miércoles, 8 de agosto de 2012

La sorpresa de Aurelia. Parte 5.







Encuentro y carta de antiguos vecinos.


Aurelia contempla la cara de asombro de Gustavo mientras este mira la ecografía que el doctor Garrido le está realizando. Milagros de los avances tecnológicos que a él le vienen grandes pero que agradece. Por mucho que mira sigue sin ver nada, sólo unos círculos y unas manchas. Aurelia le dice al oído:



-       Esas manchitas son nuestros hijos.
-       Si el doctor y tú lo decís será verdad pero yo no veo nada...debe ser la emoción... ¡Dios Santo, ver a los hijos antes de nacer! !Es increíble!..pero ¿A dónde vamos a llegar? – se pregunta Gustavo sumido en un mar de emociones y de preguntas éticas.
-       Lo importante es que todo marcha bien sr. Olavide- dice el doctor Garrido- pero el sexo de las criaturas prefiero no decirlo.
-       ¡Hasta eso se puede saber ya!
-       No siempre pero en ocasiones sí se puede ver muy bien; yo prefiero no decir nada al menos que los padres insistan.
-       No, no, yo no quiero saberlo- dice Gustavo- prefiero la sorpresa y ¿tú Aurelia?
-       Igual que tú, niños o niñas me da lo mismo, los voy a querer igual, lo importante es que salgan bien y sanos.
-  O ambos, no olvide que no son gemelos sino mellizos como muestra la ecografía -apunta el médico.
- Es verdad !aún no me lo creo!- contesta Gustavo quien vive en una nube y convive con una serie de contradiciones desde que este médico moderno les apuntó la posibilidad de que vinieran dos criaturas.


Más tarde, cuando abandonan la consulta, antes de subir al coche, Gustavo toma a su mujer de la mano y entra con ella en la florería que hay un poco más arriba de donde había dejado el automóvil, allí recoge el ramo que había encargado y se lo da a Aurelia. 
El ramo no la sorprende, siempre que su marido quiere darle las gracias por algo lo hace con flores.  Su suegra, gran amante de las rosas y de muchas otras flores, le regaló una vez un libro sobre rosas y en él venía ”el lenguaje de las rosas”. Ahora, al ver el gran ramo de rosas rojas junto a rosas blancas con ribetes en rojo recuerda lo que leyó :” las rosas rojas junto a rosas blancas significan Unión”.
Y es verdad, la unión entre ellos es cada día más fuerte y en su vientre hay dos criaturas muy unidas a quienes acaban de ver sin ser vistos. 

-       Gra..cias mi a..mor – balbucea de la emoción Aurelia y ya en la puerta, tomando las rosas besa a su marido ante las sonrisas de algunos viandantes.

Horas más tarde se lo comentaría a Asunción por teléfono. Como todas las tardes, desde hace tres días, Asunción llama a la misma hora, para redactar su parte.
La invitación para asistir en Colonia a un congreso de periodistas con el tema de "criminología europea" le pilló a Asunción por sorpresa y aunque al principio pensó en no acudir, Julio la convenció de la importancia del mismo.




-       Sólo son tres días Asunción. Es una gran oportunidad para ti. Vas a conocer a periodistas de toda Europa.
-       Tú lo has dicho, tres días fuera de casa en el extranjero y sin enteder ni jota de alemán y además sin apenas tiempo, pasado mañana ya me esperan en Colonia, según la invitación.
-       Por el idioma no hay cuidado, las conferencias se traducen simultáneamente a diferentes idiomas. Tu viajas con un pequeño grupo de periodistas nacionales con los que te reunirás en el aeropuerto. Váis a ser cinco en total, dos mujeres y tres hombres y tenéis un intérprete a vuestra disposición.
-       ¡Qué fácil lo pones Julio! Y ¿puede acompañarme Héctor?
-       ¿Al aeropuerto?, sí claro
-       No, hombre no, al congreso..el tema también le viene bien.
-       Lo siento, es solo para periodistas acreditados..quizá en otro que se organice pueda ir él de ponente pero ahora no.
-       Tengo que hablarlo con Héctor, Julio. Entiéndelo, no creo que le guste mucho la idea, además si él no quiere no puedo salir de España, soy una mujer casada.
-       Héctor es más moderno de lo que tu te piensas Asun, le incomodará un poco porque se queda el sólo en casa con los niños pero seguro que se alegra por lo que significa en tu carrera.
-       No sé yo, no sé....

Esa conversación tuvo lugar hace seis días y Asunción regresará mañana. Hoy se clausura el congreso y en este momento está hablando con Julio por teléfono. Aurelia está a su lado y cuando terminan ellos, ella dice:

- ¡Asunción! ¡Qué bien que mañana ya estás aquí! Lo de la ecografía ha sido emocionante, Gustavo me ha regalado rosas y tengo muchas cosas que contarte..¿cómo estás?
- ¡Hola Aurelia! Estoy con hambre, en estos países los horarios de la comida son incomprensibles pero...estoy bien y por todo lo que oigo tu estás fenomenalmente. Me alegro mucho por vosotros. Mañana quiero oir  todos los detalles pero ahora tengo que colgar, están empezando a entrar al comedor. Un beso muy fuerte.
- Un beso Asunción..!hasta mañana!

