lunes, 26 de noviembre de 2012

En busca de Paloma. 3



3.

El comisario Ramírez recibe a Héctor en su despacho y Asunción, desde la sala de espera,  llama a Olavide para ponerle al tanto, por si fuera necesaria su presencia, mientras en un cuarto incomunicado, un asustado Alejandro completa las cuatro paredes grises, un tanto desconchabadas, que le rodean. Su mirada se fija sobre la mesa de metal que tiene delante de sí y las dos sillas que completan el mobiliario ; daría cualquier cosa por tener su cajetilla de tabaco, ahora, al igual que desde las once de la mañana de hoy, necesita encender un cigarrillo cada dos minutos, aplacar de algún modo sus nervios, acallar el miedo que está sintiendo pero  la policía se ha quedado con su abrigo, sus papeles, su dinero y su tabaco. Nota que su ánimo está cambiando por momentos y decide no pensar en cómo ha llegado  hasta aquí, cómo es posible que se halle en semejante situación.
Ayer lunes, a las diez de la noche, había dejado a Paloma en el hostal de la calle Fuencarral después de haber cenado juntos y quedar para desayunar, en la cafetería de la esquina del hostal,  al día siguiente. Quería aprovechar los dos días que le quedaban en Madrid para ayudar a la chica sin  por eso perder de vista el motivo de su visita a la capital. Recuerda que durante la cena le dijo:

- Mañana quiero acercarme al pueblo de mi padre, cerca de Madrid  ¿podrías acompañarme? .
- Me gustaría pero tengo que ponerme a buscar a mi madre. Quiero pasarme por la dirección que tengo aunque sea antigua, quizá alguien la recuerde, tengo que hacer algo, ya he esperado mucho tiempo y para ello he venido a Madrid.
- Lo sé Paloma y te he prometido ayudarte en la búsqueda, acompáñame mañana y por la tarde vamos juntos a la dirección que tu tienes. Yo también tengo una dirección de un detective privado que conoce a mi familia. Si no encontramos ninguna pista que nos lleve a tu madre podrías visitarle. No te preocupes por los gastos, corren de mi cuenta.
- No Alejandro, tu ya has hecho mucho por mi.Tengo que encontrar trabajo en una casa de sirvienta o algo por el estilo y si no encuentro a mi madre  me acordaré de la dirección pero no pienso llamar hasta que no tenga algún dinero ahorrado.
- No seas cabezota Paloma, déjame ayudarte hasta que me marche el jueves a Santander.
- No te ofendas ni te enfades Alejandro, pero no. Tengo que aprender a resolver mis propios problemas pero acepto el desayunar mañana contigo y reunirnos por la noche para cenar, asi me podrás contar tu visita al pueblo de tu padre y yo te contaré si ha habido suerte en la dirección donde viviera mi madre.
- Como quieras ¿Mañana a las nueve y media?
- A las nueve y media.

Dicho esto salieron del restaurante y entró con ella en el hostal, donde tenía pagada la estancia de una semana, gracias a Alejandro; allí saludaron a la mujer que estaba en la recepción y se despidió de Paloma  con un tímido beso en la mejilla, después salió a la calle, anduvo unos metros hasta Gran Vía y se metió en su hotel. Alejandro recuerda que a las once de la noche llamó su madre desde Venezuela y hablaron un buen rato. Los planes seguían adelante y se reunirían con ella y su tía en Inglaterra dentro de unos días pero ahora ya duda de todo. Confía en que la policía haya llamado a Perea y  le pueda sacar de ese cuarto sin necesidad de que su madre se entere de lo que le está pasando. En ese momento detiene sus pensamientos al oir que la puerta se abre;  dos hombres con traje azul entran en el cuarto, le observan de arriba a bajo sin decir palabra y se sientan enfrente de él poniendo sobre la mesa una cajetilla de cigarrillos y un cenicero.

- Mi nombre es Ramírez, soy el comisario y me acompaña el señor Perea como usted les pidió a mis hombres-  se presenta el comisario encendiendo un cigarrillo mientras Héctor asiente con la cabeza, toma la cajetilla y ofrece un cigarrillo al chico al tiempo que coge otro para él.
- Gracias sr. comisario y gracias sr. Perea por venir ¿podría explicarme por qué sus hombres me han traído aquí? - contesta el chico tratando de aparentar tranquilidad, de disimular sus miedos como su madre le enseñara y cortesmente dá las gracias al aceptar el cigarrillo.
- Veamos - dice el comisario - según la dueña del Hostal Fuencarral usted llegó ayer tarde  acompañado de una jovencita, reservó una habitación para ella y pagó por siete días además de dar una propina por la falta de papeles de la joven. Dicha señorita ha desaparecido del hostal dejando sus pertenencias en él y al parecer no durmió en la habitación. Usted es el último que la vio según la dueña del hostal ¿me equivoco?
- No,no se equivoca. He ido esta mañana a buscarla y en vista de que no bajaba subí con la dueña a la habitación y no había nadie. No ha dejado ninguna nota y se ha ido con lo puesto, es decir con el jersey de lana y los pantalones que llevaba durante la cena, su abrigo y su bolso estaban sobre la cama. La dueña asegura que no la ha visto salir y que nadie ha entrado y yo no sé que pensar ¿pero cómo se han enterado ustedes? Yo no he puesto ninguna denuncia, sé que hay que esperar 24 horas por lo menos.
- Usted no ha puesto ninguna denuncia es cierto, pero hemos recibido una llamada anónima culpándole a usted de la desaparición de la joven.  Nos han proporcionado su nombre, su descripción y nos han dicho correctamente en que hotel se hospeda.
- ¿ A mi?, no entiendo, nadie me conoce en Madrid, sólo en el hotel saben mi nombre y apellido, la dueña del hostal tan sólo conoce mi nombre ¿se me acusa de algo?
- No, Alejandro - dice Héctor abriendo la boca por primera vez - formalmente no hay pruebas y como bien dices aún no han pasado 24 horas desde que la chica ha abandonado el hotel.  Según tus palabras y las de los agentes, la habitación estaba en orden, no hay señales de violencia asi que la policía  te va a dejar venir conmigo ¿verdad comisario Ramírez?
- No tan deprisa Perea, él puede salir pero su documentación se queda en comisaría , tendrá que presentarse mañana a primera hora y le está prohibido abandonar Madrid hasta nueva orden.
- !No puede hacer eso!, tengo que coger el viernes el ferry para Inglaterra en Santander, mi madre y mi tía me esperan allí y si no llego la pueden liar.
- Probablemente sin nadie les avisa y eso lo podemos hacer ahora mismo - dice el comisario
-No, por favor no la llame, les prometo que yo no tengo nada que ver con la desaparición de Paloma. Anoche, cuando llegué al hotel llamó mi madre y estuvimos como una hora hablando y después me fui a la cama.
- Esta bien joven no llamaremos a su madre y rece para que la chica aparezca antes de 48 horas y no hayan más llamadas anónimas.
- Gracias sr. Comisario.
- No, no me las de a mi, désalas al sr. Perea que sin conocerle  de nada le ha avalado  además de buscarle abogado por si lo necesitara. !Mañana a las 10 quiero verle de nuevo y deje dicho en el hotel a dónde va!.
- Gracias Ramírez, de momento se viene conmigo a mi despacho, ya te mantendré informado, quizá le pida ayuda a Vallejo.
- Me parece bien.

