sábado, 8 de noviembre de 2014

El diario del padre de Pilar. Capítulo 2.

Madrid, febrero de 1974

Atrás quedaba el congreso y el encuentro con Pilar y la visita que hicieron con ella a Brujas. “Brug significa puente en holandés y se podría decir que la ciudad recibe ese nombre por su numerosos “brugge” pero la verdad es que hay diversas historias, en cualquier caso no tiene nada que ver con brujas que volaran sobre escobas o condenadas a hogueras” les había explicado Pilar en el tren. “¿por qué la llamamos en español entonces Brujas?” había preguntado Asunción. “Los soldados españoles no podían pronunciar Brugge y como les sonaba a bruja empezaron a llamarla asi y de ahi a Brujas” le respondió Pilar abrochándose su trenca y colocándose su gorro y bufanda ya que el tren estaba haciendo su entrada en la estación. Asunción también se levantó y se abrochó su chaquetón, se puso los guantes y al igual que Pilar se anudó la bufanda y dudó si ponerse la gorra que se había comprado. Se había abrigado bien, pantalones y botas sin tacón que también se compró a última hora.
 El frío era intenso, a temperaturas de bajo cero no estaba acostumbrada y Héctor, aunque no lo confesaba,  también tenía frío y debajo de su abrigo llevaba su traje con un jersey de cuello vuelto que Asun le había comprado para el día de los enamorados. Héctor por su parte le había regalado un broche con incrustaciones de diamantes que había comprado en  la joyería del hotel gracias a Jean Paul, el joven de la recepción que habla español “ diamantes de Amberes, de los buenos y a un precio muy asequible, especial para el día de los enamorados” le había dicho guiñándole un ojo, recordó Héctor mientras caminaban, a paso rápido hacia el centro desde la estación.

-Este es el centro de Brujas – les dijo Pilar- estáis en la plaza del Mercado, De Grote markt, se llama igual que en Bruselas y por esta calle llegáis a la plaza donde está el Ayuntamiento y  frente a él están los coches para pasear. Nos vemos a las cuatro en Le café des arts , que es esa casa con fachada roja ¿ de acuerdo?  Yo voy ahora a casa de mi abuela y recojo el diario.
- De acuerdo – dijeron ellos.

En esta ciudad milenaria, capital de Flandes Occidental, conocida en la edad media por su comercio y su puerto, nació Pilar y aqui creció junto a su padre y su abuela. Brugge, como ella la llama, es para muchos una de las ciudades más románticas de Europa y una de las tres Venecias del norte. “ Para conocer Brugge y dejarse embrujar por su encanto hay que verla desde el agua, recorrer sus canales y olvidar el tiempo” les había dicho Pilar. A falta de paseo fluvial, imposible de realizar en febrero, un coche de caballo les enseñó sus rincones y ellos, con las manos entrelazadas, bien juntitos y  abrigados , con una manta por encima de las piernas, desafiaron al frío viento que cortaba la cara, disfrutaron del paseo comentando lo que veían, bebiendo chocolate caliente del termo que el cochero les había ofrecido al subir al coche. El paseo acabó en el Grote Markt y Héctor tomó instantáneas de Asun, primero en la plaza Burg ante el impresionante ayuntamiento de estilo gótico-flamenco y en la plaza del Mercado Grande, ante el campanario que domina la plaza. Instantáneas que reflejaban las mejillas rojas por el frío, irradiando felicidad y admiración ante la gran torre Belfort con sus 83 metros de altura, construida en sus comienzos en madera y después revestida en piedra y que se ha conservado hasta nuestros días. Sus campanas avisaban a los habitantes en caso de incendio u otras penalidades y Asun, incansable quería subir los 366 escalones para contemplar desde arriba la ciudad como le había dicho Pilar:
“ la vista merece el cansancio de subir sus escalones” pero Héctor no estaba por la  labor y mientras esperaban a que Pilar se reuniera con ellos entraron en el café acordado. Brujas cerró su viaje a Bélgica y al día siguiente, por la noche, ya se encontraban en casa. De vuelta en Madrid la pareja retoma su rutina diaria y mientras Asun visita a Matilde , Héctor habla con Bonilla en la agencia.
      

-        A ver, cuéntame el caso que os ha planteado Pilar en Bruselas, ahora con detalles, que por teléfono no me ha quedado claro, noté cierta resistencia por tu parte – le dice Bonilla mientras se beben el café que acaba de preparar.
-        Resistencia no, pero no estoy tan entusiasmado como Asun. A ella le parece una historia para publicar en la revista y tiene razón pero yo no lo veo como un caso interesante para nosotros, es uno más.
-        ¿ Pero vamos a investigar sobre su hermanastro sí o no?
-        Eso sí, si a ti te parece bien. No tenemos muchos datos y el apellido es muy común eso si no ha cambiado de nombre.
-        ¿ Tienes la carta de su padre y el diario?- pregunta Bonilla.
-        Sí, la carta sí. Pilar lo mandó por fax al hotel y tenemos la copia. El diario no. Asun ha hecho algunas anotaciones.
-        Cuéntame un poco por encima antes de leer la carta.
-        Como quieras. El padre de Pilar falleció en diciembre del año pasado. Pilar no llegó a conocer a su madre pues esta murió a los pocos meses de nacer ella.Se ha criado con su abuela y su padre. Al fallecer su padre, su tío Jan, hermano pequeño de su padre, le dio una carta y un sobre a Pilar y el diario que su padre, Robert, empezara a escribir al poco tiempo de fallecer su mujer, Rosario, una española que conoció en tierras Aragonesas.
-        Y el sobre es para el hermanastro ¿ no es así?
-        Exacto. En el sobre, según la carta que aún no has leído –le recuerda Héctor – están las cartas que Rosario escribiera a su madre para Miguel y que le echaron de vuelta en el buzón de su casa pocos días antes de que Rosario falleciera.
-        ¿ Entonces en el sobre tendremos una pista?
-         El sobre que ha recibido Pilar no es el original  dónde venían las cartas.Las cartas le fueron devueltas ya leídas y sin sobres, todas juntas dentro del gran sobre marrón. 
-        ¿ Pilar no sabía nada de Miguel? 
-       No, no sabía que su madre hubiera tenido un hijo y que estaba en España. De hecho no tenía ni idea de como se conocieron sus padres y todo lo que les pasó. Se ha enterado por el diario. A ella le contaron que su madre había llegado a Bélgica a trabajar y que así se conocieron y nada más. La abuela y el tío tampoco la sacaron nunca del engaño.
-        ¿ Qué motivos tenían?
-        Aquí tienes la carta. Está escrita en español. Robert solo hablaba con Pilar en español, la niña creció oyendo a su abuela y tío, vecinos y otros niños hablando flamenco pero a su padre solo le oía en este idioma cuando no hablaba con ella. El diario también está escrito en español.