Aurelia cuelga el teléfono y sigue con sus actividades, mañana podrá compartir sus emociones con su amiga y comentar las dudas que tiene Gustavo con los métodos modernos, mientras éste, en su despacho, recibe a Bonilla para hablar de la investigación que les ha encargado.

-       Hola Bonilla, sientate..¿quieres una copa?
-       No Gustavo, gracias, acabo de tomar una con Héctor y queda aún mucha tarde.
-       Normalmente no bebo a estas horas pero hoy lo necesito ¡ He visto a mis hijos dentro del vientre de mi mujer! ¡Aún no me lo puedo creer!
-       ¡Vaya! Me alegro por ti y por tu cara todo iba bien ¿no?
-       Sí, mejor no puede ir nos ha dicho el médico y...¿oye, por qué no ha venido Héctor contigo? Creía que el encuentro era con los dos.
-       Creías bien pero Héctor está malhumorado desde que Asunción se ha ido a Colonia, mucho decirla que se fuera tranquila y poner buena cara a todo el mundo, pero por dentro ¡te lo digo yo que ya son muchos años juntos! Por dentro se le llevan los diablos, no me interpretes mal, no es que no quiera que Asun siga triunfando en su carrera es  que no puede estar un día sin ella y .....
-       No sigas Bonilla, me lo imagino....a mi no me gustaría que Aurelia faltase tres días de casa por un artículo...llámame antiguo o carvernícola pero no me acostumbro a que las mujeres casadas puedan tener la misma independencia que los maridos aunque tampoco me opongo, pero me cuesta trabajo aceptarlo.
-       Pues mira, eso está mal, muy mal Gustavo..ellas tienen los mismos derechos que nosotros, pueden trabajar tanto o más que nosotros, son incluso mucho más responsables que nosotros y encima tienen que soportar que por ley sean inferiores a los hombres ¡no hay derecho! Matilde no necesita mi permiso para salir al extranjero y si yo la acompaño en sus viajes es porque ella me lo pide, como la última vez en la feria de Bruselas de pipas y artículos para el fumador, fui con ella porque insitió y de paso pasamos un fin de semana en Bruselas como dos recién casados y...
-       Para Bonilla, ya me hago a la idea. Tú vas por delante de la época en la que vivimos y yo voy a remolque..a Héctor le puede pasar lo mismo..!en fin! ¿qué novedades me traes?
       
Bonilla saca su bloc de nota y comienzan a intercambiar impresiones sobre las anotaciones y a interpretar ciertas cosas.......quien no sabe como interpretar la carta que acaba de recibir es Felisa, recogiendo la correspondencia que ha dejado el cartero en el mostrador para meterlas en los buzones, ve entre ellas una carta de los Estados Unidos dirigida a ella y no a Asunción como suele ser. 
Felisa la abre,la lee una y otra vez..no es la primera carta de Irene, desde que vive en Boston escribe muy a menudo para tener noticias de su ahijada. Irene Medina costea los estudios de Irenita a pesar de la oposición de Trino y Felisa


Cuando con cuatro años matricularon a María en el colegio de las Madres Irlandesas también matricularon a Irenita al igual que hiciera Gustavo con Clara.
A Héctor no le hacía muchas gracia dejar a su hija al cuidado de monjas pero Asunción insistió.

-       Este colegio da importancia a las actividades al aire libre, al inglés y al deporte- añadió Asun entre sus razonamientos.

La verdad es que Asunción había leído un artículo sobre la inglesa Mary Ward, la religiosa que fundaría el primer colegio de esta congregación. Nacida en Inglaterra en 1585, condenada incluso por el tribunal de la Inquisición de Alemania, se adelantó a su tiempo al defender el derecho de la mujer a moverse libremente por el mundo, a romper con la clausura y proclamar el derecho a la educación para todo el mundo: “ educación para todas las clases sociales adaptadas a las necesidades de las personas y del lugar; educación que forme física e intelectualmente, educación que prepare a la persona para desempeñar un papel en la familia y en la sociedad.”

Como fuere, Felisa recordaba algunos fragmentos de los razonamientos de Asunción , Irene estuvo de acuerdo y Trino y ella pasaron por el aro... en la carta de hoy,  Irene Medina anuncia su llegada para el mes de noviembre, mes en el que Irenita cumplirá 14 años.


Felisa guarda la carta, mañana se lo comentará a Asunción, cuando vuelva de su viaje a Colonia, viaje que no comprende que su marido haya consentido..!Dejar a un hombre solo con dos niños en casa ¡ Esta hija suya!  siempre tan sensata y al mismo tiempo más liberal que su hermana Chelo que Dios tenga en su gloria.

A las diez de la noche, el salón de la familia Perea está en penumbra, sobre la mesa una copa de coñac y en el sofá Héctor, fumando y contemplando la foto que le hizo a su mujer en Ribadesella, foto sólo para sus ojos pues la sacó con el triquini mientras espera que suene el teléfono.