Perea y Ramírez se estrechan la mano mientras Alejandro sale por la puerta y en la sala de espera  se encuentran con Asunción. Tras las presentanciones abandonan la comisaría y los tres se encaminan al despacho de Héctor y Bonilla.
En el camino no hablan mucho pero al ver Alejandro como Asunción le está observando por el espejo retrovisor dice tímidamente, para romper el hielo:

-      Gracias por las felicitaciones de Navidad, tiene usted muy buen gusto, cada año me gusta más el texto, la forma tan personal que tiene de desearnos felices fiestas..
-      De nada chico, me alegro que te hayan gustado, bueno ya estamos llegando ¿has comido algo? – le pregunta .
-      Un suizo con el café un poco antes de que la policía me detuviera, pero no se moleste, no tengo hambre.
-      Eso dices ahora pero no es ninguna molestia. Ahora mismo te compro un bocadillo en el bar y lo subo ¿te gusta el jamón serrano? o ¿ quieres uno mixto con queso?
-      Uno de jamón está bien y muchas gracias.
-      ¿Quieres algo tú cariño?- le pregunta a su marido que no ha abierto la boca en todo el camino.
-      De comer nada, sube algunas cervezas si puedes y ¿estás segura que Tim va a recoger a los chicos después del entrenamiento?
-      Sí mi amor, no te preocupes. He llamado a Tim y me lo ha confirmado. María y él van a buscarlos y luego irán para casa
-      Eso quiere decir que van a estar solo con María en nuestra casa.
-      ¿Solos? ¿ con Javier y Daniel en casa? Lo dudo, ya sabes que no dejan a Tim  tranquilo y además mi madre subirá cada dos por tres con cualquierr pretexto hasta que lleguemos.
-      De acuerdo, visto así tendrás razón, como siempre.

Asunción aparca el coche cerca del bar, los primeros en bajarse son Héctor y Alejandro y mientras ellos entran en el portal del edificio dónde tienen el despacho, Asunción empuja la puerta del bar, hace su pedido, compra dos cajetillas de cigarrillos, paga la cuenta y a los pocos segundos ya tiene su encargo listo . Cargada con las bolsas anda unos metros y se mete en el portal, abre la puerta del ascensor y sube al segundo piso dónde en el 2C se puede ver la placa “ Héctor&Bonilla. Detectives privados”.  Al abrir la puerta oye como Alejandro y Héctor están hablando de Carmen, de la abuela de Alejandro y primera suegra de su marido. Al verla entrar Alejandro se calla pero Héctor le anima a seguir.

- Perdonad si interrumpo - dice Asun - voy a hacer café ¿quieres tú también una taza o prefieres una cerveza?- le pregunta al chico al tiempo que le deja el bocadillo sobre la mesa.
- Café está bien, gracias - contesta Alejandro desenvólviendo el bocadillo e hincándole el diente pues aunque no lo quisiera reconocer tiene hambre.
- Yo también quiero café Asunción - dice Héctor

Mientras beben el café y el chico se termina el bocadillo siguen hablando de Carmen y Héctor reconoce que él no tiene quejas de sus suegras.

- !Más te vale!- comenta su mujer riéndose.






domingo, 25 de noviembre de 2012

En busca de Paloma. 1 y 2




Noviembre de 1972.

1

Alejandro camina por la calle de Fuencarral sin fijarse demasiado en el bullicio ni en el intenso tráfico que la cruza desde Gran Vía a la Glorieta de Bilbao y viceversa. Sabe que debe hacer algo, que no puede dejar pasar mucho el tiempo, pero duda si buscar o no al hombre, cuyo nombre ha oído nombrar algunas veces pero que su madre prefiere que no visite. En el bolsillo de su abrigo está la nota que le dieran con la dirección y en su memoria está la advertencia bien fresca:
<< sólo  en caso de necesidad, de ayuda urgente>>

Al llegar a Gran Vía, como todo el mundo conoce a la Avenida de José Antonio,  cruza la calle para entrar en su hotel pero al ver un coche de policía en la puerta cambia de opinión y sigue andando hasta la plaza de Callao.  Allí  entra en una cafetería y tras sentarse en una mesa enciende un cigarrillo. Hace poco que fuma, algunos amigos suyos ya lo hacen desde los 14 años pero él acaba de empezar y lo ha hecho en el barco. No quiere saber si se ha dejado llevar por la compañía o porque él, a sus 19 años,  ya tenía ganas de echar humo por la boca . Como fuera no importa, le ha cogido gusto al tabaco y desde esta mañana empalma cigarrilo con cigarrillo. Mientras el camarero le trae el café con leche que ha pedido, deja sobre la mesa la nota y la carta que le diera su tía por si a caso iba a verle y  recuerda minuciosamente las 48 horas que lleva en la capital y los cuatro días en España. Su viaje en barco hasta Cádiz por miedo al avión, el expreso que le trajo a Madrid y el impulso que le llevó a ayudar a Paloma ajeno al problema en el que ya estaba metido.

Recordando el momento de la compra de su billete en la estación, junto al puerto de Cádiz,  ve de nuevo ante él a la joven de apenas 16 años recién cumplidos y revive el trato humillante que ella recibe cuando al ir a pagar, su dinero no alcanza para la tarifa de un billete en segunda a Madrid. Fue entonces cuando se giró y  pudo ver su cara.

¿ Fueron sus mejillas encendidas con el rojo de la vergüenza o los ojos verdes de mirada nublada por las lágrimas o el traspiés que dio con su maleta lo que le llevó a estenderle la mano, a  prestarle el dinero que le faltaba para el viaje?  Se pregunta el joven Alejandro desde hace unas horas sin parar. Aunque la joven rehusó al principio su ayuda, no pudo rechazar la invitación a tomar un café juntos;  al café le siguieron unos bocadillos y una pequeña charla hizo el resto.  Una hora más tarde compartían cupé y confidencias o al menos eso creía él porque en este momento ya no sabe que pensar.

