martes, 4 de septiembre de 2012

La sorpresa de Aurelia. Parte 14



Víspera de Reyes y tarde de regalos.


El  día de la cabalgata amanece como un día cualquiera pero la salida inesperada de Bonilla y Héctor complica las cosas. Presenciar el paso de su majestades y su cortejo peligra seriamente, quizá no pueda ser posible.

Aurelia no está como para acercar a los críos ni a Cibeles y menos a la Plaza Mayor.....ese cinco de enero se levanta bastante cansada y después de venir, del que quizá sea su último reconocimiento antes de dar a luz , prefiere quedarse en casa. Todo está bien le han vuelto a decir y ella lo sabe, como sabe la razón de su cansancio.
Dormir a piernas sueltas, dormir toda la noche de un tirón es algo que Aurelia echa de menos desde hace unas semanas pero en los últimos días las visitas nocturnas al baño han aumentado en frecuencia e incrementan su cansancio matinal.
Esa tarde la dedica a envolver algunos regalos de reyes, aquellos que ha ido comprando a lo largo del año para las chicas y los chicos, según los veía y pensaba << eso me gusta para Dani o para Javi etc, etc >>. 

Asunción por su parte, y como ya se sabía, ha tenido que acompañar a Julio a la Recepción de Año Nuevo  en el Club de Prensa y la cita de Gustavo en Las Salesas lleva meses anotada en su agenda.

En las agenda de Bonilla y Hector el cinco de enero está marcado con las palabras “” cabalgata a las 19 horas”” en rojo pero la llamada de Vallejo, a las 3 de la tarde, hace que no cumplan con lo programado. 
Un giro inesperado en un caso bastante complicado les lleva a Ocaña donde Vallejo ha conseguido, gracias a sus contactos, que puedan interrogar a un preso cuya información puede ser crucial para dicho caso.

No queda más remedio que ver la cabalgata por televisión y Matilde propone verla en su casa todos juntos. La propuesta es aceptada por todos y Gustavo lleva a su hija a casa de Bonilla de paso que va al tribunal. Héctor hace lo mismo con Irenita, María y Dani antes de tomar la carretera de Andalucia en compañía de Bonilla..

Bien porque los pequeños ya no creen en los reyes o bien porque la merienda que Matildes les ha preparado les va a compesar con creces el caso es que  ni Javier ni Daniel ponen reparos y a las chicas les da lo igual, el interés por asistir a la cabalgata pertenece al pasado, se sienten ya mayorcitas como para estar recogiendo caramelos del suelo e ir acompañadas de toda la familia...si las hubieran dejado ir solas quizá el interés hubiese sido otro.

La noche, a pesar de todo, sigue siendo mágica y todos quieren pasarla en su propia casa. Gustavo viene a recogerles a las 21 horas y tras dejar a Irene y a los hermanos Perea con su abuela, pues ni Héctor ni Asunción han llegado aún, sigue camino a su casa sin entretenerse.

Cuando Héctor a las 21.30 llega a su casa pasa primero por la portería a recoger a sus hijos, como se temía la recepción de Asunción se ha alargado más de la cuenta y Felisa se lo confirma.
Más tarde, a las 22.30 cuando los niños ya están en la cama, Julio deja a Asunción en su casa. 
Héctor ayuda a su mujer a quitarse el abrigo, saluda a Julio, toman unas copas y hablan de la recepción. A las 23 en punto Julio les deja solos y el matrimonio Perea saca los regalos de sus escondites y los colocan junto al árbol.
Asunción busca y rebusca en su bolso el regalo para su marido pero no lo encuentra,  haciendo memoria recuerda que se lo ha dejado encima de su mesa en la redacción y le pide disculpas a Héctor.





<< LA CABALGATA  DE LOS REYES MAGOS DESFILO POR LAS CALLES DE MADRID RODEADA DE UNA GRAN BRILLANTEZ.
Setenta y siete conjuntos, carrozas de temas biblíco, representación de la Fuerzas  Aéreas norteamericanas, rondallas y tunas universitarias.... >> [i]

Titular del periódico ABC del martes 6 de enero enumerando las diferentes “bandas de trompetas y tambores” que acompañaron a sus majestadas desde el parque del Retiro a la Plaza Mayor con parada en el Círculo de Bellas Artes y que Asunción lee de prisa y sin prestarle gran atención mientras  mira de reojo a Dani , que no deja a su hermana acercarse al Scalextric que le han dejado los reyes, temorosa de que se enzarcen en una discusión. La entrada de Héctor con el roscón y el aviso de que los reyes les están esperando en casa de los abuelos da paso a una tregua. Dani y María bajan las escaleras corriendo mientras Asunción le comenta a Héctor:

-       Has llegado a tiempo. Dani no quiere ver a María cerca de sus scalextric y María no está por la labor de que su hermano marque territorios en espacios comunes.
-       Mujer, era de esperar, con las ganas que tenía de tenerlo. Dentro de unos días, cuando se le pase la novedad, dejará a su hermana y a su prima que jueguen con él.
-       No sé yo, cuando éramos pequeños no teníamos tantos reyes y lo compartíamos todo. ¿Te has dado cuenta de la cara de asombro de María al ver los patines y la Nancy con sus complementos?!Menos mal que le ha gustado!. Si te digo la verdad hasta a mi me han entrado ganas de jugar con la muñeca y probar sus patines- ríe Asunción y continua- este año nos lo ha puesto difícil con eso de que no quería juguetes “solo cosas útiles”” ¿verdad?
-       Nuestra princesita se va a haciendo mayor, a veces pienso que es muy mayor para su edad pero en el fondo sigue siendo una niña de 12 años y... confesión por confesión, yo también tengo ganas de jugar con el scalextric – ríe Héctor – pero esperaré a que mi hijo me invite y tú ¿ no tienes nada que decir de tus reyes?
-       ¿Otra vez? ya te he dado las gracias acompañadas de mil besos..sabes que me ha encantado, los guantes de ante me han gustado mucho y el bolso es precioso, la semana que viene buscaré en las rebajas unos zapatos que hagan juegos o unas botas- comenta Asunción sonriendo inocentemente.
-       ¡Matilde tenía razón! Todas las mujeres sois iguales
-       ¿Matilde?..te he pillado, asi que has ido con ella a comprar mis reyes ¡ya decía yo que esta vez habías tenido un gusto excelente! – vuelve a reír Asunción.
-       ¿Quieres decir que mis otros reyes no te han gustado? – pregunta Héctor.
-       No digo eso, ni mucho menos. Cualquier cosa que te molestes en comprarme me gusta pero – dice Asunción acercándose a su marido jugando con su corbata -  es como con las corbatas, a ti te gustan porque las elijo yo o los niños pero en realidad estás cansado de tantas corbatas raras o ¿no?
-       Vale, vale, te sigo, por eso estos reyes se han olvidado de ellas y en su lugar  un par de calcetines, una  bufanda y un jersey haciendo juego ¿no?
-       No del todo y lo sabes. Te lo expliqué anoche. Eso son los reyes de los niños pero el mío tenemos que ir a buscarlo. Melchor lo ha dejado en la redacción por equivocación. Si quieres aprovechamos ahora que están con mis padres para ir a buscarlo.
-       Buena idea, la verdad es que me tienes muy intrigado.


A la una de la tarde Asunción abre la puerta de la revista junto con Héctor y suben a la planta. Sobre su mesa reposa un gran sobre con  “ para Héctor”” de Melchor y Asunción invita a su marido a cogerlo.
Héctor mira con muchas interrogantes el sobre, le da la vuelta, le toca pero sigue sin tener ni idea de lo que pueda contener, al final lo abre con el abrecartas de Asunción y saca otro sobre de una compañía aérea con un billete y una notita:




-       ¿Y esto? – pregunta más que sorprendido a Asunción.
-       ¿No te gusta? – contesta su mujer con otra pregunta sintiéndose un poco insegura.
-       La idea me gusta mucho pero me sorprende ¿cuándo has ido tu a una agencia de viajes ?
-       El mismo día que Matilde fue de compras contigo fui yo con Bonilla. Héctor, cariño – continua Asunción rodeando el cuello de su marido con sus brazos- la paga extra de navidad quedamos que era para mí y que podía hacer lo que quisiera con ella ¿te acuerdas?, pues eso he hecho. Bonilla me ha hablado de ese pueblo alemán donde está la fábrica madre, de lo barato que sale yendo allí e incluso se puede regresar ya en el coche con todos los trámites hecho.
-       Eso lo sé, a mi también me ha estado lavándome el cerebro con esa historia pero pensaba que tu no querias cambiar el Simca.
-       Te equivocas mi amor – contesta Asun dándole un suave beso en los labios- no niego que me hizo ilusión cuando lo compramos pero he perdido la cuenta de las veces que nos ha dejado tirados y al final hemos discutido por el dichoso coche..no, prefiero que se quede “ A media voz “ con él .
-       Pero siempre hacíamos las paces – recuerda Héctor
-       Sí, pero no en el coche asi que “valor sentimental” cero coma cero. ¿Aceptas mi regalo? El resto te lo explica Bonilla.
-       ¿Lo vamos a poder pagar?
-       Por supuesto y además, la novela negra que estamos escribiendo a medias, según el amigo de Julio es muy buena y su editor estaría encantado de publicarla.
-       Qué estás escribiendo tu solita, yo sólo te apunto ideas y detalles de mi época de comisario – contesta Héctor y pregunta - ¿y si nos pasa como a la lechera?
-       Bonilla nos alarga los plazos y no pasa nada. ¿de acuerdo?
-       Tu ganas, bueno, vosotros ganáis..¿te puedes quedar tu sola con los niños 3 días?
-       ¡Héctor! no empieces por ahí. Sí, si puedes pasarte tres días sin nosotros – ríe Asunción.
-       Pero luego no te quejes a la vuelta.
-       ¿Por qué tengo que quejarme?
-       Bueno, por la historia de la ciudad esa, por su fundador y por la idea inicial.
-       Eso es lo que no me gusta de la ciudad pero después de la 2ª GM cambió todo y además a los obreros no les dejaron alternativa. En la ciudad ya no hay rastro de Hitler según Bonilla.
-       Entonces no se hable más.