Bonilla toma la carta y comienza la lectura de la misma mientras en su casa, Asun y Aurelia charlan  con Matilde que ya está casi recuperada de la operación, deseando de volver a salir a la calle.

-        Bueno- dice Matilde- dejad de preguntarme como estoy y por la operación y que cuente Asun como le ha ido en Bruselas, a pesar del frío, habrán tenido tiempo de hacer turismo y de celebrar el día de los enamorados ¿no?
-        Pues mira sí, hemos tenido tiempo para todo hasta para conocer a una chica, de padre belga y madre española que ha pedido a Héctor que le ayude a encontrar a su hermanastro en España. La historia de sus padres me ha encantado por muchas cosas y creo que voy a empezar a escribirla en la revista, un poco como homenaje a todos esos brigadistas que cuando regresaron a su país les metieron en la cárcel por haber servido a un ejercito extranjero – Asunción hace una pausa para morder el bizcocho que Matilde les había puesto con el café y continua muy animada hablando de la madre de Pilar- Resulta que se conocieron cuando él estaba en el frente de Teruel, se enamoraron y cuando tuvieron que dejar Aragón, ella se fue con él a Bélgica y allí, meses más tardes formaron parte de la resistencia belga-holandesa. Rosario, que se quedó viuda durante la república, tenía un hijo que estaba con su madre en Segovia. Cuando marchó a Bélgica le fue imposible llevárselo con ella y luego todo se complicó. Total que ahora Pilar, quiere encontrar a su hermanastro para darle un sobre que contiene varias cartas que Rosario escribiera a su hijo y que le fueron devueltas. Rosario murió al poco tiempo de nacer Pilar y la chica no sabía nada de un hermanastro, hasta hace poco. Su padre ha muerto y este , hace tiempo había escrito una carta para que se le entregase cuando el muriera. Todos los detalles están en el diario que el hombre comenzó a escribir cuando murió Rosario . El tío de Pilar guardaba el diario para ella junto con la carta y el sobre cerrado por deseo de su hermano.
-        ¿ Y quieres escribir sobre la historia que cuenta en el diario? – pregunta Aurelia
-        Esa es la idea. Pilar va a venir dentro de una semana , traerá el diario y juntas vamos a ver que y cómo lo hacemos. A Julio ya se lo he comentado y le gusta la idea.
-        Bueno pues ya lo leeremos hija, pero ahora cuéntanos algo de lo que habéis hecho y deja los casos para mi marido y el tuyo – dice Matilde.
-        Es que no sé como empezar. Han sido unos días intensos y Héctor y yo, según Pilar, parecíamos dos ‘pubers’ enamorados, como ella nos llamó – contesta Asun riéndose cogiendo el bizcocho de nuevo.
-        ¿ Pubers? – pregunta Aurelia
-        Adolescentes, es que Pilar aunque habla muy bien el español lo mezcla con palabras en flamenco y pubers viene de pubertad, vamos comportamiento como adolescentes.
-        ¿ Qué hacíais, además de no dejar de daros besos como siempre? – le pregunta Matilde
-        Pues eso, darnos besos cada dos por tres, ir de la mano, reírnos mucho y allí son muy reservados para esas cosas, las parejas no andan cogidas de la mano ni del brazo como por aqui. Pero bueno – continua después de terminarse el bizcocho – además de pasear por el centro de Bruselas y de dar un paseo en coche de caballos por Brujas, las noches, que son muy largas allí y se cena muy temprano, las pasábamos en nuestra habitación con el cartelito de no molestar puesto en la puerta y si la bañera-jacuzzi que teníamos pudiera hablar pues...
-        ¿ Pues qué? Vamos, no te cortes ahora – dice Aurelia – seguro que esa jacuzzii ya ha visto más de un numerito.
-        Seguro que sí y aún así – Asunción se sonroja e intenta cambiar de conversación – bueno, ya está bien, imaginar lo que queráis. ¿ Cómo se ha portado Sergio en tu casa mientras Matilde estaba en el hospital, Aurelia? ¿ Los mellizos estarían encantados, no? ¿ No era demasiado para Clara? .Javi como siempre con Daniel hablando de baloncesto según mi madre.
-        Eso, eso, cambia de conversación ahora guapa, nos dejas con la miel en los labios. Será cuestión de pedirle a Gustavo que me lleve a Bruselas o repitamos París pero en un hotel con jacuzzi – responde Aurelia riéndose
-        Bonilla y yo vamos a ir a Bruselas el mes que viene – dice Matilde también riendo –  ha podido cambiar los billetes y como estaremos en el mismo hotel la probaremos.
-        Pues nada, probarla y ya me diréis – contesta Asun y mirando el reloj, se levanta y dice - ¡Cómo se ha pasado la mañana! Me tengo que ir ya,  he quedado con mi madre para comprar un regalo a Estrella .

