcla con palabras en flamenco y pubers viene de pubertad, vamos comportamiento como adolescentes.
-        ¿ Qué hacíais, además de no dejar de daros besos como siempre? – le pregunta Matilde
-        Pues eso, darnos besos cada dos por tres, ir de la mano, reírnos mucho y allí son muy reservados para esas cosas, las parejas no andan cogidas de la mano ni del brazo como por aqui. Pero bueno – continua después de terminarse el bizcocho – además de pasear por el centro de Bruselas y de dar un paseo en coche de caballos por Brujas, las noches, que son muy largas allí y se cena muy temprano, las pasábamos en nuestra habitación con el cartelito de no molestar puesto en la puerta y si la bañera-jacuzzi que teníamos pudiera hablar pues...
-        ¿ Pues qué? Vamos, no te cortes ahora – dice Aurelia – seguro que esa jacuzzii ya ha visto más de un numerito.
-        Seguro que sí y aún así – Asunción se sonroja e intenta cambiar de conversación – bueno, ya está bien, imaginar lo que queráis. ¿ Cómo se ha portado Sergio en tu casa mientras Matilde estaba en el hospital, Aurelia? ¿ Los mellizos estarían encantados, no? ¿ No era demasiado para Clara? .Javi como siempre con Daniel hablando de baloncesto según mi madre.
-        Eso, eso, cambia de conversación ahora guapa, nos dejas con la miel en los labios. Será cuestión de pedirle a Gustavo que me lleve a Bruselas o repitamos París pero en un hotel con jacuzzi – responde Aurelia riéndose
-        Bonilla y yo vamos a ir a Bruselas el mes que viene – dice Matilde también riendo –  ha podido cambiar los billetes y como estaremos en el mismo hotel la probaremos.
-        Pues nada, probarla y ya me diréis – contesta Asun y mirando el reloj, se levanta y dice - ¡Cómo se ha pasado la mañana! Me tengo que ir ya,  he quedado con mi madre para comprar un regalo a Estrella .

Asunción deja a sus amigas y ya casi hermanas de tanto tiempo que llevan juntas y de camino al Corte Inglés de Cuatro Caminos,  recuerda la última noche en Bruselas y el apetito que en Brujas se les había despertado. La tarde anterior, día de los enamorados, Héctor quería haberla llevado a cenar a un restaurante que Jean Paul, el joven recepcionista, le había recomendado pero ella quería acudir a la cervecería dónde Pilar les había citado.
Por la tarde, después de la comida cena que habían compartido en el hotel, con algunos invitados al congreso,  se intercambiaron los regalos que se habían comprado y Héctor ya tenía planes para esa noche, al final – sigue recordando Asunción parada ante un semáforo de Bravo Murillo, ya cerca de Cuatro Caminos- que Héctor accedió a regañadientes y fueron al encuentro de Pilar.  Después de conocerse y de tomar unas jarras de cerveza acompañaron a Pilar al apartamento en el que vivía, no muy lejos de la cervecería. Allí les enseñó la carta de su padre y les contó la historia. Cuando regresaron al hotel Asunción no se tenía en pie, se tumbó en la cama y se quedó frita.  Demasiadas jarras de cerveza y aunque Héctor la había avisado, ya que en Salamanca le pasó lo mismo, ella no hizo caso y esa noche, al igual que la otra vez le tocó a su marido quitarle la ropa y meterla en la cama. Al día siguiente, se despertó con un poco de dolor de cabeza y Héctor le tenía preparado una aspirina. Después de desayunar tomaron el tren con Pilar a Brujas y allí, durante el paseo en el coche de caballo, la mano de Héctor se perdió más de una vez por debajo de la manta y le decía al oído,  todo lo que se había perdido esa noche por beberse las jarras de cerveza. Cuando regresaron de Brujas declinaron la invitación de Pilar para cenar juntos, tenían hambre de estar juntos a solas y se despidieron de la chica. Era su última noche en Bruselas y querían resaciarse de la noche anterior. Al subir a la habitación se quitaron las prendas de vestir el uno al otro comiéndose con la mirada  y mientras se llenaba la bañera comenzaron a jugar, sentados primeros, tumbados después, en la alfombra de pelo largo frente a la chimenea eléctrica, continuando el juego en el jacuzzi y más tarde, ya más reposados, se quedaron dormidos abrazados como siempre.