Héctor deja el billete y la notita sobre la mesa, coje a su mujer por la cintura, la besa y dice:

-       Gracias mujer, ¡qué pena que tengamos que irnos! El despacho de Julio serviría para tu sueño y además estamos solos.
-       Ja, ja, ja..ni hablar cariño, ese despacho ya tiene “dueños”- contesta Asunción riéndose pero sin desprenderse de los brazos de su marido.
-       ¿Cómo? ¿Quién? ¿Cuándo?
-       Aurelia y Gustavo..aquí comenzó Clara a existir, pero no digas nada a Bonilla. Aurelia me lo confesó el día en que yo tuve mi sueño y ella me vio pero me pidió que no lo dijéra. Entonces tu y yo todavía estábamos alejados y enfadados como dos bobos.
-       Comprendo pero ¿Cómo pasó?
-       ¡Héctor! ¿Cómo pasan esas cosas? – rie Asunción de nuevo pero sigue- Aurelia se encontró a Gustavo haciendo eses por la calle, la razón no la dijo pero a juzgar por lo que decía, Gustavo había sufrido una gran decepción..Aurelia le subió para darle una taza de café y animarle...de repente, mientras hablaban se miraron, se besaron y pasó. ¿Sastifecho?
-       Creo que empiezo a ver el puzzle completo...gracias, descuida no diré nada a Bonilla.
-       Gracias ¿Nos vamos? Aún tenemos que comer en casa de mis padres e ir a recoger reyes donde Gustavo y llevarles los suyos a Clara y a Javi.
-       Es verdad, tenemos una tarde animadita..aprovecharé para ”regañar a Bonilla” – contesta Héctor apagando las luces de la redacción y tomando las llaves de Asunción cierra la puerta principal.

Por la noche y ya de vuelta de recoger los reyes Irenita se los enseña a sus abuelos y los mete en su habitación. La mayoría de las cosas las puede utilizar para el colegio y otras son complementos para la ropa, como el regalo de Matilde, un cinturón rojo de piel que hace juego con el pañuelo de los reyes de su madrina. El pañuelo no era el único regalito que venía en el paquetito. Cuando lo abrió se quedó boquiabierta, Irene la había regalado un diario con tapas de nácar y con una cerradura dorada, junto al diario había una cadenita de oro con una llavecita que se podía poner al cuello para no perderla.
Hacía tiempo que por su cabecita le rondaba la idea de plasmar sus pensamientos pero no se atrevía, ahora tenía la oportunidad y mientras su abuela prepara la cena se pone a escribir.

6 de enero de 1970.

Me llamo Irene Muñoz y en noviembre he cumplido 14 años, de ellos sólo el primero los pasé con mi madre, un desgraciado y fortuito accidente impidió que me viera crecer y aunque no la he conocido estoy segura que hubiéramos sido dos grandes amigas, como las tías con mis primas..bueno, Clara no es mi prima pero como si lo fuera.
Quiero utilizar este diarío para hablar con ella, con mi madre, con Chelito, la niña de los ojos de mi abuelo Trino, la hija que tantos quebraderos de cabeza dio a mi abuela Felisa, como ella misma dice, pero a quien quería muchisímo y su muerte aún llora.
Mi tía Asunción también la recuerda, me habla mucho de ella y mi madrina me ha contado como fue mi nacimiento en su casa, la alegría que tenía siempre y las buenas migas que hizo con su primer marido, Ubaldo, esa persona tan especial de la cual aún conserva todos los recuerdos sin que su actual marido, Steven, se sienta celoso.
Creo que soy una niña afortunada a pesar de ser huérfana. Estoy rodeada de gente que me quiere, de personas con ideas muy diferentes pero muy abiertas...bueno, mi abuela Felisa no, esa sigue pensado igual que cuando vivía en el pueblo. Mi abuelo Trino la dice muchas veces que Madrid no ha entrado en ella y mi abuela contesta que ni falta que hace.
Oigo a mi abuela llamarme, la cena ya está en la mesa y no quiero hacerla esperar. Termino así mis primeras palabras en este diario que quiero que sean conversaciones con mi madre. ¡hasta pronto, mamá!.

