sábado, 21 de junio de 2014

Reconciliación.

En la radio se alternaban las canciones de las tonadilleras con las de los melenudos ingleses con nombre difícil de pronunciar y las voces de jóvenes como Raphael y Adamo pero Asun no ponía atención. Había llegado la hora de ir a por Jesusín al cole y ya iba tarde. En realidad se había levantado ese día con una gran pesadumbre y después de llevar al niño al cole se había vuelto a casa. Toda la noche sin apenas pegar ojo la estaba pasando factura pero ya no dudaba. No conseguiría olvidar a Héctor por mucho que se viera con Gabriel . No era ya que su hijo la preguntase todos los días por su padre y cuando iba a venir papá para quedarse con ellos,  era ella misma la que no  encontraría la paz interior que necesitaba si no volvía a intentarlo. Le debía mucho a Gabriel o al menos asi lo creía hasta ayer, ahora ya no estaba tan segura, nada de lo que hizo por ella fue por nada, este nuevo pensamiento no se iba de su mente.

Como desde hacía una semana, Gabriel les salía al encuentro a la vuelta del cole y Jesusín siempre reaccionaba igual, de repente le entraba dolor de tripita y quería volver a casa corriendo. Hace dos días Gabriel, que siempre decía las palabras adecuadas, lo que a ella le gustaba oír, le dijo a Jesusín que si no se le pasaba el dolor habría que operarle por ser un niño mentiroso y que el mismo le llevaba al hospital. Asun se quedó de piedra, confiaba que su hijo aceptase a Gabriel como a un amigo y sabía que lo de la tripita era una excusa del niño y lo mejor era no hacerle caso. La contestación de Gabriel no se la esperaba para nada y menos aún el tono como se lo dijo. La reacción de Jesusín tampoco fue la que se esperaba, la patada que le dio en la espinilla a Gabriel también la dejó desconcertada y no tuvo tiempo de decirle nada a su hijo pues al ver la mano de Gabriel, cubierta con sus guantes negros de siempre, a punto de darle una bofetada al niño le cogió del brazo con una mano mientras le fulminaba con la mirada. Gabriel dio media vuelta y se fue. Al día siguiente, ayer, se encontró con ella mientras hacía la compra y pidió disculpas de todas las maneras posible. Se empeñó en acompañarla a casa y al llegar al portal la quiso besar. Gabriel ya la besó un día, fue un beso brusco y frío que ella sintió como un témpano y al que no reaccionó y él no volvió a intentarlo hasta hacia unos segundos. Ella esquivó la cabeza y subió los escalones corriendo pero no pudo evitar que Gabriel la alcanzara, la agarrara del brazo, la mirase de forma extraña y le dijera que con él no se jugaba.

Jesusín ya sabía que lo de los viajes no siempre era verdad, que su padre seguía en el hostal y que a casa ya no subía si no era para recogerle a él. Jugaban en el parque y compartían momentos en el despacho junto al tío Bonilla y aunque papá siempre le decía que tenía que hacer caso a mamá, Asun sabía que su hijo, con respecto a Gabriel, no había nada que hacer y menos ahora, después de lo de la casi torta. No sabía como iba a reaccionar Héctor si se enteraba y confiaba en que Jesusín no dijera nada pero no estaba segura. Cuando Bonilla le trajo a casa, después de que Héctor le recogiera del colegio,  apenas habló con él y nada más de darle la cena al niño se acostó ella también pero no pudo dormir. Por su mente comenzaron a desfilar todas las imágenes que había ahogado, que había archivado y querido cerrar con llave en el rincón más apartado de la zona de los sentimientos desde que todo empezó . Los desencuentros pasaron  a ser discusiones serias y se distanciaron sin remedio y anoche los recuerdos de los tres juntos, de sus momentos de intimidad cuando Jesusín dormía, las risas en el despacho, su complicidad y lo mucho que se querían vinieron solos, no podía pararlos, ni con los ojos cerrados ni con los ojos abiertos y además ya no quería vetarlos.

Asun se miró en el espejo fugazmente se atusó un poco el pelo y  mientras se ponía el abrigo con el bolso ya en su mano, cerró la puerta y corrió por las escaleras. Antes de ir al colegio había quedado con Gabriel, tenía que decirle que no la buscara nunca más, no ya por lo animosidad de Jesusín hacia él ni por esa agresividad que había descubierto en el siempre impecable, comedido y afable Gabriel, sino por ella misma, porque al igual que le pasó hace casi cinco años , había intentado engañarse pero ya no podía, seguía locamente enamorada de Héctor y tenía que decírselo, esa misma tarde. Hablar con Gabriel, recoger a Jesusín e ir al despacho, pedir a Bonilla que se bajara con el niño al parque y hablar con Héctor es lo que estaba dispuesta a hacer.

Jesusín, contento de no ver a Gabriel a su alrededor iba silbando y llevaba en la mano los dibujos que había hecho. Uno para su madre , uno para su padre y otro para su tío Bonilla. La pared de la cocina del despacho se iba empapelando poco a poco con los dibujos del niño mientras que en casa la puerta de la nevera tampoco se quedaba atrás. A Asun le había cambiado la cara, sonreía a su hijo al tiempo que sentía que se había quitado un peso de encima. La conversación con Gabriel, en el Ateneo fue corta y concluyente. Le dijo que Héctor era el único hombre en su vida, que siempre lo sería y que en realidad a él no le debía nada. Antes de que Gabriel pudiera decir algo ella ya estaba en la calle y como si la hubieran puesto alas no tardó nada en llegar al colegio de Jesusín. 