Asunción deja a sus amigas y ya casi hermanas de tanto tiempo que llevan juntas y de camino al Corte Inglés de Cuatro Caminos,  recuerda la última noche en Bruselas y el apetito que en Brujas se les había despertado. La tarde anterior, día de los enamorados, Héctor quería haberla llevado a cenar a un restaurante que Jean Paul, el joven recepcionista, le había recomendado pero ella quería acudir a la cervecería dónde Pilar les había citado.
Por la tarde, después de la comida cena que habían compartido en el hotel, con algunos invitados al congreso,  se intercambiaron los regalos que se habían comprado y Héctor ya tenía planes para esa noche, al final – sigue recordando Asunción parada ante un semáforo de Bravo Murillo, ya cerca de Cuatro Caminos- que Héctor accedió a regañadientes y fueron al encuentro de Pilar.  Después de conocerse y de tomar unas jarras de cerveza acompañaron a Pilar al apartamento en el que vivía, no muy lejos de la cervecería. Allí les enseñó la carta de su padre y les contó la historia. Cuando regresaron al hotel Asunción no se tenía en pie, se tumbó en la cama y se quedó frita.  Demasiadas jarras de cerveza y aunque Héctor la había avisado, ya que en Salamanca le pasó lo mismo, ella no hizo caso y esa noche, al igual que la otra vez le tocó a su marido quitarle la ropa y meterla en la cama. Al día siguiente, se despertó con un poco de dolor de cabeza y Héctor le tenía preparado una aspirina. Después de desayunar tomaron el tren con Pilar a Brujas y allí, durante el paseo en el coche de caballo, la mano de Héctor se perdió más de una vez por debajo de la manta y le decía al oído,  todo lo que se había perdido esa noche por beberse las jarras de cerveza. Cuando regresaron de Brujas declinaron la invitación de Pilar para cenar juntos, tenían hambre de estar juntos a solas y se despidieron de la chica. Era su última noche en Bruselas y querían resaciarse de la noche anterior. Al subir a la habitación se quitaron las prendas de vestir el uno al otro comiéndose con la mirada  y mientras se llenaba la bañera comenzaron a jugar, sentados primeros, tumbados después, en la alfombra de pelo largo frente a la chimenea eléctrica, continuando el juego en el jacuzzi y más tarde, ya más reposados, se quedaron dormidos abrazados como siempre.

-       ! Asunción hija, que estoy aquí !¿ no me ves? – le grita su madre moviendo las manos que la estaba ya esperando a las puertas del Corte Inglés.
-        ¡Ay madre, perdone! Estaba pensando en mis cosas y me he distraído – se disculpó Asunción, quien pierde la noción de todo siempre que piensa en Héctor y ella.





viernes, 31 de octubre de 2014

El diario del padre de Pilar. Capítulo 1.

Febrero 1974

En el centro de la inmensa sala, sobre una plataforma tapizada con una moqueta con dibujos de hojas otoñales, un atril con un micro, una mesa larga de caoba y sillas. Sobre la mesa unos micrófonos, unas cartulinas dobladas con los nombres de los  primeros participantes, unas jarras con agua, vasos y junto a ellos unas servilletas. Detrás de la mesa una gran cortina de terciopelo y adosada en ella el cartel del acto escrito en tres idiomas, holandés, francés y en inglés:  Derde Europese Congres van detectives, Troisième Congrès européen de détectives, Third European Congress of detectives y tras la cortina las cabinas de los traductores.

Las sillas, sillas de alto respaldo con apoyabrazos y asiento tapizado de terciopelo rojo como las cortinas, colocadas en forma de abanico, frente a la mesa,  están ya ocupadas por los invitados venidos de varios países europeos.  Hablan entre ellos a media voz  mientras esperan a que el acto comience. En primera fila, sentada junto a un colega de Barcelona, se encuentra Asunción esperando a que su marido salga por la puerta que hay a la izquierda de la mesa. La sala está llena, no quedan sillas vacías y hasta han tenido  que poner algunas más, el interés ha sido mayor de lo que esperaban y ha desbordado un poco a los organizadores que tuvieron que improvisar a última hora, algo a lo que los belgas están muy acostumbrados. Por tercera vez, Bruselas acoge un congreso de detectives europeos, de los países que conforman la Comunidad Económica Europea y de sus aspirantes, como España. Al acto acuden policías, abogados, profesores de universidad y periodistas como oyentes y algunos como ponentes en el debate que cerrará el segundo día de este congreso y que ha conseguido reunir en esta tercera edición a  más de 50 detectives y 200 invitados.