-    Ring, ring.....
-       Asun ¿ eres tu verdad?- dice Héctor sin dar tiempo a que la otra persona diga nada.
-       Sí cariño, soy yo ¿están nuestros hijos en la cama?
-       Sí claro, hace un rato, ya me han dicho que han hablado contigo esta tarde ¿cómo estás? ¿me echas de menos tanto como yo a ti?
-       Por supuesto ¿quieres que te regale los oídos?
-       Es que no sabes lo que te echo de menos y los niños también.
-       Te creo mi amor. Mañana llegó al medio día y yo también estoy deseando veros. No sabía que os iba a extrañar tanto.
-       ¿Cómo ha ido el congreso?
-       Ha sido muy interesante y una experiencia única. Gracias por haberme dejado venir..¿Sabes con quien acabo de tomar un café?
-       Ni idea, no se a quien te puedes encontrar tu en Colonia pero dímelo que has despertado mi curiosidad.
-       A Jaime, he tomado un café con Jaime y hemos hablado unos diez minutos, después nos hemos despedido y he subido a mi habitación corriendo para no hacerte esperar mi llamada.....
-       ¿ Y que hacía ese señorito allí? ¿No es un congreso para periodistas?
-       ¿Oye, no estarás celoso, verdad?
-       ¿Tengo motivos?-pregunta Héctor un tanto incómodo.
-       ¡Naturalmente que no!- contesta Asunción riéndose – me le he encontrado en el hall del hotel y él está de paso, camino de Suiza donde va a haber una reunión de su partido. Vive en Francia por si no lo sabías desde finales del 65.
-       Pues que bien para él, lo siento, ni tan siquiera le conozco en persona pero no me hace gracia que hayas visto a tu primer amor estando yo tan lejos.
-       ¡Héctor por favor! ¿cómo puedes decir eso? ¿No confias en mi?
-       En ti sí mi amor, en los hombres con buen gusto no.
-       Si estuviera ahora a tu lado no sé lo que haría..a veces dices cada tontería que no sé si enfadarme o reírme.
-       Si estuviera yo a tu lado ahora si sé lo que haría contigo- contesta Héctor un poco más alegre- ¿quieres que te diga lo que se me está ocurriendo?
-       No, por favor, mejor no, que mañana tengo que madrugar y si me lo cuentas no duermo en toda la noche. Dale recuerdos a María y a mi diablillo ¿ No se te habrá vuelto a escapar en el Pryca, verdad?
-       No, Asun, no se ha vuelto a escapar, Bonilla le ha dicho que como se le ocurra hacerlo otra vez le va a esposar y no va a poder jugar con Javier y..bueno mi amor, si no quieres oir mis planes ahora me aguantaré, me daré una ducha fría pero mañana no te escapas.
-       No quiero escaparme cariño...hasta mañana..Te quiero
-       Yo también, mi amor.

A la mañana siguiente, a las 12.30 de la mañana el avión de Iberia procedente de Colonia aterriza con 10 minutos de adelanto; Asunción, después de recoger su equipaje,  se despide de sus acompañantes y cuando se dispone a ir hacia el aparcamiento, a buscar su 600 que no recuerda dónde lo ha aparcado exactamente,  Héctor la sujeta por los hombros, la da la vuelta y la besa fuertemente.

-       Bienvenida a Madrid, sra. Perea – le dice con una sonrisa que delata las ganas que tenía de verla.
-       ¡Héctor! ¿Qué haces aquí? ¿Cómo has venido? ¿No te acordabas de que me vine en mi coche?
-       Si me acordaba y por eso Bonilla me ha dejado aqui. Veníamos de Alcalá de Henares de comprobar algunas cosas para un caso de Gustavo y me la he jugado...no sabía si llegaba tarde pero ya ves, he llegado justo a tiempo.
-       ¡Eres de lo que no hay cariño! si no existieras habría que inventarte – ríe Asunción y ahora más tranquila le devuelve el beso con la misma pasión que él puso en el suyo.
-       ¡Vámonos de aquí, que nos detienen!- murmura Héctor.
-       Sí vámonos – le dice Asunción dándole su maleta y las llaves del coche.

Minutos más tarde encuentran el coche y en la confluencia de la avenida de América con la calle de María de Molina pregunta Héctor:

-       ¿A casa directos?
-       Sí, a casa..la revista puede esperar, nosotros no.

fin



lunes, 6 de agosto de 2012

La sorpresa de Aurelia. parte 4.


Regreso y novedades.

Con septiembre se acaban las vacaciones de muchos y unos pocos privilegiados quizá las prolonguen. No es el caso de Gustavo Olavide ni de su amigo Perea, las dos familias  hace días que han regresado de sus vacaciones en la cornisa cantábrica y la rutina comienza a apoderarse de ellos.

-        ¡Taxi! – dice Aurelia levantando la mano y parando uno frente a la puerta de la revista “A media voz”.

Problemas de última hora, impiden a Gustavo ir a recogerla a la redacción y quedan en la sala de espera del médico. Es un control rutinario de seguimiento del embarazo pero no será con el doctor Maldonado quien se acaba de jubilarse, sino con el  nuevo médico que se ha hecho cargo de su consulta. Aurelia no le conoce  y  prefiere que esta vez la acompañe Gustavo.
 Una vez sentada en el taxi Aurelia recuerda uno de los teletipos de esta mañana: “ Un pequeño de 10 años cae al río Jarama cuando se encontraba pescando con su padre. El niño salva la vida gracias a otro pescador” ...a primera vista un teletipo con final feliz pero tanto a ella como a Asunción, a  Asun sobre todo, les devuelve a la mañana del descenso del Sella y al incidente. No fueron teletipo de puro milagro pero Asun se enfadó muchísimo con Héctor y con ella misma por haber consentido que el niño descendiera en canoa con su padre.
 Aurelia fue la primera en conocer la noticia. Se había adelantado para coger sitio cerca de la llegada y Asunción se uniría a ella con la ropa seca para todos ellos. A la media hora de estar allí, Aurelia vio bajar a Héctor de un coche de la organización, con un  niño más mojado que una sopa,  arropado con una manta y gritando:

-        Papá, papá que yo quiero más canoa ¡joper, no hay derecho!
-        ¿Qué os ha pasado? – memoriza el diálogo que tuvieron
-        Nada comparado a lo que podía haber pasado si el monitor no hubiese actuado tan rápidamente. ¡Con este niño ya ni en las barcas del Retiro!
-        Tita, tita, que yo no he hecho nada de verdad, sólo quería ver mejor a María que iba delante de nosotros y la canoa dio un brinco y caí al agua ..nada más.
-        ¿Te parece poco? ¿ No te habíamos repetido hasta aburrirte que no podías levantarte durante el camino?- oyó decir a Héctor

Al poco rato llegó Asunción al punto del encuentro y Aurelia tampoco puede olvidar su cara de asombro, el susto y el berrinche que se llevó.

-        ¿Qué ha pasado aquí? ¿No me digas que te has caído al río? ...¿Estás  bien hijo? – dijo Asunción quitándole la manta, mirándole de arriba a bajo y cambiándole la ropa mojada por la seca que había traído.
-        Está bien Asun, no te preocupes – contestó Héctor aunque su mujer no le había dirigido ni una mirada ni una palabra desde que llegara - ¡Lo siento!, todo pasó muy rápido, no me dio tiempo a sujetarle, tampoco entiendo cómo pudo levantarse si iba sentado entre mis piernas y remando conmigo..
-        ¡Mami, mami, llevaba el chaleco y el casco y el señor de la canoa me pescó como a un pez y no pasó nada! – aclara el diablillo que sin querer  hizo que su madre se enfadara y lo pagase con su padre.
-        ¡Deja a mamá cariño!, cuando frunce el ceño de esa manera es mejor dejar correr el aire durante unos minutos.

Aurelia recuerda como Asunción miró a Héctor, si las miradas matasen Héctor hubiese quedado al menos muy mal herido. La llegada de Gustavo con las chicas, contentas por la aventura vivida,  pero con cara de preocupación por no verles en el río, calmó un poco el ambiente.
Asunción perdonó a lo largo del día a su marido y dos días más tarde regresaron todos a Madrid y sus recuerdos terminan aqui, al ver que el taxi está ya frente a la consulta del médico, abre su bolso y saca el monedero:

-        Tenga, y guárdese la vuelta.
-        Gracias señora, tenga buen día- le dice el taxista.

Aurelia entra en un portal, sube en el ascensor al segundo piso y toca el timbre de la consulta. Una enfermera le abre la puerta y la acompaña a la sala de espera, a esas horas no hay casi nadie, falta menos de una hora para la comida y la mayoría de las citas están concertadas para por la tarde; justo esta tarde va a ir a su primera clase de gimnasia . Hace un año escribió un artículo sobre el tema, a raíz de la apertura de un centro de gimnasia que incluía el yoga y la gimnasia para embarazadas, antes de publicarlo  contrastó los beneficios con la opinión de varios médicos y estas eran muy positivas. El artículo tuvo mucho éxito pero por aquel entonces ella no estaba embarazada y ahora descubre entre las revistas antiguas que hay sobre la mesa la de ella con su artículo.

-        ¡Hola, mi amor! ¿Llevas mucho esperando? Perdona que no pudiera ir a recogerte.
-        No pasa nada Gustavo –contesta su mujer besándole en los labios suavemente – me he entretenido mirando las revistas y he encontrado una nuestra con mi artículo sobre la gimnasia ¿ no te parece casualidad?
-        No mucha, estamos en una consulta para embarazadas y tu artículo era muy bueno aunque a mi no termine de gustarme eso de la gimnasia...llámame antiguo pero estas cosas modernas no las asimilo tan rápidamente como tú.

La enfermera vuelve a entrar en la sala, les indica que el médico les está esperando y les dice que el doctor Garrido es un médico joven, que ha estudiado en los Estados Unidos y ha trabajado algunos años en una clínica privada de Los Angeles. Gustavo le agradece la información y entran en la consulta. En efecto, el doctor es joven, más joven de lo que Gustavo hubiera podido imaginarse. El médico, acostumbrado a que sus pacientes le vean mucho más jóven de lo que en realidad es, ignora el asombro de Gustavo y les pide que tomen asiento .

-        Y bien Sra. Olavide ha notado usted cambios o ha tenido algunas molestias desde la última vez que estuvo aquí – pregunta el médico con la ficha de la paciente en la mano.
-        No, nada, he ganado mucho peso y cada vez me siento más como un bombo pero es normal ¿no?
-        Sí es normal, la enfermera me apunta que el control de la orina está bien, no se detestan anomalías pero los 3 kilos que ha ganado en este último mes me parecen muchos kilos. Voy a tomarle la tensión y a auscultarle el vientre - ¿Quiere usted también oír los latidos de la futura criatura?- le pregunta a Gustavo.
-        ¡Por supuesto! Me encantaría, nunca me lo habían preguntado antes y no sabía que se pudiera- comenta Gustavo entusiasmado.