      -      ¿ Desea el señor algo más ? – oyó decir al camarero
      -      Disculpe, no le había oído . No gracias, creo que no voy a tomar nada más si el  reloj de ustedes anda bien, se me ha hecho muy tarde.
     -      El reloj anda a la perfección, mejor aún que el de la Puerta del Sol- contesta el camarero recogiendo el dinero que Alejandro ha puesto sobre la mesa.
   -      Gracias y quizá pueda ayudarme ¿ conoce usted esta calle? ¿sabría decirme como puedo llegar a ella?- pregunta enseñándole la nota al camarero.
  -      Esta calle cae por Chamberí, no está muy lejos de la Glorieta de Bilbao. Puede ir en el metro pero andando, subiendo por Fuencarral llega en diez minutos.
 -      Muchas gracias por todo.

Alejandro deja la cafetería, sube por Gran Vía , cruza Montera y entra en el hotel. El hall está tranquilo, no hay mucho movimiento y en la recepción el turno de tarde ya ha empezado  su trabajo.

 -      Buenas tardes ¿hay algún recado para mi? – pregunta mientras espera la llave de la habitación.
 -      Un momento por favor – dice el recepcionista – no , no hay ninguna llamada ni ninguna nota pero..

Al recepcionista  no le da tiempo a terminar su frase, en ese mismo momento se acercan dos hombres al joven, se identifican como policías y le piden que les acompañe a la comisaria.

2

En casa de la familia Perea suena el teléfono sin parar pero como es habitual, a esa hora de la tarde no hay nadie en casa. Los hijos están en el colegio y el matrimonio en la portería comiendo con los padres de Asunción.

 - ¿Qué tal van las cosas ahora por el despacho sin Bonilla? - pregunta Trino a su yerno
 - Bien, no me ha dado tiempo a echarle de menos, se fueron a ayer de viaje y tampoco van estar tanto tiempo fuera, se llevan al pequeño con ellos y aunque Javi se queda con nosotros muy contento Matilde no quiere abusar de nuestra hospitalidad.
 - Ya ves , con las veces que ellos se han quedado con Dani y las otras tantas que nos han invitados a diferentes escapadas pero bueno, Matilde se ha vuelto muy sensible desde el nacimiento de Sergio - dice Asun
 - Cada uno es como es hija, hay que respetar a todo el mundo y a mi no creas que me hacía gracia al principio que Dani se quedara tanto tiempo con los Bonillas - comenta Felisa.
 - ¿Por qué madre? nunca nos ha dicho nada.
 - Porque para eso estaba yo hija, que soy su abuela pero bueno, luego me acostumbré, al fin y al cabo aunque no seamos familia de sangre si que nos comportamos todos como una gran familia.
 - De eso se trata mujer - dice Trino - ¿verdad Héctor?
 - Verdad Trino y ahora si me disculpan voy a subir un momento a casa a recoger unos papeles que necesito esta tarde y que mi mujer ha olvidado llevarme al despacho.
 - Lo siento Héctor, cuando me llamaste esta mañana  fui a por ellos pero Aurelia llamó cuando iba a salir de casa y me olvidé de los papeles ¿quieres que suba yo? - pregunta Asun
- No, déjalo ya subo yo pero espérame, no te vayas a la redacción antes que baje que tengo el coche en el garaje.
- No te preocupes cariño que de tí no me olvido - ríe Asunción dándole un beso a su marido.

Héctor sube los escalones de dos en dos y al abrir la puerta oye el teléfono que por enésima vez esta sonando y se apresura a cogerlo.

- Dígame.
- Buenas tarde, hablo con Héctor Perea
- Sí, soy yo ¿ con quien hablo?
- Con la policía del centro, espere un momento que le paso con el comisario.

Minutos más tarde Héctor cuelga el teléfono y trata de asimilar lo que el comisario le ha dicho, trata de levantarse del sofá pero sus piernas se niegan a sostenerle.

- Esto es ridículo - se dice Héctor incorporándose de nuevo justo en el momento que oye como Asunción abre la puerta con su propia llave.

-¿Héctor qué pasa? ¿Estás bien? ¿Por qué tardas tanto?
- Estoy bien Asun pero ven por favor. Gracias por subir - le dice dándole un beso en la frente sentándose de nuevo en el sofá sin soltar las manos de su mujer.
- Héctor, no me asuste, díme que ha pasado ¿te han llamado por teléfono?
- Sí, de la comisaria del centro..
- ¿No les habrá pasado algo a Bonilla y a Matilde o a los niños o a..?
- No, no es eso, nosotros estamos todos bien , es algo que a ti también te va a sorprender.
- !Ay! cuéntalo ya por favor.
- Han detenido en un hotel de la Gran Vía a un chico que dice ser Alejandro García Rivas,.
- ¿Cómo que dice ser? ¿es o no es el hijo de Ana?
- Según el pasaporte es el hijo de Ana, el hijo póstumo de Alfonso, el sobrino de Teresa.
- ! Para! eso ya lo sé ¿pero por qué le han detenido? ¿por qué te han llamado a ti? ¿sabías tu que estaba en España? !debe de ser un crío!
- No, no tenía ni idea de que estuviese aquí y sí, creo que no puede tener más de 19 años. Ya sabes que solo nos escribimos para felicitarnos las navidades.
- Sí, por eso, pero a lo mejor te habían mandado un telegrama al despacho, yo qué  sé …. ¿pero por qué le han detenido?
- No, no me lo han querido decir por teléfono pero creo que es grave. Ha desaparecido una menor después de haber estado cenando con él. Voy para allá, espero poder hablar con el chico y llamaré a Olavide después.
- Yo voy contigo, prometo  mantenerme al margen pero te acompaño, recuerda que no tienes coche.
- ¿y la revista?
- Me tomo libre, seguro que Julio lo entiende cuando se lo explique.
- De acuerdo vamos para allá pero no digamos nada a tus padres de momento ¿vale?
- Por supuesto cariño y ¿por qué me has dado ese beso cuando he entrado?
- De alivio, ha sido verte y poder moverme. Las piernas me temblaban cuando intentaba levantarme del sofá.
- Ha  sido de la impresión Héctor, imagínate como hubieran reaccionado Ana o Teresa si María estuviera de viaje en Venezuela y de repente le llamase la policía igual que a nosotros.
- Eso no va a pasar nunca, María no sale de España sola hasta que no tenga 21 años y sólo si va con Tim.
- Hay que ver como cambiamos, anda, vámos para la comisaria y en el camino seguimos hablando.














domingo, 14 de octubre de 2012

La sorpresa de Aurelia . Parte 25 y Final.