-       ! Asunción hija, que estoy aquí !¿ no me ves? – le grita su madre moviendo las manos que la estaba ya esperando a las puertas del Corte Inglés.
-        ¡Ay madre, perdone! Estaba pensando en mis cosas y me he distraído – se disculpó Asunción, quien pierde la noción de todo siempre que piensa en Héctor y ella.





viernes, 31 de octubre de 2014

El diario del padre de Pilar. Capítulo 1.

Febrero 1974

En el centro de la inmensa sala, sobre una plataforma tapizada con una moqueta con dibujos de hojas otoñales, un atril con un micro, una mesa larga de caoba y sillas. Sobre la mesa unos micrófonos, unas cartulinas dobladas con los nombres de los  primeros participantes, unas jarras con agua, vasos y junto a ellos unas servilletas. Detrás de la mesa una gran cortina de terciopelo y adosada en ella el cartel del acto escrito en tres idiomas, holandés, francés y en inglés:  Derde Europese Congres van detectives, Troisième Congrès européen de détectives, Third European Congress of detectives y tras la cortina las cabinas de los traductores.

Las sillas, sillas de alto respaldo con apoyabrazos y asiento tapizado de terciopelo rojo como las cortinas, colocadas en forma de abanico, frente a la mesa,  están ya ocupadas por los invitados venidos de varios países europeos.  Hablan entre ellos a media voz  mientras esperan a que el acto comience. En primera fila, sentada junto a un colega de Barcelona, se encuentra Asunción esperando a que su marido salga por la puerta que hay a la izquierda de la mesa. La sala está llena, no quedan sillas vacías y hasta han tenido  que poner algunas más, el interés ha sido mayor de lo que esperaban y ha desbordado un poco a los organizadores que tuvieron que improvisar a última hora, algo a lo que los belgas están muy acostumbrados. Por tercera vez, Bruselas acoge un congreso de detectives europeos, de los países que conforman la Comunidad Económica Europea y de sus aspirantes, como España. Al acto acuden policías, abogados, profesores de universidad y periodistas como oyentes y algunos como ponentes en el debate que cerrará el segundo día de este congreso y que ha conseguido reunir en esta tercera edición a  más de 50 detectives y 200 invitados.

Asunción y Héctor habían llegado el día anterior, al medio día, al aeropuerto de Zaventem, a unos 14 kilómetros de Bruselas en un vuelo de Iberia. Al congreso tenía que haber asistido también Bonilla con su mujer Matilde pero una apendicitis aguda, que requería cirugía urgentemente dio al traste con los planes. Bonilla no quiso dejar a Matilde convaleciente en casa y ahora Héctor tiene que hablar en nombre de la agencia y leer la nota de Bonilla.  El congreso, el 14 y el 15 febrero,  jueves y  viernes les da la oportunidad de pasar el fin de semana en Bruselas y si les da tiempo visitar Brujas.  El viaje, en avión,  se les hizo corto y en el mismo aeropuerto tomaron el tren que les dejó en el mismo centro de Bruselas, en la estación Central. Desde allí fueron andando hasta el hotel, situado cerca de la calle donde se encuentra el pequeñín más famoso de Europa haciendo pis en la concha de la fuente, luciendo cada semana un uniforme diferente, conocido por Manneken Pis, nombre flamenco y original de la figura pero que los valones, de habla francesa prefieren llamarlo Le Petit Julien. En el hotel donde se alojan se celebra el congreso, y en la recepción hablan español asi como algunas de las camareras para gran alivio de Héctor, que las pasó ya menudas para comprar los billetes del tren. Para el congreso no tenía miedo, Bonilla le había asegurado que habría 5 intérpretes traduciendo simultáneamente y que las sillas estaban dotadas de unos auriculares y un aparatito con unos números.

 “solo tienes que pulsa el número del idioma deseado y podrás seguir toda las intervenciones sin     problemas. Los intérpretes trabajaban normalmente en la sede de la Comunidad Económica Europea y son muy profesionales” le había explicado su socio, amigo y ya hermano tras tantos años de estar juntos.

Asunción, al ver salir a los participantes por la puerta y sentarse en la mesa deja de habla con su compañero de silla, se pone los auriculares y fija su mirada en su marido como lo habían acordado. Allí estaba, sentado a la mesa, ocupando el puesto de Bonilla, el tercero de la izquierda, con su traje azul oscuro, la camisa de color crema que le había regalado ella por navidad, la corbata roja con la letra hache, muy minúscula, en forma de dibujo regalo de María por reyes y el alfiler que le había comprado Daniel.