El médico comprueba que la tensión es la adecuada y a continuación explora el vientre de Aurelia primero con sus manos, después con el estetoscopio la ausculta y finalmente  le ofrece este a Gustavo indicándole el sitio adecuado para oir los latidos. Aurelia, tumbada en la camilla, observa a su marido y ve como una lágrima le resbala por la mejilla.



-        ¡Qué fuerte que suena, ni que se oyeran dos corazones! – comenta Gustavo
-        Sí, eso parece – contesta el médico.
-        ¡Pero no puede ser posible dice Aurelia! El doctor Maldonado nunca ha mencionado la posibilidad de dos fetos.
-        No siempre se puede oir los latidos ni sentir con las manos las dimensiones del feto, ahora todo indica que vienen dos pero hay que asegurarse asi que les voy a hacer una cita para que la hagan una ecografía ¿saben lo que es, verdad?
-        Sí claro, ya en mis articulos sobre el embarazo escribí sobre las primeras ecografías que se realizaron en 1958 y de sus ventajas....
-        Entonces estupendo y ¿ es usted la  A. González que firma los artículos en la revista “”A media voz””?- pregunta el doctor Garrido.
-        Sí, soy yo – contesta Aurelia un poco tímida quien no termina de asimilar que vienen dos – hace un año empecé una serie de artículos monográficos y los terminé con la gimnasia y ¡por cierto! , está tarde tengo mi primera clase y..¿puedo hacer gimnasia estando embarazada de dos? – pregunta empezando a darse cuenta del cambio en sus vidas si resultan que son dos en vez de uno.
-        Sí, por supuesto, no pasa nada, si nota calambres o dolores sospechosos  llameme en seguida.....Les espero dentro de 15 días para la ecografía y sus artículos son muy buenos, a mi mujer le gustan mucho – dice el doctor dándoles la mano y despidiéndose de ellos, bueno, más bien de Aurelia....

En efecto, Gustavo al oir la palabra dos, ha entrado en estado de shock y reacciona como un autómata. Ya fuera de la consulta, de camino hacia el coche Gustavo vuelve a la realidad y..

-        ¿ Estamos esperando gemelos? ¡no me lo puedo creer!- dice nervioso con los ojos aún nublados por la emoción.
-        ¿ Por qué no? Yo no lo había pensado pero tan extraño no es, al fin y al cabo tu madre era melliza ¿ o no?
-        Sí, si claro; murió durante la república y mi madre no le mencionaba mucho. ¿Dos? ¿Vámos a poder atenderlos como se merecen? ¡ Vas a necesitar ayuda extra en la casa!.
-        Todo a su tiempo Gustavo, no te agobies ahora – dice Aurelia- dónde mama uno mama el otro y si no les damos el biberón, tú uno y yo el otro. Tendremos que organizarnos mejor y no te olvides que Clara nos va ayudar a bañarlos de seguro...y por las noches ya veremos.
-        ¿ Se lo vamos a decir o esperamos a la ecografía?
-        Mejor esperamos pero podemos ir preparando el terreno..

Al llegar a casa Aurelia abre el buzón de correos y entre la correspondencia ve una postal de Cecilia, se queda pensativa pero se la da a Gustavo pues viene a su nombre.

-        Toma, ésto es para ti...de una vieja amiga.
-        ¿Cómo? ¡Cecilia Armenteros! ¿ A que viene esto ahora y cómo sabe nuestra dirección?
-        Mediante la guía de teléfonos no es muy difícil, cariño. Según dice te manda recuerdos y cómo no hay remite me temo que te vas a quedar con las ganas de saber más.
-        ¡No lo entiendo! ¿ No te molesta que la haya mandado?
-        ¿ A mi? No, mi amor, ella habrá sido tu primera novia pero yo soy tu mujer.
-        Gracias Aurelia. ¿Primera novia? Es curioso, en realidad nunca fuimos novios, fue todo una ilusión que su padre alimentó y yo, ingenuo que era me dejé llevar . Con lo mal que me caía Daniela y lo agradecido que estoy por haberme abierto los ojos aunque si no te hubiera conocido ya por esa fecha no sé que hubiera hecho.
-        Romper el compromiso como hiciste, de eso estoy segura y ahora a comer que los dos tenemos que trabajar y yo ir a gimnasia ¿ Vas a venir a buscarme?- dice Aurelia colgándose del cuello de su marido y dándole un beso.
-        ¡Por supuesto! y piéndomelo asi aún con más ganas ..Y gracias de nuevo por haberte fijado en mí- contesta Gustavo devolviendo el beso a su mujer.

Por la tarde Aurelia le cuenta la posible novedad a Asun y la pide que no diga nada todavía.