Verano en Italia


Agosto 1973


Peschiera del Garda, a orillas del lago del mismo nombre y a 30 kilómetros de Verona, es el lugar elegido por la familia White para pasar unas semanas en Italia. 
Gracias a la empresa de Torrejón ha conseguido dos casas en el Lago del Garda y la familia Perea ha aceptado la invitación y acaban de llegar.

Es la primera vez que las dos familias van a pasar unos días juntos, Asunción va a echar de menos a Aurelia, quien ha convencido a su marido para volar a Nueva York, pero se alegra por su hija. Este verano, definitivamente las vacaciones de todos van a ser distintas, muy distintas.

Felisa y Trino, tras mucho insistir toda la familia, visitan a su hijo Pedro en Suiza y la familia Olavide, junto con Irene, se encuentra en Los Estados Unidos, visitando a la madrina de Irene y Aurelia disfruta de Broadway junto a las dos Irenes y su hija, mientras Steven y Gustavo se quedan con los mellizos.

La familia Bonilla, por su parte, pasa este mes de agosto en la península de Istria, en Croacia, frente a la costa de Italia bañada por el Adriático, invitados por una cadena de hoteles, de la que es accionista y que acaba de abrir un hotel a medio camino entre Porec y Rovinj, cerca del Limski canal.

Tempus fugit dicen y es verdad, tres años han pasado desde la comunión de Dani. Si entonces le faltaba pocos días para cumplir los 9 y era un diablillo que empezaba a portarse seriamente, cuando la ocasión lo requería, ahora a sus 12 añitos, a punto de empezar séptimo de EGB, no pierde envite a la hora de hacer travesuras e incluso sabe guardar secretos, si a alguien se le ocurre una idea para dar una sorpresa como ya veremos.
Lo mismo pasa con Javier, también doce años, más serio que su amigo y muy responsable con su hermanito, sigue abierto a cualquier idea de Dani.  

María, Suzanne y Clara , las tres ya con 16 años cumplidos, cambian el colegio y su uniforme por el Instituto López de Vega. En octubre empezarán COU, curso que ha sustituído al Preu que le tocó a hacer a Irene, quien acaba de terminar su primer año en la Real Escuela Superior de Arte Dramático con notables y sobresaliente en las asignaturas de Historia del Teatro y en la de Interpretación.

Raúl y Marta son unos preciosos críos de tres añitos que hacen las delicias de todos al igual que Sergio Bonilla que con sus dos años y medio llama la atención por su pelo rizado y su eterna sonrisa en la  cara.

Tim White sigue en Mardrid, acaba de aprobar con nota su primer año en la escuela Técnica de Telecomunicaciones y combina sus estudios trabajando con su padre, en T.Instruments, una empresa americana en Torrejón, de la que su padre es director desde hace dos años, tras darse de baja en el cuerpo diplomático.

Las notas de felicidad siguen sonando para todos ellos pero el año pasado hubo de lamentar la muerte del padre de Aurelia. Falleció mientras dormía y el óbito afectó a Trino que le sigue echando de menos. Los dos abuelos se habían hecho muy buenos amigos, solían jugar a los dados, a la hora de la merienda, mientras comentaban como orgullosos padres, los éxitos de sus hijas.

Irene sigue viviendo con los padres de Asun y siguen gozando de buena salud, pero la edad no perdona y aunque mantienen la portería, es Engracia la que se encarga de las tareas más arduas.

Gustavo continua con su bufete, cada vez con más clientes y a Bonilla y a Héctor tampoco les falta el trabajo, al revés, los dos imparten clases en la escuela de policía como pofesores invitados tres veces al mes.

Matilde sigue ayudando en el despacho a su marido y Aurelia ha publicado, con mucho éxito, su primera novela corta juvenil, después de haber triunfado como escritora infantil. Su foto se puede ve en muchas librerias, la fama la lleva bien.  Asunción por su parte, también ha editado su segunda novela policiaca, la primera va por la tercera edición, pero su foto sigue sin aparecer en la solapa de las novelas.  

Estrella sigue llevando el estanco de Matilde, Miguel su taller y Diego sigue creciendo aunque últimamente ha estado malito.
A Julio tanto en lo laboral como en lo privado  le va muy  bien, “A media voz” vende mucho y ha conseguido un galardón y a finales de agosto, si los planes no se estropean tienen, todos ellos, una cita en una ciudad italiana.




20 de agosto de 1973


-      Me parece mentira estar aquí – dice Asunción sentada con Héctor en una de las terrazas de la plaza de Bra frente al Anfiteatro mientras esperan, que Tim  y María vengan con las entradas para la representación de Aida.
-      Lo que a mi me parece mentira – dice Héctor robándole una bola de helado a su mujer-  es que me hayáis convencido para ver una ópera.
-       Verás como te gusta y deja ya de comerte mi helado – dice riéndose- no creas que no sé que hubieras preferido quedarte en el lago con los White y tu hijo  ¿pero no te cansas de navegar?
-      No sabía que fuera tan divertido y el padre de Tim al igual que Suzanne navegan muy bien, lo que me extraña es que hayas permitido que Daniel salga con ellos dos.
-      Ya no tiene 6 años y no creo que se caiga de nuevo al agua, ahora ya sabe nadar, lleva chaleco y además me he dado cuenta que le hace mucho caso a Glen.
-      Tardan un poco, ¿no? – dice Héctor dudando si pedir otra cerveza o un helado pues los chicos se retrasan – ¿sabes a dónde vamos a ir ahora?
-      Qué impaciente eres a veces Héctor, no hace ni cinco minutos que se han ido, además habrá cola, anda , términate mi helado – dice su mujer cogiendo la guía de Verona que acaba de comprar –  creo que tienen un programa muy completo: la plaza del Erbe y la casa de Julieta antes de comer, por la tarde el museo arqueológico, al otro lado del río y una torre, que ahora no encuentro pero que se puede ver toda Verona desde arriba según la madre de Tim.
-      ¡Qué programa! ¿No vamos a tener tiempo de refrescarnos antes de ir a la ópera? – comenta Héctor que comienza a tener envidia de muchos turistas que van con pantalones cortos y sandalias.
-      Sí hombre, sí, nos da tiempo volver a Peschiera, cenar algo ligero, cambiarnos  y volver a tiempo a la ópera, hasta las 9 de la noche no comienza ..¿ a tí te pasa algo hoy, estás un poco gruñón? Y alegra esa cara que tu hija ya viene - dice viendo aparecer por la esquina a María y a Tim cogidos de la mano.
-      No, no me pasa nada pero hace mucho calor y yo con pantalones largos, chaqueta, calcetines y zapatos cerrados.
-      Es verdad ¡pobre! – dice Asunción rodeando con sus brazos a su marido dándole un cariñoso beso justo en el momento en que Tim y María llegan a la mesa.
-      ¡ Mamá que estás en la vía pública!- dice María tronchándose de risa.
-      Estamos en Italia, en el país del amor – comenta Tim
-      ¡Tú ten cuidado con tus comentarios Tim y no te contagies! – contesta Héctor levántandose ya de la terraza echando a andar con Asunción de la mano.