En casa de la familia Olavide también se disponen a cenar y comentan la tarde asi como el regalo de Asunción a Héctor. Aurelia aprovecha el momento para volver a darle las gracias a Clara por los reyes sorpresas para sus futuros hermanitos que ha dejado al lado del nacimiento.

-       Todavía no me lo puedo creer Clara, no tenía ni idea de que supieras hacer punto, que calladito te lo tenías..bueno, todos os lo habéis tenido bien callado porque tu lo sabias Gustavo.
-       Claro que lo sabía si no como iba a ir Clara sola a casa de Manolita. Marcelino la ha ayudado muchísimo pero el trabajo ha sido de nuestra hija al igual que la idea ¿No me digas que no son una monada los patucos que les ha hecho?
-       Por supuesto que me han gustado, son preciosos pero sobre todo el detalle me ha emocionado muchísimo..los voy a guardar para siempre.
-       Gracias mamá, pero pónselos primero – comenta Clara y añade - No ha sido tanto trabajo papá, además me ha divertido y creo que le he cogido el gusto a la aguja. A partir de ahora voy a hacer más cosas pero ya sin esconderme.
-        Me parece muy bien y el gusto a la aguja lo tienes desde pequeña. Siempre querías coser conmigo y ya no hablemos de la aguja que venía con la jeringuilla en tu maletín de enfermera –ríe Aurelia – tenías cuatro años pero no hacías otra cosa que ponernos inyecciones a todas horas.
-       Me acuerdo mamá y papá salía corriendo – ríe Gustavo.
-       Lo siento hija, yo no comparto el gusto a las agujas contigo pero cuando seas médico si necesito una prometo no salir corriendo.
-       Te tomo la palabra.

En casa de Bonilla acaban de acostar a Javier quien está la mar de contento con su “sistema de tren Lego” con motor incluido que funciona con una pila. Los Reyes no le podían haber traído mejor regalo, no sólo tiene que montar el las vías sino que también tiene que hacer los vagones y la locomotora.





Bonilla aprovechó su viaje en primavera a Hannover para acercarse a Dinamarca, a Billund y allí, en el parque de “Legoland”




disfrutó como un enano y se lío a comprar cajas como un tonto. Ahora se alegra, Javier está encantado y Dani lo mismo.

-       ¿has visto como han disfrutado montando el tren? – comenta Bonilla
-       Sí que lo he visto y también he visto como habéis disfrutado tú y Héctor- ríe Matilde.
-       ¡mujer! No es para menos, los trenes convencionales siempre han gustado mucho a los niños pero este es único, hay que montar todo, hasta los vagones pieza por pieza. Los nuevos juguetes son fantásticos, me recuerdan a mi caja de mecano pero me gusta más este sitema.
-       Pues nada, entre el scalextric de Dani y el tren de lego os veo horas tirados en el suelo como chiquillos y prometeme que esta vez, cuando estés en Hannover con Héctor no vuelves a coger un tren a Dinamarca.
-       Te lo prometo, no vamos a tener tiempo pero este verano os quiero llevar, no sabes lo que tienen montado allí , de verdad que es un parque fabuloso.

En casa de la familia Perea se apagan las luces y el matrimonio se va a la cama. Héctor y Asunción hablan del viaje de la próxima semana a Alemania pero Asun, cansada del día tan ajetreado que han tenido se queda dormida sin oir las últimas palabras de su marido.

-       Buenas noches mi amor- dice Héctor dándole un beso
-       Mmmm....- es todo lo que su mujer dice.

Fin

domingo, 2 de septiembre de 2012

La sorpresa de Aurelia. Parte 13.



Entrevista inesperada y fin de año



30 de diciembre de 1969


 La familia Perea aparca el mercedes cerca de la plaza de santo Tomé a las tres de la tarde, a sus espaldas  un viaje de casi ocho horas, un  viaje que ha transcurrido sin incidentes  <<gracias a Dios >> como dice Asunción.
 La salida de madrugada les ha permitido circular por una carretera tranquila durante las primeras horas y los niños, al haber dormido la mayor parte del viaje no se han quejado en ningún momento.
La primera gran parada a las 9 de la mañana para desayunar, pasando Valdepeñas, ha dado lugar a los comentarios de María y Dani sobre las últimas excursiones: la de Ronda




y  la tarde en Mijas con el paseo en burro.