Asunción y Héctor habían llegado el día anterior, al medio día, al aeropuerto de Zaventem, a unos 14 kilómetros de Bruselas en un vuelo de Iberia. Al congreso tenía que haber asistido también Bonilla con su mujer Matilde pero una apendicitis aguda, que requería cirugía urgentemente dio al traste con los planes. Bonilla no quiso dejar a Matilde convaleciente en casa y ahora Héctor tiene que hablar en nombre de la agencia y leer la nota de Bonilla.  El congreso, el 14 y el 15 febrero,  jueves y  viernes les da la oportunidad de pasar el fin de semana en Bruselas y si les da tiempo visitar Brujas.  El viaje, en avión,  se les hizo corto y en el mismo aeropuerto tomaron el tren que les dejó en el mismo centro de Bruselas, en la estación Central. Desde allí fueron andando hasta el hotel, situado cerca de la calle donde se encuentra el pequeñín más famoso de Europa haciendo pis en la concha de la fuente, luciendo cada semana un uniforme diferente, conocido por Manneken Pis, nombre flamenco y original de la figura pero que los valones, de habla francesa prefieren llamarlo Le Petit Julien. En el hotel donde se alojan se celebra el congreso, y en la recepción hablan español asi como algunas de las camareras para gran alivio de Héctor, que las pasó ya menudas para comprar los billetes del tren. Para el congreso no tenía miedo, Bonilla le había asegurado que habría 5 intérpretes traduciendo simultáneamente y que las sillas estaban dotadas de unos auriculares y un aparatito con unos números.

 “solo tienes que pulsa el número del idioma deseado y podrás seguir toda las intervenciones sin     problemas. Los intérpretes trabajaban normalmente en la sede de la Comunidad Económica Europea y son muy profesionales” le había explicado su socio, amigo y ya hermano tras tantos años de estar juntos.

Asunción, al ver salir a los participantes por la puerta y sentarse en la mesa deja de habla con su compañero de silla, se pone los auriculares y fija su mirada en su marido como lo habían acordado. Allí estaba, sentado a la mesa, ocupando el puesto de Bonilla, el tercero de la izquierda, con su traje azul oscuro, la camisa de color crema que le había regalado ella por navidad, la corbata roja con la letra hache, muy minúscula, en forma de dibujo regalo de María por reyes y el alfiler que le había comprado Daniel.

-        Así no te sentirás tan solo papá, nos llevará a nosotros contigo ¿ prometes que te lo vas a poner? -       había dicho María cuando estaban haciendo la maleta.
-        Eso, eso, promételo –había insistido Daniel.
-        Prometido princesa y prometido campeón.

Asun recuerda esas palabras mientras contempla a su marido, ahora con los auriculares puestos, escuchando la introducción que unos de los organizadores está haciendo. Nota que Héctor está nervioso y nota que la mira fijamente, como ella a él y  la conversación que tuvieron en el tren, de camino a Bruselas, acude a su mente.

-        No entiendo tus nervios – le había dicho Asun– no es el primer congreso al que acudes, ya me acompañaste a Roma el año pasado.
-        Era vuestro congreso y yo no tenía que participar para nada y además el italiano se entiende muy bien pero aqui no hay Cristo que se aclare, uno habla holandés , el otro francés, el otro alemán , el otro inglés, parece la torre de Babel.
-        En eso te doy la razón cariño. En Bruselas los flamencos hablan holandés y los valones francés, y los dos son idiomas oficiales,  más todos los que trabajan en CEE complica las cosas. Según dijo Bonilla lo mejor es hablar en francés.
-        Quien pueda que yo tres palabras y ya es mucho pero ¿ por qué dijo eso?
-        Los de habla francesa se niegan a hablar holandés mientras que los de habla holandesa si notan que eres turista hacen el esfuerzo de cambiar al francés.
-        ¡Qué país más raro!, la mitad habla un idioma y la otra mitad otro.
-        Y una provincia, la de Luxemburgo, habla alemán, dijo Bonilla .
-        Lo dicho ¡Babel!, mom amour ¿lo he dicho bien?- pregunta Héctor atusando un mechón a Asun  y aprovechando para darle un besito en el cuello.
-        Trés bien mon chèri – contesta Asun
-        No sé lo que has dicho pero me ha gustado – comenta Héctor dándole un beso en la mano sonriendo – por mi parte puedes decírmelo toda la noche entre pausa y pausa.

La entrada del tren en la estación central impidió que contestara- seguía recordando Asun-  pero en su mente ya estaba repasando algunas frases que le enseñara Irene junto a Almudena y que todavía guardaba en un cuaderno y que no dudaría en pronunciar esa noche, como así fue.

Tras llegar al hotel, asearse un poco y ponerse Asun unos zapatos más cómodos para caminar por los adoquines del centro de Bruselas, salieron a pasear y a comer algo por el Grote Markt con sus edificios góticos y neogóticos.  La Plaza del Mercado Grande, la famosa plaza rectangular de Bruselas con su impresionante ayuntamiento gótico, rodeada de 33 casas que antiguamente representaban a los diferentes gremios, hoy todas reconstruidas, conservan su antiguo nombre.  Entre ellas destaca  la panadería, het Broodhuis en flamenco o la Maison du Roi en francés que hoy alberga al museo de la ciudad. La casa que representaba al gremio de los lecheros, llamada Den Cruywagen o la Brouette en francés es hoy una cervecería dónde Asun y Héctor degustan la típica cerveza de color caoba, fabricada antiguamente por los monjes trapenses y que lleva su nombre: trappistenbier. Al salir de la cervecería se perdieron por una de las bocacalles de la plaza, abrazados como dos enamorados haciéndose carantoñas, en parte porque el frío de febrero invitaba a ello, porque les apetecía un montón y el día de los enamorados era al día siguiente y se notaba en el ambiente.  Acallaron su hambre en un restaurante de comidas caseras, dónde comieron un puchero de verduras con patatas y carne, típico de la zona flamenca y más tarde regresaron al hotel.  Al pasar por la fuente de Manneken Pis, vestido de marinero en ese día, se pararon a contemplarlo aprovechando que ya no había tantos turistas viéndolo.