Los cuatro caminan por la vía Stella comentando todo lo que ven y al llegar a la via Capello se paran ante la casa de los Capuleto. Tim hace una foto de la inscripción que hay sobre el arco que da entrada al portal de la casa.

<< QUESTE FURONO LE CASE DEI CAPULETI - D'ONDE USCÌ LA GIULIETTA - PER CUI - TANTO PIANSERO I CUORI GENTILI -  E I POETI CANTARON.>>

Nada más entrar ven la pared derecha llena de notas con los nombres de las parejas que han visitado el recinto.  Asunción quiere también dejar la suya.

-      ¿Vosotros también? - pregunta Héctor dejando a María muy sorprendida
-      ¿No te importa? – pregunta María a su vez
-      No, no pasa nada, al menos no soy yo el único que hace el tonto – contesta su padre mirando a Tim.




Asunción asiste divertida sin decir nada y saca de su boso el bloc que siempre lleva consigo, arranca un hoja, la dobla en dos partes, le da una a su hija y en la suya escribe :

Héctor y Asunción 20 de agosto de 1973.. siguen amándose.  

Y María escribe:

Tim y María 20 de agosto de 1973  y Tim escribe debajo: Love.

Después las dos les dan las notas a sus Romeos y pegan, sobre  los chicles que recubren la pared, las cuartillas escritas y hacen una foto.
Una vez en el atrio comtemplan la fachada de la casa y deciden que Héctor se quede abajo para hacer la foto del balcón.
Tim, María y Asunción suben las escaleras y recorren los dos pisos de la casa, abiertos al público, con muebles de la época, sobreos en algunas estancias pero llenos de leyenda.

En el primer piso encuentran el famoso balcón. Asunción se asoma, Héctor la ve y toma la foto, después hace otra a su hija, sin Tim claro está, se supone que Romeo tiene que trepar por el balcón y entonces entra él también en la casa, sube las escaleras y se reune con ellos.

En la habitación de Julieta se encuentran con una pareja joven americana, en plena luna de miel, que le piden a Tim que les haga unas foto junto a la cama de Julieta, la primera comiéndose con la mirada y la segunda dándose un amoroso beso.
Asunción también quiere una foto con la cama a sus espaldas y Tim se ofrece a hacerla para que Héctor se ponga a su lado , quien  teme que luego le toca a él hacerle a su hija y su amigo otra foto como así pasa.




Cuando salen de la casa de Giuletta, se encaminan a la plaza del Erbe. Tanto " love in the air" como comenta María no quita el que el estómago reclame su comida y allí,  en uno de sus restaurantes se sientan a comer y aprovechan para contemplar las fachadas de sus edificios asi como los puestos que alegran esta bulliciosa plaza que no está lejos de la Piazza dei Signori con sus palacios y en el medio Dante.


 

-      ¿Les gusta Verona? – pregunta Tim durante la comida
-      A mi me encanta – dice Asunción – me parece todo precioso, es un museo al aire libre, todos los edificios están cargados de historia.
-      A mi también me gusta mucho aunque no necesito saber toda la historia de todos los edificios, en eso me parezco a papá, son preciosos pero estar horas mirándolos como podrías hacer tú, mamá, yo no, yo paso.
-      Gracias María, te debo una – dice su padre guiñándola un ojo.
-      A mi madre le pasa como a usted, pierde la noción del tiempo, se queda con la boca abierta y enseguida saca su bloc y no se va hasta que no ha hecho un esbozo de lo que ha visto, mi padre se sienta simpre en una terraza y lee la prensa para no aburrirse - comenta Tim.
-      Tu madre pinta muy bien Tim y el esbozo de la vista de Verona desde la torre es fantástico.
-      Sí, mi abuelo era pintor pero la habilidad para dibujar y pintar sólo la ha heredado mi madre, mi hemana y yo pintamos fatal.
-      No es verdad Tim, tu dibujas muy bien – dice María
-      Dibujos técnicos María, soy incapaz de dibujar un paisaje o el rostro de alguien como hace mi madre- contesta el chico posando su mano izquierda sobre la mano derecha de María.

Cuando Asunción termina su capucchino y Héctor su café largo de leche se levantan y siguen pateando Verona hasta las 4 de la tarde, hora en la que regresan en el coche a Peschiera, donde se reunen con Daniel quien ha disfrutado de lo lindo navegando por el lago y está lleno de historias.

A las 8 y cuarto ya están de vuelta en Verona, vestidos más formalmente pero de forma sencilla, la ópera no se representa en un teatro sino en el anfiteatro.
Cuando dan con la puerta por la que tienen que entrar, suben las escaleras que les lleva a la primera planta y allí reciben junto con el libreto de la obra una velita.
Ante la extrañeza de Asunción la acomodadora  explica que es para encenderla al principio de la obra.
En efecto, el aforo, lleno de gente, se queda a oscuras cuando suenan las primeras notas de la ópera, el público enciende las velitas y la arena resplandece al tiempo que el escenario se va iluminando y comienza el primer acto.


Pasadas  las doce y media de la noche la obra finaliza con un público puesto en pie, aplaudiendo a rabiar al tiempo que no cesan de gritar:  Bravo, Bravo, Bravo.

Asunción, de camino a la casa, no deja de comentar lo que ha visto, le ha encantado y no olvidará nunca. Los decorados expléndidos, el fervor del público entregado a la obra, obra que se repite todos los veranos y que cuenta siempre con espectadores nuevos pero también con un público que no se cansan de verla pues cada año, su puesta en escena es diferente, ganando año tras año como le contara la señora que ocupaba el asiento continuo al de ella, les ha ganado a los tres pero cada uno tiene su propia vivencia.

Héctor reconoce que le ha gustado, quizá por el ambiente, el hecho de ser al aire libre y el ver aun público tan entusiasmado le han mantenido despierto y hasta ha disfrutado con ciertas escenas.

María no tiene palabras, ella recuerda como ha llorado con el final de Aida y Ramandés, cuando Aida le dice a su amado: el ángel de la muerte nos unirá para siempre y el escenario se queda a oscuras, fin de la obra , el público puesto en pie pero ella llora que llora sin poderse contener hasta que Tim le pasa el brazo por encima de sus hombros, le da un furtivo beso y le ofrece su pañuelo, gesto que no pasa desapercibido a Héctor quien también ha tenido que secar las lágrimas de Asunción.