-        Así no te sentirás tan solo papá, nos llevará a nosotros contigo ¿ prometes que te lo vas a poner? -       había dicho María cuando estaban haciendo la maleta.
-        Eso, eso, promételo –había insistido Daniel.
-        Prometido princesa y prometido campeón.

Asun recuerda esas palabras mientras contempla a su marido, ahora con los auriculares puestos, escuchando la introducción que unos de los organizadores está haciendo. Nota que Héctor está nervioso y nota que la mira fijamente, como ella a él y  la conversación que tuvieron en el tren, de camino a Bruselas, acude a su mente.

-        No entiendo tus nervios – le había dicho Asun– no es el primer congreso al que acudes, ya me acompañaste a Roma el año pasado.
-        Era vuestro congreso y yo no tenía que participar para nada y además el italiano se entiende muy bien pero aqui no hay Cristo que se aclare, uno habla holandés , el otro francés, el otro alemán , el otro inglés, parece la torre de Babel.
-        En eso te doy la razón cariño. En Bruselas los flamencos hablan holandés y los valones francés, y los dos son idiomas oficiales,  más todos los que trabajan en CEE complica las cosas. Según dijo Bonilla lo mejor es hablar en francés.
-        Quien pueda que yo tres palabras y ya es mucho pero ¿ por qué dijo eso?
-        Los de habla francesa se niegan a hablar holandés mientras que los de habla holandesa si notan que eres turista hacen el esfuerzo de cambiar al francés.
-        ¡Qué país más raro!, la mitad habla un idioma y la otra mitad otro.
-        Y una provincia, la de Luxemburgo, habla alemán, dijo Bonilla .
-        Lo dicho ¡Babel!, mom amour ¿lo he dicho bien?- pregunta Héctor atusando un mechón a Asun  y aprovechando para darle un besito en el cuello.
-        Trés bien mon chèri – contesta Asun
-        No sé lo que has dicho pero me ha gustado – comenta Héctor dándole un beso en la mano sonriendo – por mi parte puedes decírmelo toda la noche entre pausa y pausa.

La entrada del tren en la estación central impidió que contestara- seguía recordando Asun-  pero en su mente ya estaba repasando algunas frases que le enseñara Irene junto a Almudena y que todavía guardaba en un cuaderno y que no dudaría en pronunciar esa noche, como así fue.

Tras llegar al hotel, asearse un poco y ponerse Asun unos zapatos más cómodos para caminar por los adoquines del centro de Bruselas, salieron a pasear y a comer algo por el Grote Markt con sus edificios góticos y neogóticos.  La Plaza del Mercado Grande, la famosa plaza rectangular de Bruselas con su impresionante ayuntamiento gótico, rodeada de 33 casas que antiguamente representaban a los diferentes gremios, hoy todas reconstruidas, conservan su antiguo nombre.  Entre ellas destaca  la panadería, het Broodhuis en flamenco o la Maison du Roi en francés que hoy alberga al museo de la ciudad. La casa que representaba al gremio de los lecheros, llamada Den Cruywagen o la Brouette en francés es hoy una cervecería dónde Asun y Héctor degustan la típica cerveza de color caoba, fabricada antiguamente por los monjes trapenses y que lleva su nombre: trappistenbier. Al salir de la cervecería se perdieron por una de las bocacalles de la plaza, abrazados como dos enamorados haciéndose carantoñas, en parte porque el frío de febrero invitaba a ello, porque les apetecía un montón y el día de los enamorados era al día siguiente y se notaba en el ambiente.  Acallaron su hambre en un restaurante de comidas caseras, dónde comieron un puchero de verduras con patatas y carne, típico de la zona flamenca y más tarde regresaron al hotel.  Al pasar por la fuente de Manneken Pis, vestido de marinero en ese día, se pararon a contemplarlo aprovechando que ya no había tantos turistas viéndolo.

-        ¿ Cómo puede ser famoso una cosa tan pequeña  -  pregunta Asun a su marido recostando su cabeza sobre su hombro abrazándole la cintura y tiritando por el frío.
-        Ni idea, porque pequeñajo lo es un rato pero según Bonilla es el signo de la tolerancia de la ciudad. ¿ Tienes tanto frío?
-        Sí, estoy helada, me tenía que haber puesto los pantalones y la cazadora. El vestido y este abrigo son demasiado ligeros para este clima.
-        El hotel está en la próxima esquina ¡ echemos una carrera!- dice Héctor cogiendo a Asun de la mano emprendiendo la carrera

Corrieron la pequeña distancia que les separaba del hotel y al llegar allí tomaron un chocolate caliente en la cafeteria del hall, mojando los mini grofes que les habían servido en el humeante chocolate.  Disfrutaron como dos niños limpiándose los bigotes que delataban la bebida y más tarde, ya en la habitación, llenaron la bañera, utilizaron la función hidromasaje, que en lugar de relajarles les excitó más de la cuenta. Fue una noche de frases francesas, chocolates pralines y champán francés, por gentileza del hotel, una noche loca que vivieron y gozaron como dos recién casados como se confesaron por la mañana.