-        ¿ Cómo puede ser famoso una cosa tan pequeña  -  pregunta Asun a su marido recostando su cabeza sobre su hombro abrazándole la cintura y tiritando por el frío.
-        Ni idea, porque pequeñajo lo es un rato pero según Bonilla es el signo de la tolerancia de la ciudad. ¿ Tienes tanto frío?
-        Sí, estoy helada, me tenía que haber puesto los pantalones y la cazadora. El vestido y este abrigo son demasiado ligeros para este clima.
-        El hotel está en la próxima esquina ¡ echemos una carrera!- dice Héctor cogiendo a Asun de la mano emprendiendo la carrera

Corrieron la pequeña distancia que les separaba del hotel y al llegar allí tomaron un chocolate caliente en la cafeteria del hall, mojando los mini grofes que les habían servido en el humeante chocolate.  Disfrutaron como dos niños limpiándose los bigotes que delataban la bebida y más tarde, ya en la habitación, llenaron la bañera, utilizaron la función hidromasaje, que en lugar de relajarles les excitó más de la cuenta. Fue una noche de frases francesas, chocolates pralines y champán francés, por gentileza del hotel, una noche loca que vivieron y gozaron como dos recién casados como se confesaron por la mañana.

-        Asun ¿ te funciona bien el auricular? – le pregunta el colega de Barcelona sacándola de sus recuerdos.
-        Sí, ¿ por qué lo preguntas?
-        Por nada, perdona, me parecía que lo tenías apagado, no veo que brille ningún número.
-        Es que está apagado, lo apagué después de comprobar que funcionaba y ahora lo voy a poner de nuevo, cuando termine el alemán le toca a mi marido. La verdad, el señor que traducía antes del danés era tan monótono que me aburría.
-        Tienes razón, no era muy bueno ¿ te puedo invitar a tomar algo durante la pausa?
-        No te molestes pero he quedado con mi marido en la sala donde están los participantes.
-        Ah sí, claro, disculpa tú.

Al terminar su turno el detective alemán, Héctor coloca su micro y empieza a leer la nota de Bonilla, después, sin nota, habla del paso de los dos por la policía y  propone uno de los  casos de su agencia para el debate. Mientras Héctor habla Asun se embelesa con la voz de su marido que llena la sala y acapara muchas miradas, como la de una de las señoritas que sirven el café que no le quita el ojo de encima. Cuando termina su turno, Asun aplaude como una loca y se levanta corriendo para salir a su encuentro, tras su intervención viene una pequeña pausa y Héctor ya la espera a la entrada de la sala, donde los invitados a la mesa se reunen  con sus familias.

-        Has estado estupendo cariño, eras el más apuesto de todos y al único que he entendido sin auriculares – ríe Asunción tras saludarle con un abrazo y un intenso beso a su marido sin importarle las miradas de los otros.
-        Lo último lo entiendo perfectamente pero lo de apuesto ¿ estás segura? , ¿ el danés no te gusta?
-        Poef! No gracias, con un rubio de ojos azules tengo suficiente, además, esas canitas en las sienes te sientan muy bien y el danés no te supera en nada, bueno sí, en estatura.
-        Y en idiomas – ríe Héctor. ¿ De verdad que lo he hecho bien? No sabes como me temblaban las rodillas mientras hablaba, menos mal que tenía el atril delante de mi y no se veían mis piernas y me he concentrado en ti , como me habías dicho, y en parte me he olvidado del público .
-        Eres el mejor mi amor, hoy puedes creértelo – responde Asun apurando su café dispuesta a volver a la sala no sin antes volver a besar a su marido.

De camino a la sala principal Asunción pasa primero al baño de señoras y al salir se encuentra con la joven de melena rubia  que no quitaba el ojo a Héctor.

-        Perdón señora – le dice la chica en un buen castellano – por favor, dele esta carta al señor Perea. Es muy importante para mi. No puedo explicárselo ahora. Mi turno aqui ha terminado y tengo que estar en la Universidad dentro de una hora. Gracias.

A Asunción no le da tiempo a decir nada, la chica desaparece entre la gente y se queda mirando a la carta. Comprueba en su reloj que aún quedan unos minutos para reanudar el acto y entra de nuevo al baño de señoras y abre la carta. Su contenido es escueto pero su instinto de periodista le dice que deben acudir a la cita,  la historia puede interesar a los detectives pero también a la revista. Tras guardarse la carta en el bolso, retocarse el pelo mirándose al espejo, regresa a la sala, a su silla y el resto de la mañana se le hace pesada, deseosa como está de que Héctor lea la carta , mejor dicho la nota, y que sean las 8.30 de la noche para ir al café de la dirección anotada, en la calle de la Bolsa, de Beursstraat, cerca de la Plaza del Mercado Grande.

   




miércoles, 27 de agosto de 2014

Diario de Jesusín: Indios y vaqueros.






Sigo hecho un lío. Mi papá viene mucho a verme, me lleva al parvulario algunas veces y otras viene por la tarde a casa y a mamá le gusta que venga pero papá sigue en el hostal y no lo entiendo. Mamá sonríe cuando nos ve jugar, nos mira y a mi me gusta esa mirada porque está muy guapa cuando está contenta y ahora lo está y papá también sonríe mucho y mira a mamá como a mi me gusta, como antes, como cuando dormía en casa y se daban besitos en la cocina o en el salón, en el sofá, los dos juntitos viendome a mi jugar.