Al llegar a la casa donde se hospedan, madre e hija  bajan del coche y entran en ella. Héctor acerca a Tim a casa de sus padres, donde Daniel duerme esa noche.
Las casas no están muy retiradas pero a esas horas no hay nadie por la calle y no le parece prudente que el chico vaya andando a su casa, por muy mayor de edad que ya sea según las leyes americanas, Tim no deja de tener 18 años y Héctor no lo ve como a un adulto.

-      Los planes van muy bien Sr. Perea – dice el chico para romper el silencio
-      Confío en todos vosotros y en tu coordinación y deja de llamarme Sr. Perea, llámame Héctor ¿vale?, por cierto ¿cuando te fijaste tú en mi hija por primera vez?- dice Héctor a bocajarro.
-      En el pijama-party de mi hermana – dice Tim sin intimidarse – su sonrisa, su mirada, su espontaniedad me retuvo en el salón y mi hermana me tuvo que echar a empujones...y no se preocupe tanto, mi padre no hace más que recordarme que tengo una hermana de la edad de María.
-      Espero que no lo olvides y recuerda también que si no canto el aleluya es porque sois aún muy jóvenes pero no tengo nada contra tí.
-      Gracias Héctor. Mis padres ya tonteaban en la escuela primaria y mírelos, ya llevan 22 años casados - dice Tim bajándose del coche ante la puerta de la casa donde está su padre fumándose un cigarrillos y saluda desde el porche.

Mientras Héctor regresa a casa , María y Asunción siguen hablando en la cocina con un té humeante sobre la mesa.

-      Mamá ¿Crees que papá le va a leer alguna cartilla a Tim en el camino?
-      No, ¿por qué tendría que hacerlo? – pregunta su madre
-      Es que papá ha visto como Tim me besaba cuando yo estaba llorando con el final de la obra – comenta su hija echando azúcar a su té.
-      No , no temas, no le gusta mucho pero lo lleva mejor de lo que él cree. No es la primera vez que tu padre ve como os besáis, ya os ha pillado en la fiesta de Julio por lo del galardón de la revista ..¿no lo sabías? – pregunta Asunción al ver la cara de asombro de su hija.
-      Lo siento, somos muy discreto y...
-      No tienes que disculparte María, confíamos en tí al igual que Glen y Jessica confían en Tim ¿de acuerdo?
-      Gracias, no os vamos a defraudar – dice María terminándose su té dispuesta a irse a la cama cuando oye entrar a su padre.
-      ¿Aún levantadas? ¿Puedo unirme yo también a la charla? – pregunta Héctor.
-      Yo ya me iba a acostar papá, al menos que quieras que me quede porque me tienes que decir algo.
-      Nada urgente princesa y no temas, no soy un ogro que devora pretendientes ¿vale? – contesta su padre dándole un beso
-      Gracias papá, ya lo sé, para mí eres el mejor padre del mundo ¿lo sabes, verdad?. Bueno, hasta mañana y buenas noches a los dos – dice María besando a sus padres.

Ya a solas, en la cama, Héctor le asegura a su mujer que no le ha dicho nada a Tim del beso, el chico le recuerda en parte a Bonilla cuando llegó a la comisaria, muy preparado para su juventud, deseoso de aprender más, tímido y honesto.

-      Son aún muy jóvenes pero tengo que confesar que hacen buena pareja y entre ellos hay ya mucha complicidad – termina diciendo Héctor acariciando el hombro derecho de su mujer.
-      Me alegro cariño porque a mi también me gusta Tim y sus padres están encantados con María....creo que es una relación que va a ir a más- contesta Asunción acariciando a su vez el pecho de su marido.
-      Espero que ese ir a más no termine en cama antes de tiempo ¿ le has hablado a María de eso? – pregunta Héctor todo azorado parando en seco las caricias.
-      Tranquilo mi amor. María está bien informada, también sabe que hay pastillas pero que cuanto más tarde comience mejor y estoy segura que va a esperar a ser más mujer...su primera vez tiene que ser muy especial, me ha dicho, y yo la creo – dice Asunción besando suavemente el pecho de su marido
-      Dejemos el tema porque me marea y haré lo que tu siempres dices, confiar en ella..hasta hoy no tengo quejas y ...
-      ¿Vas a seguir hablando hasta mañana? – le pregunta su mujer besándole en los labios.

Héctor ya no contesta, responde a sus caricias y se olvida del tema..al menos por ahora.


23 de agosto


Tres días más tarde los dos matrimonios y Daniel van a Venecia en coche. Glen White ha reservado habitaciones para el fin de semana, en un hotel, en el que suelen alojarse muchos diplómaticos americanos y  hacen descuento.
Tim, Suzanne y María van en tren a Venecia; no merecía la pena llevar dos coches, al fin y al cabo allí no pueden utilizarlo.
El viaje transcurre sin problemas, el tren llega a tiempo a la estación de Santa Lucía y al salir el Gran Canal da la bienvenida a los viajeros y María exclama, al igual que todos los turistas:

-      ¡Estoy en Venecia! ¡qué espectáculo!
-      Sí, la primera impresión es muy positiva – dice Tim cogiéndo a María de la mano y  sujetando con la otra a su hermana del brazo al ver la cantidad de gente que hay ante la parada del vaporetto – vamos, no os separéis de mi que tenemos que buscar el que nos lleva al hotel.
-      No te preocupes que no nos perdemos – contesta Suzanne soltándose del brazo de su hermano- no eres el único que entiende italiano.
-      Ya lo sé pero si hemos salido juntos, juntos llegamos ¿ de acuerdo Suzanne?
-      De acuerdo pero no te pongas tan serio que vas a asustar a María.
-      No te escudes en mí, Suzanne – dice María – tu hermano tiene razón.
-      ¡Vaya par! – contesta la chica riéndose pero siguiendo a su hermano que ya ha econtrado el vaporetto correcto.

Una vez en el autobús acuático, María y  Suzanne miran a todos los lados, a la derecha, a la izquierda, a lo largo del Gran Canal, casas increíbles que rozan el agua, puentes que unen las orillas, una ciudad única, como único es su medio de transporte, con varias paradas a lo largo del Canal, cerca de los puentes y en diez minutos ya han llegado a su parada, cruzan el puente y la segunda calle a la izquierda es la calle del hotel y comprueban que sus padres ya han llegado.