-        Asun ¿ te funciona bien el auricular? – le pregunta el colega de Barcelona sacándola de sus recuerdos.
-        Sí, ¿ por qué lo preguntas?
-        Por nada, perdona, me parecía que lo tenías apagado, no veo que brille ningún número.
-        Es que está apagado, lo apagué después de comprobar que funcionaba y ahora lo voy a poner de nuevo, cuando termine el alemán le toca a mi marido. La verdad, el señor que traducía antes del danés era tan monótono que me aburría.
-        Tienes razón, no era muy bueno ¿ te puedo invitar a tomar algo durante la pausa?
-        No te molestes pero he quedado con mi marido en la sala donde están los participantes.
-        Ah sí, claro, disculpa tú.

Al terminar su turno el detective alemán, Héctor coloca su micro y empieza a leer la nota de Bonilla, después, sin nota, habla del paso de los dos por la policía y  propone uno de los  casos de su agencia para el debate. Mientras Héctor habla Asun se embelesa con la voz de su marido que llena la sala y acapara muchas miradas, como la de una de las señoritas que sirven el café que no le quita el ojo de encima. Cuando termina su turno, Asun aplaude como una loca y se levanta corriendo para salir a su encuentro, tras su intervención viene una pequeña pausa y Héctor ya la espera a la entrada de la sala, donde los invitados a la mesa se reunen  con sus familias.

-        Has estado estupendo cariño, eras el más apuesto de todos y al único que he entendido sin auriculares – ríe Asunción tras saludarle con un abrazo y un intenso beso a su marido sin importarle las miradas de los otros.
-        Lo último lo entiendo perfectamente pero lo de apuesto ¿ estás segura? , ¿ el danés no te gusta?
-        Poef! No gracias, con un rubio de ojos azules tengo suficiente, además, esas canitas en las sienes te sientan muy bien y el danés no te supera en nada, bueno sí, en estatura.
-        Y en idiomas – ríe Héctor. ¿ De verdad que lo he hecho bien? No sabes como me temblaban las rodillas mientras hablaba, menos mal que tenía el atril delante de mi y no se veían mis piernas y me he concentrado en ti , como me habías dicho, y en parte me he olvidado del público .
-        Eres el mejor mi amor, hoy puedes creértelo – responde Asun apurando su café dispuesta a volver a la sala no sin antes volver a besar a su marido.

De camino a la sala principal Asunción pasa primero al baño de señoras y al salir se encuentra con la joven de melena rubia  que no quitaba el ojo a Héctor.

-        Perdón señora – le dice la chica en un buen castellano – por favor, dele esta carta al señor Perea. Es muy importante para mi. No puedo explicárselo ahora. Mi turno aqui ha terminado y tengo que estar en la Universidad dentro de una hora. Gracias.

A Asunción no le da tiempo a decir nada, la chica desaparece entre la gente y se queda mirando a la carta. Comprueba en su reloj que aún quedan unos minutos para reanudar el acto y entra de nuevo al baño de señoras y abre la carta. Su contenido es escueto pero su instinto de periodista le dice que deben acudir a la cita,  la historia puede interesar a los detectives pero también a la revista. Tras guardarse la carta en el bolso, retocarse el pelo mirándose al espejo, regresa a la sala, a su silla y el resto de la mañana se le hace pesada, deseosa como está de que Héctor lea la carta , mejor dicho la nota, y que sean las 8.30 de la noche para ir al café de la dirección anotada, en la calle de la Bolsa, de Beursstraat, cerca de la Plaza del Mercado Grande.

   




miércoles, 27 de agosto de 2014

Diario de Jesusín: Indios y vaqueros.






Sigo hecho un lío. Mi papá viene mucho a verme, me lleva al parvulario algunas veces y otras viene por la tarde a casa y a mamá le gusta que venga pero papá sigue en el hostal y no lo entiendo. Mamá sonríe cuando nos ve jugar, nos mira y a mi me gusta esa mirada porque está muy guapa cuando está contenta y ahora lo está y papá también sonríe mucho y mira a mamá como a mi me gusta, como antes, como cuando dormía en casa y se daban besitos en la cocina o en el salón, en el sofá, los dos juntitos viendome a mi jugar.