-        ¡Mellizos o gemelos! Increíble..¿No te da un poco de miedo? – pregunta su amiga
-        De momento no, ya veremos según se acerque la fecha del parto..supongo que incluso puede adelantarse .... En caso de complicaciones siempre pueden hacer una cesárea.
-        ¡Aurelia! Me asombras – dice Asunción- te veo tan segura de ti misma que hasta me das envidia. ¡Lo que te ha cambiado este embarazo!.
-        Será por la serie de artículos que escribí sobre el tema o la fuerza que me dan lo que viene pero me encuentro perfectamente y estoy muy animada.. ah! Se me olvidaba ¿Sabes que Cecilia le ha mandado una postal a Gustavo?
-        ¡Qué! Después de tanto tiempo y que decía.
-        Nada, recuerdos desde Tetuán de una vieja amiga.
-        ¿Vive en Tetuán? ¿Cómo ha reaccionado Gustavo?
-        Asombrado, ha sido la mañana de las sopresas para él, primero el shock con lo de los bebés y después la postal. La verdad es que no tenemos ni idea y tampoco vamos a molestarnos en saber más. Agua pasada no mueve molino.
-        Exacto, Teresa suele felicitarnos la navidad y nosotros a ellas y no me parece mal, pero más contacto tampoco queremos tener.
-        ¿Siguen viviendo en Venezuela?
-        Sí, siguen alli, parece mentira cómo pasa el tiempo. Vosotros lleváis 12 años y medio casados y nosotros los mismos juntos y 8 de casados.
-        ¿Llegó a saber Héctor lo del chantaje?- pregunta Aurelia quien hace tiempo que sabe el motivo de la anulación del matrimonio entre Teresa y Héctor.
-        Sí, ya lo sabe, se lo dije unas semanas antes de que naciera María. No pude mantener la promesa que le hice a Teresa; Héctor se enfadó un poco por ocultárselo pero entendió nuestro razonamiento...pero bueno,  lo pasado pasado es ¿Te acompaño a la gimnasia o va ir Gustavo contigo?
-        No, hemos quedado en que venía a recogerme, si puedes llevarme tu en el coche al centro te lo agradecería. ¿No se te hará tarde para preparar la cena ¿verdad?
-        No creo, de todos modos llamaré a Héctor para que la vaya preparando él  y de paso aprovecho para comprar las cosas del colegio de nuestra parejita y mirar unos cuantos libros que quiero comprar.
-       ¡Es verdad! Clara también necesita cosas nuevas. Todos los años lo mismo entre el uniforme, los libros y el resto del material se nos va un buen dinero.
-       Así es y ¿sabes? Estoy muy orgullosa de que podamos pagarlo ¡Lo que les hubiera gustado a mis padres poder darnos la oportunidad que tienes nuestros hijos! – dice Asunción dirigiéndose a su mesa para llamar a su marido.

Por la noche, cuando los niños ya están durmiendo, Asunción sentada en el sofá junto a Héctor, le cuenta a éste las las novedades de Aurelia .

-         Dáme tu palabra de que no le vas a decir nada a Bonilla hasta que no esté confirmado- dice Asunción terminando su copa de vino.
-        Prometo intentar no decir nada, como tu has hecho con tu amiga...Bonilla es mi amigo y....
-        Vale, vale- dice Asunción interrumpiendo a su marido-  mañana le confesaré a Aurelia que me fui de la lengua y que Matilde ya lo sabrá...no creo que la importe, Matilde es justamente la más discreta de todos nosotros. ¿Quieres más vino?
-        No, quiero otra cosa y prefiero tomarlo en la cama ¿vienes ?
-        ¿No puedes esperar a que recoga esto?
-        ¿Un par de copas?..ellas pueden esperar, yo no – contesta Héctor apagando las luces del salón mientras conduce a su mujer al dormitorio.

Fin.


viernes, 3 de agosto de 2012

La sorpresa de Aurora. parte 3


Vacaciones en Asturias.


A finales de agosto encontramos a la familia Olavide en su última semana de vacaciones en Ribadesellas y la familia Perea se ha unido a ellos.
El embarazo de Aurelia progresa sin problemas, ya está en su cuarto mes y se siente pletórica. El tiempo se está comportando bastante bien, casi no les ha llovido y la temperatura de 25 grados de media no la agobian tanto como los 33 grados que estaba sufriendo en Madrid.
Las dos familias han subido en autocar a los Lagos de Covadonga y allí van a pasar la mañana. La subida les ha parecido interminable, desde Covadonga hasta los Lagos todo son curvas y más curvas, 14 km. de carretera estrecha que parece no tener fin y por la cual apenas suben turismos; autocares y algún ciclista arriesgado sortean las vacas como pueden e incluso dejan pasar a los autocares que bajan. 

 <<¡Menos mal que el firme es bueno y no hay baches! - piensa Aurelia mientras se lleva la mano a su vientre.>>

Una vez arriba admiran la belleza del lugar y los hombres se atreven a hacer un poco de senderismo hasta subir al lago Ercina, mientras las chicas se quedan en el lago Enol hablando de sus cosas.