Para todos es la primera vez en Venecia, salvo para los padres de Tim quienes, unos días antes de la llegada de la familia Perea, se han encontrado con la familia Bonilla en esta ciudad.
Sus hijos lo sabían, en realidad todos los saben menos Asunción y según se acerca el momento Héctor se va poniendo más nervioso, teme que ella se de cuenta de lo que han planeado o se encuentren con el resto aunque la llegada de ellos esté planeada para mañana y el encuentro tenga lugar en el barco alquilado.
María, que no ha tenido tiempo de contarle a su padre, a solas, la llamada de Tin en la estación de Verona, antes de subir al tren para Venecia, se da cuenta del nerviosismo de su padre y cuando están terminando de comer, cerca del Puente Rialto le dice a su padre:

-      Papá, Tim  ¿me acompañáis, mientras traen el postre, al puente para comprar una cosa en uno de los puestos?
-      Encantado princesa – contesta su padre que intuye que María le tiene que decir algo.
-      No puedes esperar María – pregunta su madre
-      Sí claro, pero luego me olvido en que puesto lo he visto porque no vamos a volver a pasar por allí ¿o no?
-      No – dice el padre de Tim – aqui mismo tomamos la góndola, pero no tardéis que si es helado de postre me lo como yo.
-      De acuerdo, correremos con el riesgo – dice Tim siguiendo ya a Héctor con María.



Ya en el puente Tim cuenta que ha podido hablar con Bonilla desde la estación, que llegan esta noche con el último ferry de Rovinj a Venecia.

-      No se preocupe Héctor – dice Tim – el hotel que han reservado está en la playa del Lido. Felisa y Trino con Pedrito ya han llegado y el avión en el que la familia Olavide e Irene venían de Nueva York ya había aterrizado en Zagreb, me dijo Bonilla, estaba esperando que llegaran a Rovinj. Estrella y Miguel como nos temíamos no vienen, a Diego le acaban de dar de alta y el médico les ha aconsejado que no viajen pero se encuentra bien.
-      Gracias muchacho...¿Estás seguro que mañana no nos vamos a encontrar con ninguno antes de tiempo? Ellos también querrán ver la parte vieja.
-      Papá, están todos advertidos, el sábado es la visita turística, mañana es vuestro día. El barco que los padres de Tim y Bonilla han apalabrado está a nuestra disposició a partir de las 3 de la tarde, nosotros llegaremos a las tres y media..todo va a salir biem pero si sigues mirando para todos los lados como un sabueso mamá lo va a notar..!qué no estás trabajando en un caso! ¿vale?
-      Sí vale, lo intentaré y las esclavas de plata con los nombres ¿quien las tiene y el vestido?
-      Héctor está usted como un flan, por favor confíe en nosotros. Todo va a salir bien, mi madre lo tiene y la excusa es perfecta– dice Tim
-      Vámos papá – le dice María dándole un abrazo y un beso – y ahora a comprar cualquier tontería ¿una máscara de carnaval? ¿os gusta esta? – dice con una en la mano.

María paga la máscara y regresan a la terraza a tiempo para comerse sus helados y acontinuación se suben a las góndolas para pasear por los canales.
Daniel con sus padres en una y Suzanne con ellos mientras que María se sube en la que va Tim con sus padres y con las manos entrelazadas disfrutan de las vistas mientras Jessica, con bloc en mano, hace un esbozo de su hijo y María.
El ambiente festivo que se respira en el agua es muy especial, las góndolas con turistas que se cruzan se saludan y en los canales más estrechos se maravillan de la maniobra de los gondoleros. 






El paseo termina al cabo de una hora en la Piazza de San Marcos donde se dejan fotografiar con las palomas y visitan la Basílica y el palacio Ducal.
Más tarde toman algo en una de sus terrazas y regresan andando al hotel y durante la cena, en la terraza,  un camarero se acerca a la mesa y pregunta por el señor White.

-      Excuse sr. pero llaman de la embajada de los Estados Unidos preguntando por usted ¿le saco el teléfono o entra usted?
-      Gracias, ya entro yo.

Cuando Glen vuelve les cuenta que están todos invitados a una recepción en un barco de vela en la playa del Lido.

-      ¿Cómo es eso? – pregunta Jessica haciéndose la sorprendida
-      Ya sabes que Grand nos invitó cuando le vimos en Peschiera ¿no te acuerdas?.. le dijimos que no veníamos solos y aunque yo no se lo confirmé llama para recordármelo.
-      ¿A qué hora es la fiesta papá? – pregunta Suzanne
-      A la 4 de la tarde, traje de cóctel para las mujeres y chaqueta blanca para los hombres.
-      Perdonad – dice Asun – pero nosotros no vamos, para empezar ni tan siquiera tengo un traje de cóctel ni Héctor una chaqueta blanca.
-      Eso no es ningún problema Asunción, yo tengo dos trajes en mi maleta y Glen chaquetas de sobra...ya estoy acostumbrada a estas cosas y por eso viajo siempre con ropa para todas la ocasiones..y como no puedo decidirme por los vestidos siempre echo dos.
-      Mamá por favor – dicen Daniel y María a la vez – nunca hemos estado en una fiesta en un barco y además de una embajada.
-      No sé yo, ¿Héctor tu que dices? – pregunta Asunción.
-      Me uno a mis hijos, también tengo curiosidad y seguro que el traje de Jessica te sienta de maravilla.
-      Vale, acordado – dice Glen levantándose – voy a confirmar nuestra asistencia.

Por la noche Asunción le da vueltas al asunto de la fiesta y no termina de verlo claro.  Cuando han subido de la cena Jessica le ha enseñado dos trajes cortos preciosos, uno de color crema con un hombro al aire libre y una rosa en el otro hombro como broche  y el otro,  de color plata con un escote en la espalda de vértigo.
Aunque los dos vestidos le gustan no duda en elegir el vestido de color crema con pamela haciendo juego y del armario de Glen, Jessica sacó una chaqueta para Héctor.

-      Héctor – le dice a su marido mirando el vestido y la chaqueta - ¿te parece a ti normal que viajen con estas cosas para un fin de semana?
-      Normal, normal, no sé, ya no es diplomático pero como director de una gran empresa tiene muchos compromisos y en cualquier momento le puede surgir uno..de todos modos ya se lo habían comentado con anterioridad ¿No te gusta el vestido?
-      No, no es eso..no me gusta ponerme ropa de nadie pero bueno, si a todos os hace ilusión por una vez lo haré.
-      Deja de pensar tanto, vámos, ven a la cama que estás muy guapa con ese camisón corto ¿es nuevo?
-      Héctor tu estás tonto – ríe Asunción acostándose y acurrucándose en los brazos de su marido.