 Anoche soñé con que papá se quedaba a cenar, con que me acostaba y me leía un cuento. Mamá lee muy bien los cuentos pero papá pone unas voces muy divertidas y me río mucho cuando lo hace.Fue un sueño muy bonito. Todo era como antes, cuando mi camión no estaba roto y mamá iba a trabajar con papá y con el tito Bonilla, pero papá solo se ha quedado hoy a merendar y mi camión ya tiene las cuatro ruedas en su sitio y rueda pero papá no se queda y no me gusta que se vaya.

A mi amiga Dorita le ha pasado algo, no sé qué, yo soy pequeño y no me cuenta nada pero hoy, cuando estaba jugando con papá, a vaqueros e indios, mamá ha dicho que va a ayudar a papá a encontrar al papá de mentiras de Dorita y eso me gusta. Lo del papá de mentiras no, los papás de mentira no sirven y además este era malo porque Dorita ha llorado, pero mis papás lo van a encontrar y me gusta que mamá esté con papá buscando a los malos como antes  ¿ Cuanto falta para que sea todo como antes?


Ahora tengo una tita nueva, se llama Clara y es hermana del tío Marcelino. Mamá ya la conoce y dice que es familia pero ¿ dónde estaba antes?. Mi primo Manolín tampoco lo entiende porque es pequeño como yo y tenemos que esperar a ser mayores para entender las cosas ¡qué rollo!.

Bueno, me voy a dormir y a seguir soñando y a pedirle a mi angelito que no falte mucho para que todo sea como antes.

domingo, 10 de agosto de 2014

Diario de Jesusín, juguetes y dibujos.





Papá me viene a buscar todos los días para llevarme al colegio, mamá me recoge después y algunas veces paso todo el día con papá, como el otro día que mamá estaba con la americana de la pipa que duerme también en el hostal. Tiene un nombre muy raro y yo no sé como se escribe. No la conozco mucho pero mamá se ríe con ella y hablan de cosas de periódicos y al tío Bonilla también le hace gracia.

Mamá sigue rara pero menos, ya ríe y cuando ve a papá sonríe, hablan, a veces mucho y me mandan a mi cuarto pero no se besan como antes. Voy a hacer un dibujo de un papá y una mamá que se besan mientras el niño juega con un camión en el suelo y lo voy a pintar dos veces, uno para que papá lo ponga en el cuarto del hostal y otro para que mamá lo ponga en la cocina y lo vea todos los días al cocinar.

Ya no tengo pesadillas y no lloro por las noches desde el otro día que dormí con papá pero no en casa, sino en el hostal. Antes de dormirme yo quería hablar y le conté que los monstruos no me dejan dormir, que anidan bajo mi cama y me acechan, através de la puerta que no cierra del armario, desde que él no duerme con mamá y las noches son tristes en casa. Papá me dio un beso en la frente, me arropó mejor y me dijo muy bajito, al oído, como si fuera una promesa de verdad de las buenas que hablaría muy seriamente con los monstruos. 

"Bien", dije yo y papá sonrió, volvió a darme otro beso y me dijo otra vez que yo era lo más importante en su vida junto con mamá y que todo se andará pero eso no lo entendí ¿ que hay que andar? ¿ por qué hablan tan raro los mayores? pero no pregunté como no pregunté al día siguiente nada cuando vino a casa a traerme el pijama y mamá le pidió que arreglara mi camión. 
"¿Tiene arreglo ?" preguntó mamá y papá dijo 
"si, pero no será igual que antes" y mamá dijo que daba igual , que era mi preferido y es verdad. 

 Yo quiero mi camión con ruedas mejor que sin ellas, pero lo quiero igual que antes, como quiero a mis papás y cuando papá lo arregle rezaré a mi angelito para que me lo cuide mejor y no deje que lo rompa de tanto querer jugar con él. ¿ Pasará eso con mis papás también? ¿ Tienen ellos que pegar algo y andar juntos a algún lugar? como siempre me pasa sigo estando hecho un lío, a los mayores no los comprendo y  ahora me duermo, ya sin monstruos, soñando con mis papás juntos a la hora de la cena, el ritual de  traerme a la cama y después, las risitas y ruiditos que tanto me gustaban cuando todo era antes y no como es ahora.