 Anoche soñé con que papá se quedaba a cenar, con que me acostaba y me leía un cuento. Mamá lee muy bien los cuentos pero papá pone unas voces muy divertidas y me río mucho cuando lo hace.Fue un sueño muy bonito. Todo era como antes, cuando mi camión no estaba roto y mamá iba a trabajar con papá y con el tito Bonilla, pero papá solo se ha quedado hoy a merendar y mi camión ya tiene las cuatro ruedas en su sitio y rueda pero papá no se queda y no me gusta que se vaya.

A mi amiga Dorita le ha pasado algo, no sé qué, yo soy pequeño y no me cuenta nada pero hoy, cuando estaba jugando con papá, a vaqueros e indios, mamá ha dicho que va a ayudar a papá a encontrar al papá de mentiras de Dorita y eso me gusta. Lo del papá de mentiras no, los papás de mentira no sirven y además este era malo porque Dorita ha llorado, pero mis papás lo van a encontrar y me gusta que mamá esté con papá buscando a los malos como antes  ¿ Cuanto falta para que sea todo como antes?


Ahora tengo una tita nueva, se llama Clara y es hermana del tío Marcelino. Mamá ya la conoce y dice que es familia pero ¿ dónde estaba antes?. Mi primo Manolín tampoco lo entiende porque es pequeño como yo y tenemos que esperar a ser mayores para entender las cosas ¡qué rollo!.

Bueno, me voy a dormir y a seguir soñando y a pedirle a mi angelito que no falte mucho para que todo sea como antes.

domingo, 10 de agosto de 2014

Diario de Jesusín, juguetes y dibujos.





Papá me viene a buscar todos los días para llevarme al colegio, mamá me recoge después y algunas veces paso todo el día con papá, como el otro día que mamá estaba con la americana de la pipa que duerme también en el hostal. Tiene un nombre muy raro y yo no sé como se escribe. No la conozco mucho pero mamá se ríe con ella y hablan de cosas de periódicos y al tío Bonilla también le hace gracia.

Mamá sigue rara pero menos, ya ríe y cuando ve a papá sonríe, hablan, a veces mucho y me mandan a mi cuarto pero no se besan como antes. Voy a hacer un dibujo de un papá y una mamá que se besan mientras el niño juega con un camión en el suelo y lo voy a pintar dos veces, uno para que papá lo ponga en el cuarto del hostal y otro para que mamá lo ponga en la cocina y lo vea todos los días al cocinar.

Ya no tengo pesadillas y no lloro por las noches desde el otro día que dormí con papá pero no en casa, sino en el hostal. Antes de dormirme yo quería hablar y le conté que los monstruos no me dejan dormir, que anidan bajo mi cama y me acechan, através de la puerta que no cierra del armario, desde que él no duerme con mamá y las noches son tristes en casa. Papá me dio un beso en la frente, me arropó mejor y me dijo muy bajito, al oído, como si fuera una promesa de verdad de las buenas que hablaría muy seriamente con los monstruos. 

"Bien", dije yo y papá sonrió, volvió a darme otro beso y me dijo otra vez que yo era lo más importante en su vida junto con mamá y que todo se andará pero eso no lo entendí ¿ que hay que andar? ¿ por qué hablan tan raro los mayores? pero no pregunté como no pregunté al día siguiente nada cuando vino a casa a traerme el pijama y mamá le pidió que arreglara mi camión. 
"¿Tiene arreglo ?" preguntó mamá y papá dijo 
"si, pero no será igual que antes" y mamá dijo que daba igual , que era mi preferido y es verdad. 

 Yo quiero mi camión con ruedas mejor que sin ellas, pero lo quiero igual que antes, como quiero a mis papás y cuando papá lo arregle rezaré a mi angelito para que me lo cuide mejor y no deje que lo rompa de tanto querer jugar con él. ¿ Pasará eso con mis papás también? ¿ Tienen ellos que pegar algo y andar juntos a algún lugar? como siempre me pasa sigo estando hecho un lío, a los mayores no los comprendo y  ahora me duermo, ya sin monstruos, soñando con mis papás juntos a la hora de la cena, el ritual de  traerme a la cama y después, las risitas y ruiditos que tanto me gustaban cuando todo era antes y no como es ahora.












sábado, 26 de julio de 2014

Diario de Jesusín: angelito de las cuatro esquinitas.



Sigo con el lío bien líado, cada vez entiendo menos a los mayores  ¿ por qué se lían ellos tanto? ¿ quieren que nosotros crezcamos liados?.

Mamá vino y me contó un cuento, uno de esos que se inventan los mayores para no decir la verdad y  a mi no me gustó nada.Íbamos a irnos a vivir a otro sitio, al piso de papá le pasaba algo, que ya lo entendería cuando fuera mayor y se lió a hacer las maletas. Me dijo que buscara mis juguetes preferidos y esa última noche en casa de papá lloré y al ángelito de las cuatro esquinitas de mi cama le pedí que no fuera verdad, pero lo fue pero no como mamá me dijo que iba a ser.

Algo gordo ha pasado, cuando volví del colegio, mi mamá estaba triste, las maletas en casa de los tíos, los paquetes junto a ellas y mis juguetes al lado. Gabriel no sé a dónde ha ido pero no va a volver. Yo no pregunto nada y a la casa que él tenía para nosotros no hemos ido, mi pesadilla se ha ido y a mi angelito de las cuatro esquinitas le he dado las gracias en mi cama prestada, junto a la de mis primitos ¿ me habrá oído igual, verdad?  