-       ¿Se os pasa el mareo? – pregunta Aurelia a su hija y a María
-       Sí, un poco – contesta María todavía un poco pálida.
-       A mi también – dice Clara – pero papá ya se podría inventar excursiones menos peligrosas estando tu embarazada.... aunque tu no te has mareado.
-       No, tengo suerte, este embarazado me está sentando de maravilla y ni tan siquiera tengo fatiga.
-       No hace falta que lo jures – dice Asunción mirándola y a continuación le pregunta a Clara - ¿no te gusta lo que ves?
-       Me encanta pero el camino para llegar no me gusta nada. En la otra excursión que hicimos a Potes me pasó lo mismo. Todo muy bonito pero pasé mucho miedo en el desfiladero de La Hermida esa ¿se llama así, verdad?
-       Sí, se llama asi y es verdad que da un poco de miedo pero el pueblo es muy bonito y te pusiste morada con la sidra- dice su madre
-       ¿Bebiste sidra? – pregunta María - ¿ A qué sabe?
-       A manzana y está muy rica. Tampoco bebí mucho, le quité el vaso a mi padre para probarla pero tenía sed y casi me la termino – ríe Clara.
-       ¿Te emborrachaste?- vuelve a preguntar María toda asombrada, a ella no la dejan ni mojarse los labios en la espuma de la cerveza de su padre.
-       No,no, nada de nada ¿verdad mamá?
-       No, pero un poquito más alegre de lo normal si que estabas y tu padre no se perdona su descuido.
-       ¡Qué exagerados que sois!, no me pasó nada y tú también bebiste un poquito y estás embarazada.
-       Me mojé los labios nada más y deja de controlarme tanto que pareces mi médico.
-       Todavía no, de mayor lo seré y además no quiero que le pase nada a mi hermanito ¡Tengo unas ganas de ver su carita!, le voy a mimar un montón.
-       Yo de lo que tengo ya ganas es de que sea pasado mañana – dice María mientras pega un bocado al bocadillo que su madre le acaba de dar.
-       ¿Lo dices por lo de la canoa? – pregunta Clara.
-       Sí, me hace ilusión bajar por el río Sella en canoa con mi padre y mi hermano. ¿De verdad que tu no quieres hacerlo con el tuyo? – le dice a Clara
-       Me da miedo, no soy tan valiente como tú pero a lo mejor lo hago, no quiero ser la miedosa de la familia pero..! mi madre se queda en tierra!.
-       ¡Por supuesto que me quedo en tierra, Clara!- asegura Aurelia- me encantaría descender desde Arrionda a Ribadesellas pero conozco mis limitaciones en mi estado, futura señora doctora.
-       Sí, tu riete pero papá me ha dicho que me ocupe de ti cuando él no está.
-       ¡Ay que dos! – dice Aurelia mirando a Asunción quien sigue repartiendo bocadillos y se decide a abrir una botella de casera para llenar los vasitos que se ha traído - ¡oye Asun!, no es necesario que te quedes conmigo en Ribadesella esperando la llegada de estos aventureros en canoa, si te apetece puedes descender tu también, a mi no me importa quedarme sola.
-       No te preocupes, no pensaba hacerlo, yo soy de secano,  no te voy a dejar sola con la ropa seca y además quiero hacer fotos de la llegada.
-       ¿Entonces no te vas a bañar en la playa, tita Asunción?- pregunta Clara.
-       Sí, eso sí, para algo me he comprado un bañador nuevo ¿verdad María?
-       ¡Menudo bañador! Mi padre se quedó sin habla cuando lo vio.
-       ¿A sí?, cuenta, cuenta – dice Aurelia.
-       No es para tanto caray, en la calle Montera vi un bañador de dos piezas para niñas y entré a mirarlos ...me gustó uno para María y al ir a pagarlo, vi cerca de la caja, lo nuevo que habían recibido para mujeres y entre ellos había uno que llamaban triquini y me lo compré.
-       ¿Triquini*? ¿qué eso? – pregunta Clara
-       Es un bañador normal, bueno, es como uno de dos piezas pero tiene un trocito delgado de tela entre la parte superior y la inferior.
-       Osea que llevas la tripa casi al descubierto ¿no?- dice Aurelia riéndose- ¡qué atrevida! Y ¿te lo va a dejar poner Héctor?
-       Sí, claro, no se atreve a prohibírmelo pero el triquini lleva un albornoz cortito haciendo juego asi que no se me va a ver mucho, sólo al salir y entrar al agua.


Aurelia y Asun siguen comentando cosas e intercambiando risas con sus hijas. Las cuatro se llevan muy bien y son casi unas "mujercitas" con las que se puede ya hablar de muchas cosas aunque con el diablillo, que ya tiene 8 años, hay que andarse con mucho cuídado ¡todo lo capta a la primera y lo casca también!, es tan extrovertido como su padre a quien trata de imitar en todo y parece no conocer la palabra miedo.




Por la tarde, después de visitar Covadonga y la capilla en la cueva,  bajan a Cangas de Onis donde se hacen fotos delante de su famoso puente y pasando por el puente; después se sientan en una terraza a merendar mientras escuchan las historias del senderismo que acaban de hacer los hombres.


-       ¡Anda que no hemos andado! Parecía que el Ercina estaba cerca, pero había una buena caminata hasta llegar a él.- dice Gustavo después de tomar un sorbo de la cerveza, bien fresquita, que le acaban de traer.
-       Bueno, por las escaleras esas que hay había menos pero nosotros hemos elegido dar el rodeo. ¡No viene mal hacer ejercicio de vez en cuando!- contesta Héctor probando él también su caña.
-       A mi me ha parecido corto y no me he cansado nada ¿verdad papá?
-       No hijo, no, tu no te cansas nunca, tienes más energía que todos nosotros juntos – contesta Héctor atusándole el pelo a su hijo.
-       ¿Cómo es el otro lago? ¿Más grande que el que hemos visto nosotras? – pregunta María.
-       No, mucho más pequeño pero muy bonito también, parecía que se podía tocar las nubes con las manos; ¡hemos tenido suerte con la niebla! Nos ha dado tiempo a bajar antes de que lo cubriese todo.- contesta Gustavo.
-       Sí, recuerda que Bonilla ya nos lo había advertido. El año pasado vinieron ellos y casi se quedan arriba porque la niebla se les echó encima- dice Asunción
-       Espero que no les pase lo mismo en el Yellowstone Park ¡eso si que son vacaciones de altos vuelos!- comenta Aurelia.
-       ¡Ni qué lo digas! Estoy deseando ver sus fotos y me alegro por ellos. Hacen bien en disfrutar de su dinero – comenta Asunción.
-       ¿Vamos a ir nosotros también al año que viene?- pregunta María
-       No, al año que viene no pero ¿quién sabe? primero vamos a conocer los parques de España y luego ya se verá.- contesta Héctor mordiendo de la galleta untada en chocolate que se iba llevar Asunción a la boca.
-       ¡Héctor! Que el chocolate y la cerveza no riman – ríe Asunción
-       Papá siempre hace lo mismo – dice el pequeño- siempre le quita la comida a mamá y luego le da un beso en la boca ¡puaf, qué asco!