Asunción guarda un especial recuerdo de este último lugar. Irene le ha comentado  la historia de su último alcalde republicano, que en la primavera de este año, al enterarse del perdón para los “delitos” cometidos entre el 18 de julio de 1936 y el uno de abril del 39 abandonó su casa, donde había vivido como un topo durante 30 años.
 Inmediatamente  Asunción pensó en hacerle una entrevista. Tras algunas llamadas, gracias a la intervención de Irene, el encuentro puede concertarse y con él la excursión a Mijas.
Mientras los demás (excepto Felisa que no se presta a ello y prefiere esperar sentada en un banco)  pasean por sus calles en burro junto a Irene,  Asunción y Héctor  se encuentran con el ex-alcade.  Su historia es impresionante, el relato a veces escalofriante: el frente de Valencia, su clandestina vuelta al pueblo, los años de cautiverio en la casa familiar, el temor de su hija a delatar a su padre sin querer, las consecuencias que tendrían para toda la familia, el miedo a caer enfermo por no poder llamar a  un médico y por fin, la amnistía que le permite salir a la calle, presentarse al alcalde e ir juntos hasta el cuartel de la G.C. donde le comunican que es  hombre libre, limpios de cargos...
De sus ideas políticas actuales no quiere hablar, aún se pregunta de qué cargos ha quedado libre y adónde han ido las ideas de muchos, los cambios que ve son solo aparentes, un lavado de imagen de cara al turismo y Héctor intuye que el hombre seguirá apoyando a UGT a pesar de los riesgos en espera del otro milagro: la caída del regimen franquista.

Este ya acabado viaje a Málaga, también le recuerda a Héctor su primera vez en esta ciudad, allá por 1957 cuando por encargo de Rubín, el aún recordado Rubín, se desplaza hasta allí tras las huellas de Rocío. <<¡Cómo han cambiado las cosas! >> piensa más de una vez en estos días.
Su situación sentimental empezaba por aquel entonces a pegar un cambio, Asunción estaba cada día más presente en su vida y ella parecía no rechazar sus avances pero su pasado le pesaba mucho, su edad, su estado y el viejo amor que se empeñaba en no desterrar del todo no ayudaba a entablar una relación seria con planes de futuro.
No sólo había cambiado él sino Marbella estaba ya casi desconocida. Las urbanizaciones que empezaban albergar a los primeros pensionistas venidos de la Europa  desarrollada y a algunos nacionales, como al ex-comisario con el que él se entrevista, se han duplicado ahora  en número y Port Banús va camino de convertirse en un lugar sólo apto para carteras bien rellenas, para celebridades de la industria cinematográfica y para ciertos aristócratas que a partir de la primavera de 1970 podrán atracar en él sus lujosos yates.




La familia Muñoz con Irenita también está ya de vuelta. A las 11 de la mañana el taxi desde Atocha no ha tardado nada en llegar a la plaza de los Frutos y una vez allí, tras saludar a sus primos se encaminan a la portería donde les está esperando Engracia, la amiga de Manolita que  ha sustiuído a Felisa durante sus cortas vacaciones. Tras darles las gracias y regalarle la botella de vino de málaga que le han traído Engracia regresa a su casa. Durante su ausencia no ha pasado nada, la casa ha estado muy tranquila y los vecinos no se han quejado.
Cuando se quedan solos Irenita va derecha a su habitación , deshace rápidamente la maleta y contempla algunas prendas que Irene le ha comprado cuando estaba en París, antes de viajar a Marbella y el paquete sin abrir, en  el que va el regalo de reyes y que va a guardar hasta el día 6 como ha prometido.

A las seis de la tarde Los Pereas bajan a la portería donde Felisa ha preparado una merienda cena. Hace una hora que Héctor ha devuelto el coche a su amigo y recogido el suyo. Bonilla le estaba esperándo para irse al Escorial, a la casa que ha podido alquilar a un conocido suyo hasta después de Reyes.