Ya estoy en la casa de papá otra vez y el tío Bonilla nos ha traído y hemos jugado los tres, mamá, el tío y yo . El tío quiere lo mismo que yo, que mi papá vuelva a dormir en casa y no en el hostal. Antes de jugar le ha dicho a mamá algo de volver a empezar y creo que sé lo que eso es.

Sigo con el lío pero menos triste, mamá habla a papá, me deja merendar con él a solas y esta noche me ha dicho una cosa que me gusta mucho, mucho, mucho, mucho, que no es un cuento de mentira y que me creo de verdad: papá viene mañana a buscarme para llevarme al colegio y a mi angelito de las cuatro esquinitas de mi cama otra vez le tengo que dar las gracias. 

Mañana haré un dibujo en el colegio para papá y le pediré a mamá que se lo llevemos al hostal o al despacho, me da igual. Ahora voy a soñar con mis papás juntitos ,riendo, dándose besitos como antes y yo en el medio jugando con mi camión.

viernes, 11 de julio de 2014

Diario de Jesusin: monstruos y tabaco.

Diario de Jesusín...monstruos por todos los lados y comprar tabaco

Ya tengo menos lío pero sigo sin estar contento y en el lío. Ahora hay otro niño en el colegio que está como yo y también llora por la noche. El ya no ve a su papá, se fue a comprar tabaco y no ha vuelto y su mamá no le dice que su papá le quiere. Mi papá sí me quiere, lo dice mamá y me lo dice mi papá y yo si le veo. Ya no está de viaje pero sigue en el hostal y no es por el tabaco.

El niño bueno aprende a rezar y sigue los consejos de papá y mamá...me dicen en el colegio y yo, aunque sea revoltoso y cabezota como mi padre, eso dice mamá,  siempre hago caso pero no siempre me gusta.. Como esta tarde, mientras preparaba la cena que me dijo:

<<  cariño, me dice con una sonrisa de las que a mi papá derriten, esta noche tengo que estudiar un caso para mi nuevo trabajo y, Gabriel ¿ te acuerdas de él?, ¿ el de la corneta? Pues me tiene que ayudar con unos papeles que trae para que yo los vea. Como viene a la hora de la cena, antes no podía ser, cena con nosotros y seguro que te va a gustar. Me ha dicho que se conoce muchas historias de Rin Tin Tin y  te las va a contar ¿ no te gusta la idea? 

"Sí "– digo yo con la cabeza porque mis labios querían decir no, no y no, solo quiero que venga mi papá a cenar y nadie más.

Mamá continuó con lo de que tenía que portarme bien, comer sin problemas, saludar a Gabriel y escuchar atentamente sus historias y yo de nuevo dije que sí con la cabeza y me fui a mi cuarto a llorar sin hace mucho ruido mientras miraba la foto, que son muchas fotos en una, de mis papás riéndose, de mi papá conmigo, de mamá conmigo , de la abuela..


y entonces mamá me dice que ponga el pijama y me lave las manos. Al poquito llega Gabriel, pero yo me hice el tonto y no salí hasta que mamá me llamó para comer. 
Cenamos y no paré de comer, "con la boca llena no se habla", dice mamá siempre y las monjitas también y yo comía y comía para no tener que hablar con Gabriel, que no paraba de contar historias, historias que ya me sabía por el tío Bonilla y por papá. De vez en cuando sonreía cuando mamá me decía

" ¡ anda, esa historia no te la sabias, ¿verdad?! " Me la sabía quería decir pero dije que no con la cabeza. La cena era por su trabajo y era muy importante para ella.

Desde que papá no está en casa no puedo dormir. Sueño con monstruos debajo de la cama, monstruos escondidos en el armario, monstruos de brazos muy largos, de caras muy raras y de patas cortas. Mamá no sabe espantarlos como hacía papá, se sienta a mi lado, me da agua y me dice " yo tampoco me acostumbro pero tenemos que hacerlo" , pero yo no quiero acostumbrarme ¿ por qué no se entera? y luego cuando se va,  se cree que duermo de nuevo, pero me quedo con los ojos abiertos mirando al techo, tengo miedo de cerrarlos por si los monstruos vuelven. Por eso me pongo a jugar siempre en el salón y no tengo prisa de irme a la cama pero hoy no, hoy quería irme pronto a la cama, no quería estar tanto tiempo con el barbas.

"Díle adiós a Gabriel, Jesusín", me dijo mamá y yo le he dicho adiós, una sonrisa de niño bueno y escondiendo la cara en el hombro de mamá y su melena me he ido a la cama.  
Palabra  de niño pequeño que he cerrado los ojos y no he visto monstruos, he visto la cara de mi papá sentado con mi mamá en el salón y oía  a mamá hablar pero con Gabriel y me me he enfadado, he pedido agua y entonces sonó el timbre y mamá le dice a Gabriel que abra la puerta y oigo a mi papá, mi mamá sale y habla con papá enfadada , papá contesta igual y se va sin entrar y todo por Gabriel y mamá no se entera: Gabriel no, no, no, no, no y no. y yo me hago pequeño en la cama, escondo la cabeza en la almohada, lloro bajito, oigo la puerta otra vez, Gabriel se va y mamá llora también.