Todos ríen la salida del niño y apuran sus bebidas al tiempo que Gustavo hace una seña al camarero para pagar la cuenta. La última camioneta a Ribadesella sale dentro de medía hora y no quieren perderla. Mañana tienen un día de playa por delante y al siguiente el descenso al Sella.






A las nueve de la mañana ya hay movimiento en "Villahermosa", la casa que la familia Olavide ha alquilado cerca de la playa de Santa Marina, dónde además se alojan sus amigos. 

Asunción y Aurelia preparan el desayuno mientras Gustavo va a por el pan, las niñas se hacen sus camas y Héctor pasa apuros para alcanzar a su diablillo, que en pijama y sin lavarse, corre detrás del tito Gustavo.


-       ¡ Vámos para casa y sin rechistar! ¿Pero desde cuando se sale a la calle descalzo, en pijama y sin pedir permiso? ¿ Hago yo eso?- dice Héctor a su hijo llevándole de la mano para que no se vuelva a escapar.
-       No, pero tu ya eres grande y yo aún pequeño y además estamos en la playa.
-       Muy bonito razonamiento, con eso se arregla todo ¿verdad? Pues no, uno se levanta, se ducha, se desayuna y entonces sale a la calle...en este caso al jardín y esperas a los mayores. A la playa no puedes ir solo aunque esté ahí al lado ¿Estamos o me tengo que poner firme y pensar en un castigo?
-       No papi, no, no me vuelvo a escapar pero ..joper yo también quiero ir un día a por el pan.
-       Mañana vamos los dos , ¿de acuerdo? y ¡anda derechito a la ducha que el desayuno ya está casi listo!
-       Casi no, ya está todo en la terraza del jardín – dice María bajando las escaleras con Clara y añade - ¡papá, no te olvides en ayudarle a hacerse su cama!
-       No, no me olvido y vosotras no olvidéis que nosotros tenemos que desayunar también.
-       No te preoucpes papi – dice María dándole un beso a su padre

Horas más tarde, Aurelia lee un libro sentada en una tumbona en la playa, Asun contemplan el juego de los niños en el agua, al pobre Gustavo le tienen todo el rato nadando tras la pelota de goma, regalo de una marca de cremas y no se da cuenta que Héctor llega con la nevera cargada de refrescos. Una vez sentado sobre su toalla abre la nevera y le ofrece un kas de naranja a Aurelia y otro a Asunción.


-       Toma cariño y ¡oye! eso de que el peque tiene que hacerse su cama no será todos los días ¿verdad?
-       Mientras estemos aqui sí, somos muchos en la casa y hay que arrimar el hombro, !todos!... además no la hace él solo, tu le ayudas y le enseñas ¿ o no?
-       Sí claro pero no deja de ser un rollo y además termino baldado de la espalda.
-       ¡Ay pobrecito mío! ¿ y nosotras no?...pero bueno, luego te doy unas friegas en tu parte dolorida y verás como se te pasan los males- dice Asun con una sonrisa enigmática.
-       ¿ A la noche? ¿No nos podemos escapar ahora un momento a la casa? - pregunta Héctor.
-       No, de eso nada, monada – ríe Asunción levántandose de la arena, quitándose su albornoz y tirando a Héctor de la mano para reunirse con los niños en el agua.
-       ¡Espera Asun, que este agua está muy fría!- se queja Héctor.
-       Quédate tu si quieres, yo me voy y si me miran por mi bañador y dicen cosas no protestes.....


Héctor se levanta y va detrás de su mujer mientras Gustavo sale del agua y se dispone a sentarse al lado de la suya.


-       Ahí os los dejo pareja , no los perdáis de vista que con los flotadores se confían y se meten mar adentro.
-       Vete tranquilo Gustavo- dice Héctor – ahí he dejado la nevera con los refrescos, no te olvides taparla con la toalla.
-       No lo olvido.


Ya sentado en la misma tumbona que su mujer, la quita el libro y le da una toalla y dice:


-       !¿Me secas la espalda, amor? y ¿Has visto como están esos dos?
-       ¿Héctor y Asun?- pregunta Aurelia mientras frota la espalda de Gustavo
-       Sí, parece que estén en una eterna luna de miel...como nosotros ¿ a que sí?- dice volviéndose hacia su mujer.
-       Bueno, eterna, eterna ni ellos ni nosotros, que también tenemos nuestras diferencias, pero enamoradas hasta los huesos si que estamos - dice Aurelia dándole un beso a su marido y levantándole de la tumbona para tumbarse ella al tiempo que le da la crema para que le unte su espalda.





* nota: licencia de lionista;)

fin