-       Gracias Bonilla, una vez más, te envidio el coche, es fantástico para hacer viajes largos pero no es para nosotros. Llenar su depósito de gasolina es una ruina.
-       Héctor tu siempres exageras, no es para tanto, te lo podrías permitir, la agencia nos va muy bien y si no quieres un Mercedes cambia el Simca por un modelo más moderno, más grande, un volkswagen sedán sería un coche ideal para vosotros..tengo que hablar con mis contactos en Alemania para el Mercedes que quiere Gustavo, si quieres le pregunto por el volkswagen...
-       Bonilla frena, tienes razón, el Simca me ha salido malo, el pobre no hace nada más que entrar en el garage pero le he cogido cariño. Es el primer coche que nos pudimos comprar, ya está todo pagado y empezar de nuevo con otro..no sé...además si lo importas de Alemania no puedo pagarlo a plazos.
-       El banco te puede prestar el dinero igualmente, tienes avales suficientes y si no  te lo puedo prestar yo y descontamos los plazos de tus ingresos en la agencia....plazos sin intereses ¿qué te parece?
-       Que tú todo lo ves muy fácil amigo....tendría que hablarlo con Asunción, además en mayo del próximo año tenemos la comunión de Dani...
-       Perfecta ocasión para lucir coche nuevo- dice Bonilla- hablálo con Asunción y me lo dices mañana. ¡A las 6 de la tarde os quiero en la casa! ¿Tienes la dirección bien apuntada?
-       Que sí hombre, que la tengo apuntada en la libreta y Asunción también la tiene..y no me olvido, hay que seguir dirección a la silla de Felipe II y en el primer cruce a la izquierda.
-       Exacto, buenos pues hasta mañana

Héctor regresa a casa donde encuentra a Asunción hablando por teléfono con Aurelia y a Julio jugando al ajedrez con Dani y a María no la ve por ninguna parte.

-       Hola familia, ¿qué tal Julio? ¿cómo te han ido las fiestas?– y dirigiéndose a Asunción dice - ¿dónde está María?
-       En casa de mi madre, Irenita y ella se están probando los trapitos que trajo Irene de París – contesta Asunción colgando ya el teléfono y dándole un beso a su marido añade- ¿Qué tal con Bonilla?
-       Bien, ya tiene su coche y me está convenciendo para que compremos uno importado de Alemania, como va a hacer Gustavo.
-       Sí, eso me ha comentado Aurelia pero nosotros no podemos costear un Mercedes.
-       Lo mismo he dicho yo pero me ha hablado de un volkswagen sedán que es bastante grande, calidad alemana y que no nos saldría muy caro..pero bueno, no aburramos a Julio con historias de coches.
-       No, Héctor no me aburre, para nada y además si vendes tu Simca la revista te lo compra, no te los redactores tienen coche y el taxi tampoco es tan barato.
-       No estaría mal Julio, buena idea...ya te lo confirmará Asunción si llegamos a un acuerdo ¿Otra copita?- pregunta Héctor.
-       ¡Jaque mate! – se oye decir a Dani
-       ¡No es posible! ¿cuándo me has comido la torre?- pregunta un sorprendidísimo Julio.
-       Cuando ha entrado mi padre, tendrías que haber puesto más atención al juego en lugar de escuchar la cháchara de mis padres.

Daniel tiene razón, esta partida la ha ganado él y cual campeón se levanta triunfante de la mesa, coje los tebeos que le ha traído el jefe de su madre y se va a su habitación.
Julio conversa un rato con Héctor, Asunción le deja leer el borrador de la entrevista y le gusta a la primera; el reloj del salón da cinco campanadas y Julio hace ademán de despedirse.

-       Os veo después del año nuevo. Que tengáis una buena salida y entrada de año.
-       Tú también Julio, gracias por venir aunque la visita haya sido cortita pero ¿estás seguro que no quieres merendar en casa de mi madre? a ella no le importa, estaría encantada- dice Asunción.
-       Seguro, he quedado con alguien – Julio se ruboriza un poco y añade- no, no es nada serio todavía, nos conocemos desde hace una semana, es escritor y de momento no os puedo decir el nombre pero estoy ilusionado.
-       Me alegro por tí Julio- dice Héctor- ojalá puedas vivir esta relación sin demasiado problemas y sin poner en peligro tu revista. Ya sabes que puedes contar con todos nosotros para echarte capotes si es necesario.
-       Lo sé Héctor.- contesta Julio despiéndose con un beso de Asunción y un sincero apretón de manos con Héctor.


31 de diciembre de 1969

Al día siguiente a las 4.30 de la tarde salen todos para El Escorial. María va en coche de la familia Olavide junto al abuelo de Clara, mientras Dani comparte asientos con sus abuelos en el Simca de sus padres. Felisa lleva sobre sus rodillas las rosquillas que ha hecho y las uvas que le ha traído Marcelino.

-       Madre, Matilde ha repetido hasta la saciedad que no llevemos nada, que ya está todo comprado, encargado y demás.
-       Yo no me presento en casa de nadie con las manos vacias, allá cada cual con sus modernidades, pero yo no voy a cambiar a estas alturas.
-       No se preocupe Felisa, Matilde ya la conoce y seguro que se asombraría si llegase usted con las manos vacias- comenta Héctor

La carretera de la Coruña está muy concurrida a esa hora, se nota que mucha gente quiere llegar pronto a casa después de haber hecho las últimas compras. Las grandes superficies están abiertas hasta las 8 de la tarde pero las tiendas pequeñas cierran a las 6 y algunas ni tan siquiera han abierto por la tarde.
Las salas de diversiones se preparan para una agitada noche y en la Plaza del Sol los equipos de televisión ya está instalados para retransmitir fielmente las doce campanadas como vienen haciendo desde 1962.