Tanto Héctor como María no pueden conciliar el sueño. Cada uno con sus pensamientos pero los dos pensando en la misma persona.
Héctor teme que pase algo durante la mañana y estropee los planes pero también teme que su mujer se enfade con él, hace 4 años le hizo prometer que si renovaban sus votos a los doce años y medio de casados no quería sorpresas y mañana la va a tener, la sorpresa que vienen planeando desde hace dos meses y en la que todos han contribuído, sobre todo la familia White.
María también está preocupada, espera que su madre no se enfade y les perdone la jugada, no duda de que no quiera “volver a casarse con su padre”, de eso está segura pero sí de no haber respetado su decisión de “sin sorpresas”. Todo este asunto ha servido para que su padre y Tim se conozcan más, de sr. Perea ha pasado a llamarle Héctor a secas y ya no se deja intimidar por la mirada de su padre y este no carraspea cuando les ve de la mano o darse un piquito en los labios.

En un hotel de la playa de Lido, los invitados a la boda sorpresa ocupan desde hace dos horas sus habitaciones.
Aurelia y Gustavo, cansados de tantas horas de vuelo, más el viaje en coche por las carreteras croatas hasta llegar al punto acordado con Bonilla para tomar, horas más tarde un ferry, cree que merece un premio por su esfuerzo.
Aurelia se maravilla de lo bien que ha ido todo, Marta y Raúl han aguantado mucho, no han dado guerra y han dormido a sus horas, también es cierto que Clara e Irene se han ocupado mucho de los mellizos, han sido las niñeras perfectas y ellas están, como no podía ser menos, impacientes por reencontrarse con Suzanne y María.
Aunque saben que María y Tim son casi inseparables, su amiga y prima sigue encontrando el tiempo para estar con ellas.

Felisa y Trino están maravillados de todo lo que han visto en Suiza, todo muy bonito pero todo muy extraño,  apenas unas horas en Croacia e Italia y ya se sienten más cerca de casa.
Matilde y Bonilla han tenido que esforzarse para que Javier no notase tanto la ausencia de Daniel y el pequeño Sergio, afortunadamente, tampoco está dando guerra.

24 de agosto


La mañana del 24 amanece calurosa, se desayuna con tranquilidad y Jessica invita a Asunción y a las chicas a ir a peluquería  mientras los hombres pasan el tiempo en la piscina del hotel.
Lo de la peluquería es lo que le da la pista a Asunción, algo están planeando y de repente una idea se le viene a la mente, cierra los ojos y recuerda como cuatros años atrás ella se la jugó a su amiga participando en la ceremonia de Paris. Comienza a rebobinar y ciertas cosas que no le terminaban de encajar en estos dos meses están empezando a cuadrar perfectamente. Ahora comprende lo del vestido de cocktel y se ríe, no merece la pena enfadarse, no sabría por dónde empezar, lo mejor es seguirles el juego y hacerse la sorprendida pero su marido si se va a enterar cuando estén a solas.

A las cuatro en punto y en dos góndolas llegan a la playa del Lido y alli, aunque Asunción se hace la sorprendida, se sorprende de verdad aunque ella también sorprende con el elegante vestido de cóctel y la pamela, según su marido “ está para quitar el hipo”

En una parte de la cubierta, hay un pequeño altar adornado con flores blancas donde un sacerdote italiano espera a los novios.
Filas de sillas y en ellas sus seres queridos..sus padres, su hermano Pedro, Aurelia y Gustavo, Julio y su amigo, Matilde y Bonilla, Clara e Irene que se han fundido en un gran abrazo con María; Javier que ha dado saltos de alegría a ver a Daniel, los mellizos y Sergio con chalecos salvavidas y unas cestitas con pétalos de rosas blancas y entonces, cuando no ha dado ni dos pasos, Héctor se pone delante de ella, la coge las manos y dice:

-      Sabes que eres todo para mí, que me haces muy feliz y sería aún más feliz si aceptases volver a casarte comingo ¿qué me dices?
-      Sí - responde ella de inmediato y eso que se había propuesto hacerle esperar unos segundos pero la emoción la puede y sin pausa añade - de mil amores, mi amor. 

La ceremonia es corta pero el paseo por el Adriático en el barco dura unas horas.
Los novios lucen en sus muñecas las esclavas que se han intercambiado con sus nombres y la fecha de hoy.
En un lateral, la tripulación sirve el buffet a los invitados que gusten de comer algo caliente y el champán corre libremente.
María y Tim bailan al son de la música italiana al igual que sus padres y mientras la noche cae el barco regresa al Lido para que sus pasajeros vuelvan a sus hoteles, todos exceptos los novios.
El matrimonio White se despide de Héctor y Asunción, prometen cuidar bien de sus hijos y regresan con ellos al hotel en el último vaporetto que sale para el puente Rialto.
Asunción y Héctor se quedan solos en el barco de vela, solos pero con una pequeña tripulación pues el regalo de novios incluye un mini crucero para el día 25, es decir, mañana mismo por la costa Adriática . El domingo por la mañana volverán al hotel y el lunes regresarán a Peschiera .

En el hotel Tim y María se dan la buenas noches con un beso delante de Daniel y de los padres de Tim y María dice:

-      Mis padres son únicos, se empeñaron en llevarme en su viaje de novios aunque mi abuela protestara pero ahora ! por fin! entre todos hemos conseguido que tengan una luna de miel a solas, gracias a todos.
-      Yo siempre he sabido que son únicos por eso tú eres tan especial y me gustas tanto, sweetheart - dice Tim
-   ¿Y yo qué? ¿no soy especial? ¡qué también son mis padres!- protesta Dani.

La familia White ríe la salida de Daniel y le aseguran que él es también muy especial pero para Tim su hermana lo es un poquito más.

-   Ya lo veo, ahora empiezan estos dos también con los besitos, como si no tuviera bastante con mis padres !voy listo!..
-   Anda, calla, que ya te llegará a ti la hora, vámos para dentro que es hora de dormir- dice Tim entrando con Daniel en la habitación que comparten mientras Maria abre la puerta de la habitación que ella comparte con Suzanne y sus padres abren la que ellos ocupan.

    
    En el camarote nupcional la ropa está esparcida por el suelo, los novios han perdido la noción del tiempo, como hace doce años y medio, pero sin María en el sofá, hacen el amor en alta mar, aquella vez fue en el barco que les llevó a Tenerife y este les lleva a Rimini donde les han dicho que pueden desembarcar para comer y pasar la tarde; por la noche regresarán al Lido pero la pareja que ha renovado sus votos de casados, con un sacerdote italiano sin saber ni papa de español tan solo tienen ganas de ellos y quisieran anclar el tiempo en medio del mar.



FIN . Finito. The End. Einde. Ende.