Palabra de niño pequeño, no vuelvo a ser niño bueno ni a rezar ni a hacer lo que diga mi mamá si Gabriel viene otra vez a cenar...sigo hecho un lío. Mi papá no está de viaje, está en el hostal y no se fue a comprar tabaco pero da igual ¿ por qué tenemos papás si luego las mamás no los quieren y se van? Yo sé que mi papá quiere estar conmigo pero mamá no quiere  ¡Ojalá se vaya el barbas a comprar tabaco y no vuelva más!

domingo, 6 de julio de 2014

Recuerdos de Vacaciones parte primera: ruta romántica.


 


Primera parte.


Alemania tiene unas ciudades preciosas y unos pueblos de cuento de hadas. Hace unos años, no tantos en el recuerdo pero el espejo dice otra cosa, de camino a Italia nos hicimos la ruta romántica, también conocida como la ruta románica.
De Romantische Straße comienza en la ciudad de Würzburg y termina en Fussen, a un paso de la frontera de Austria, con sus lagos y los Alpes domoninándolo todo.
Justo a los pies de la montaña Tegelberg se encuentra el pueblo de Schwangau, con sus dos emblemáticos castillos. Aunque solo sea por este paraje merece la pena viajar a Baviera.
La ruta pasa por diversas ciudades,  obviamente no pudimos visitarlas todas. Lo que vimos nos gustó y tenemos una excusa  para volver por allí.
Antes de visitar Würzburg paseamos por el pueblecito dónde estaba el camping: Wertheim, pequeño, recoleto, agrario y con castillo semi destruído.







Wertheim. etapa primera.








Etapa segunda.

Al día siguiente visitamos el casco antiguo de Würzburg , de "Alt stad" y nos centramos en sus palacios, iglesias y plaza central con sus puestos de flores.









Etapa tercera.

La próxima parada fue en la ciudad medieval Rothenburg ob de Tauber. Allí estaba el camping y allí pasamos dos días lluviosos. No es Ávila pero sus murallas y el empedrado de sus calles, así como un convento me lo recordaron. Esta ciudad es también principio del camino de Santiago alemán.  En la puerta de la iglesia, donde se inscriben los peregrinos, hay un apóstol Santiago muy moderno.
































Etapa cuarta

Camping cerca de Fussen. El pueblo, su plaza principal y su iglesia.





















Etapa quinta.

Schwangau y sus castillos, es la guinda del viaje, de esta ruta romántica que nos adentra en Austria, llevando en la retina las imágenes de esta encantadora ciudad de hadas. Una villa que no llega a ciudad pero que cuenta con el edificio más fotografiado de toda Alemania.  
Luis II de Baviera, conocido como el rey loco, el rey de los cuentos de hadas, el rey de las fantasías, pasó en esta ciudad su infancia, todos los veranos de su vida y mandó edificar el palacio de sus sueños.
Desde Schwangau se puede seguir, parte de la ruta románica que lleva a Italia "via Claudia Augusta" através de los Alpes, de la montaña Tegelberg, a cuyos pies se erigio " la región del cisne" como sepodría traducir, literalmente a esta villa.  
Schloss Hohenschwangau es el primer castillo que visitamos. Se encuentra en la zona baja de la villa. De estilo neogótico, data de 1837 y fue construído por deseo del rey Maximiliano II de Baviera, padre de Luis II. Lo mandó construir sobre la antigua fortaleza de Schwanstein ( Cisne de piedra) del siglo XII. El rey Maximiliano pasaba aqui, junto con su mujer y sus dos  hijos, la mayoría de su tiempo. A su muerte , su mujer residió en él y su hijo, Luis II se reunía con ella siempre que podía. En 1866, Luis II, siendo ya rey mandó construir el palacio de sus sueños en la falda del Tegelberg. La primera piedra de este palacio provenía del castillo de Hohenschwangau y llamó a este nuevo castillo, palacio de su fantasia : Neuschwanstein ( nuevo cisne de piedra.)  Más sobre este palacio, que sirvió como ejemplo para el de la Blancanieves en el mundo de Disney, después de las fotos de Hohenschwangau ( región alta del cisne)

Schloss Hohenschwangau 















recordando al patio de los leones de la Alahambra.





vista de la villa.

























Schloss Neuschwanstein:  Para subir la cuesta,  através del camino del bosque que lleva a él, o se va en bici, a pie, a caballo o en un coche de caballo turístico. La vuelta es un verdadero paseo andando, fácil de realizar si el tiempo acompaña. En medio del camino está el restaurante. Parada casi obligada. Típico restaurante/ biergarten de Baviera, dónde los medios litros de cerveza se beben como agua y si hay hambre se puede elegir entre varios tipos de salchichas.  Nosotros lo subimos, junto con otros turistas en un coche de caballo y detrás nuestro, a pie, venía un grupo de turistas chino que nos fotografiaban asi que les devolvimos la pelota. La bajada andando y con parada en  Zur Neuen burg para refrescar la garganta y llenar el estómago.
  el castillo desde la lejanía con el Tegelberg a sus espaldas.

" El nuevo cisne de piedra" o Schloss Neuschwanstein, es el edificio más fotografiado de Alemania, como ya he mencionado antes. Nació de la imaginación y fascinación del rey Luis II por las leyendas medievales. Una pura fantasía romántica de torres y altos muros en armonía con el entorno. Diferentes estilos le otorgan su especial estética y no fue construido como fortaleza estratégica. Fue edificado para recrear el mundo de este rey tan especial, al quien adoran y veneran en esta zona de Baviera.

Subida al palacio, el camino y el restaurante Zur Neuen burg












El palacio de ensueño.


















Fin de la ruta romántica.