A las seis pasadas las dos familia encuentran la “residencia de invierno” del conocido de Bonilla. Es una casa de piedra y madera de dos pisos, con tejado de pizarra negra, con una gran chimenea que domina el vasto salón con muebles de roble, tres sofás tapizados con pana italiana de color crema, llenos de cojines de diferentes colores, una salita continua y frente al gran ventanal un futbolín antiguo.  La cocina abierta, también con muebles de roble, es sólo visible desde el rincón donde se encuentra la gran mesa ya adornada y preparada para 14 personas.





En una esquina del salón hay un gran abeto y en un mueble giratorio, visible desde los tres sofás, un moderno aparato de televisión.
Los invitados suben a las habitaciones en la planta superior, las niñas van a compartir una habitación y los chicos otra con el abuelo de Clara , los otros dormitorios de la primera planta son para los tres matrimonios. Matilde y Bonilla ocupan el dormitorio-estudio de la planta baja.
El ambiente es festivo, los niños juegan al futbolin y las chicas, sentadas en la salita continua, no paran de hablar y de mirar las revistas que Irene regaló a su ahijada.
Los abuelos aprovechan los cómodos sofás para dormitar un poco mientras los hombres se han salido al porche del jardín a fumarse unos habanos.
En la cocina Felisa se pelea con Matilde para que la deje ayudar, no importa que ya esté todo hecho y que sea una cena fría salvo el consomé de pollo y los dos besugos. Ella insiste en preparar los besugos a su manera y Matilde se rinde, sale de la cocina y se une a Aurelia y Asunción que sentadas en uno de los sofás hablan bajito para no despertar a sus padres.



-       Tú madre es incombustible y cabezota a granel – comenta Matilde mientras sirven unas copitas de jerez a sus invitadas.
-        Ni que lo digas, es mejor dejarla hacer, como ella misma dice ni aunque la molden de nuevo va a cambiar- ríe Asunción.
-       No nos quejemos tanto, al fin y al cabo es la “abuelita” de nuestros hijos, al menos así la ve Clara.
-       Javier también, para él los abuelos de Dani son sus abuelos y que nadie le diga lo contrario..por cierto Aurelia ¿ qué te pasó exactamente el día de Navidad en casa del familiar de Gustavo?
-       ¿Cómo? – dice Asunción – te pasó algo y no me has dicho nada
-       No pasó nada en realida Asunción, fue un pequeño susto sin importancia, perdí un poquito de sangre y el pariente de Gustavo que es médico me llevó por precaucción al hospital donde el trabaja. Me reconocieron y todo estaba bien, me recomendaron reposo y que no me asustara, al ser dos bebés la colocacción puede provocar una pequeña pérdida sin importancia.
-       ¿Pero no es muy pronto para que se coloquen? – pregunta Asunción
-       En mellizos y gemelos es normal que lleguen antes de los nueve meses. No es necesario pero mi panza ya empieza a estar baja y me han dicho que probablemente el parto se adelante tres semanas.
-       ¿Por qué no me has dicho nada? ¿Lo sabe Julio? En esas condiciones es mejor que ya no vayas a la redacción.
-       No hay problema Asun, lo tengo ya pensado...en el coche de Gustavo ya hay un maletín con las cosas que me tengo que llevar al hospital y el cuatro de enero me llevo otro a la revista y lo dejo allí por si las moscas . No voy a trabajar todo el día, descuida, iré por la mañana unas horitas y tomaré un taxi.
-       De eso nada, te voy a buscar y no se hablé más. Desde ahora yo soy tu taxista ¿de acuerdo?
-       Y yo también me ofrezco Aurelia, si Asun no puede llevarte te recojo yo con mucho gusto.
-       Gracias a las dos y ¿ qué os parecen los nombres de Rubén y Raúl si son dos niños?
-       Me gustan- dicen Matilde y Asun a la vez y ¿ si son niñas?
-       Marta y Macarena- contesta Aurelia – y si viene la parejita hemos pensado en
Raúl y Marta..¿cómo lo veis?
-       A mi me gustan todos los nombres, ¿que opina Clara?
-       Los nombres de las chicas los ha elegido ella y el de la parejita también.
-       Pues entonces ya lo tenéis.
-       Lo que no tenemos son padrinos y os queríamos pedir que fueseis vosotros.
-       Gracias Aurelia, no me atrevía a pedírtelo pero estaba deseando ser ya madrina – dice Matilde
-       A mi también me hace ilusión asi que te tomamos la palabra.



Las conversaciones y el ruído en el salón van subiendo de tono a medida que avanza la tarde y a las diez y media ya están todos sentados a la mesa. Los besugos están en su punto, el consomé riquísimo, los langostinos deliciosos y las diferentes ensaladas que ha preparado Matilde siguiendo receptas marroquies no desentonan para nada con el resto de los manjares. A las once y media encienden el televisor y todos se sientas en los sofás menos Dani y Javier que eligen la alfombra persa , sobre la mesita de mármol negro los cuencos ya preparados con las uvas y las copas de champán para los adultos,  zumo de manzana para la gente menuda.



A las doce todos se ponen en pie y las uvas tratan de seguir el compás de las campanadas pero Javier y Dani sólo consiguen comerse seis, las chicas algunas más y solo los adultos han podido con todas y a duras penas. La hora de los besos y los brindis ha llegado, los mejores deseos para el año que acaba de entrar se intercambian y por un parto sin complicaciones también se brinda.
A la una pasada los pequeños se suben a la cama, las chicas un poco más tarde y poco  a poco el salón se va quedando vacío.
Aurelia ha sido de las primeras en subirse al dormitorio y Gustavo la sigue minutos más tarde. Ya en la cama Gustavo dice:

-       Feliz año de nuevo mi vida .
-       Feliz año cariño. Estaba diciéndoles a nuestros pequeños que ya falta poco para tenerlos entre nosotros y que ellos , al igual que el nuevo año,  van empezar una nueva década, una década que tiene mejor color que las anteriores.
-       Sí, eso parece- dice Gustavo besando el vientre de Aurelia  - lo importante es que sigamos viviendo en paz ... ¡feliz año nuevo pequeños!- dice agachanándose de nuevo y al oir el hipo de Aurelia, alza la cabeza y pregunta - ...¿no habrás mezclado mucho esta noche, verdad?.
-        No, no creo, un sorbito de jerez, una copita de vino con la cena y dos sorbitos de champán, uno por el año y otro por un parto feliz...y no te preocupes, el ardor de estómago se me pasa en seguida y el hipo con un beso de buenas noches.
-       Si necesitas algo o no puedes dormir no dudes en despertarme- dice Gustavo dándole el beso pedido.
-       De acuerdo..buenas noches cariño.

En la planta baja Bonilla  y Matilde también comentan la velada:

-        Todo ha ido bien, la cena ha estado perfecta y Felisa al final se ha quedado quieta.
-        A la fuerza, la hemos obligado entre todos al ver que cada uno recogía su plato y lo llevaba a la cocina- ríe Bonilla.
-        Me gusta formar parte de una familia tan grande, me recuerda a mis años felices en Tetúan..aunque con la muerte de mi madre comenzaron los reveses, mi padre cambió para mal.
-        No recuerdes cosas desagradables mi amor. Mis padres murieron en plena juventud, queriéndose como el primer día decía mi abuela...pero yo apenas les recuerdos en casa; siempre estaban de fiesta en fiesta o de negocio en negocio salvo en estas fiestas. En navidades y reyes siempre estábamos juntos, aunque fuese lejos de España y con esos momentos siempre me he quedado.
-        Sí, es lógico, tu siempre ves la cara buena de las cosas por eso y por otras muchas cosas te quiero tanto- contesta Matilde dándole un beso y acurrucándose en sus brazos comienza a dormirse.

El matrimonio Perea tampoco está en silencio. Nada más entrar en la habitación Héctor ha besado Asunción como hubiera querido hacerlo al sonar el reloj pero no pudo, le robaron a su mujer para felicitarle el nuevo año.

-        Ya está – que agusto me he quedado – dice Héctor después de besarla – Feliz año de nuevo mi vida.
-        Feliz año marido, como dice mi madre y ¿cuántos propositos nuevos te has prometido no cumplir este año? – pregunta Asunción con una sonrisa burlona
-        ¡Mujer cómo eres! Siempre cumplo lo que me propongo...por eso sólo me pido siempre lo mismo: poder conservar por muchos años la familia tan maravillosa que tengo y que la llama de nuestro amor nunca se apague.
-        Amén cariño, me uno a tu deseo- contesta Asun besando a Héctor al tiempo que se mete en la cama.

Héctor se va al baño y al ratito se une con su mujer, a lo lejos se oyen estallidos de bengalas y petardos pero ellos no tienen envidia de los fuegos artificiales que retumban, ellos tienen sus propios fuegos con destellos de mil colores y un año por delante para repetirlos.


Fin.