Unos pasos más, torcer la esquina y el primer portal, Jesusín ya se lo sabía de memoria , se soltó de su mano y corrió por las escaleras mientras ella las subía sin prisa, las alas habían desaparecido y en lugar de ellas unas mariposas comenzaban a revolotear en su estómago.
Héctor se levantó a abrir la puerta al oír los golpes con los nudillos en la puerta y los gritos del niño llamándole. Cogió a su hijo en brazos como hacía siempre y saludó a Asun quien preguntó.

‘¿ Puedo pasar?’

‘Sí, claro ¿ ha pasado algo en el colegio que tengamos que hablar?’

‘No, nada.’

Una vez dentro y tras colgar los dibujos en la pared, después de haber sido admirados por su padre y su tío, Bonilla cogió de la mano a Jesusín y se lo bajó al parque como le había pedido Asun.

‘Me parece una muy buena idea y de paso me acerco con él a casa a recoger los soldaditos que le había prometido. Te espero en mi casa Héctor ‘– dice Bonilla al cerrar la puerta.

Héctor un tanto sorprendido, ya que desde hacia dos semanas no podían compartir el mismo espacio juntos sin decirse algo hiriente el uno al otro,  fue el primero en romper el silencio cuando se quedaron solos.

“Perdona mi insistencia pero ¿ de verdad no ha pasado nada?’

“No, Héctor no ha pasado nada pero tengo que preguntarte una cosa que no puede esperar.’

Asun le mira a los ojos al tiempo que los suyos comienzan a adquirir un brillo especial y a humedecerse y dice.

“¿ Quieres volver a casa para siempre? Jesusín y yo te necesitamos, no podemos vivir sin ti.’

“¿Estás segura?” - pregunta Héctor acercándose a ella colocándole un mechón de pelo tras el oído.

“Sí, nunca he dejado de amarte y de sentir que eres mi marido y...

El beso de Héctor impide a Asun seguir hablando. Es un beso tímido al principio que se va transformando en un beso más profundo y cálido, que se interrumpe por un segundo para contestar, con los ojos tan húmedos como los de Asun:

“Sí quiero. Jamás has dejado de ser mi mujer y jamás podré dejar de amarte.”

Sus bocas vuelven a unirse y la pasión comienza apoderarse de ellos mientras Bonilla, con Jesusín de la mano atraviesa el parque, se entretiene con el niño mirando los patos, dando de comer a las palomas y presiente que en el despacho más de una prenda anda ya por el suelo y no se equivoca. Después vendrá el momento de hablar, de perdonarse y disculparse mutuamente sus errores, sus orgullos mal entendidos, de ponerse al día en sus cosas, de tocar el tema de Gabriel pero ahora solo quieren sentirse el uno al otro como hace tiempo que no se sienten.





miércoles, 18 de junio de 2014

Diario de Jesusin ¿ los mayores eran sordos de pequeños?


Ya sé que los niños no deben decir palabras feas pero jopé Gabriel me cae mal y no quiero saber nada de él ¿ por qué no se entera mi madre de una vez?

Sigo echo un lío, mi papá está de viaje, me han dicho, pero yo le he oído decir a la tía Manolita no sé qué de papá muy temprano en el hostal y muy cansado ¿ por qué mienten tanto los mayores? ¿ por qué se creen que no les oímos cuando hablan entre ellos? ¿ Acaso ellos eran sordos cuando eran pequeños?.

Cada día entiendo menos y con mamá tampoco me aclaro. Ahora le ha dado por levantarme más temprano que de costumbre, desayunar en el bar del tío Marcelino y pasar por el despacho antes de ir al colegio. Bien por lo del despacho así veo al tito Boni  

Quiero mucho al tito Boni, me encanta jugar con él, siempre está de bromas, siempre sonríe y me pone unas caras que me hacen reir casi tanto como mi papá, pero como mi papi nadie. Lástima de los viajes y de lo del hostal.
Esta mañana estaba yo jugando con el tito Boni y después me puse a dibujar y llegó Gabriel y no me volví para verle  ¿Quién le ha dicho que me mirase el oído? ¿ Le he pedido yo que me acariecie como si fuese un perrito mi cabeza? Jopé he estado a punto de ladrar cuando ha dicho lo de la pus y de ir a la Casa Socorro y mamá,  que siempre le dice a papá que no sea exagerado, esta vez le da la razón al barbudo de Gabriel ¡qué poco me gustan las barbas! 

Como soy un niño obediente con mamá he ido y Gabriel nos ha acompañado pero antes de salir le he dejado ver al tito Bonilla que ese me cae tan mal como a él y como a papá. Somos tres contra uno pero mamá ni se entera ¿ son todas las mamás tan raras?

De la Casa de Socorro al cole porque no era nada y el barbitas es un exagerado y después, a la hora de la comida, ha llegado mi papá. Le adoro, me lo como a besos y a abrazos, le quiero un montón y odio sus viajes y eso del hostal. Me ha dicho que se iba otra vez pero que cuando vuelva va a jugar conmigo a los indios y a policías y ladrones. El será el indio y yo el cabo Rusty como siempre pero ahora con traje y todo.

Definitivamente los mayores se piensan que somos sordos. Papá me dice que me siente en el sofá porque tiene que hablar con mamá y de repente comienzan a gritarse y me he tenido que tapar los oídos. Nunca los he visto asi, aunque papá  ya estaba rarito cuando estuvo tan malito por el golpe, pero después ya no y hoy sí y todo por culpa de Gabriel ¿ o acaso no ha dicho su nombre gritando a mamá? Yo lo he oído y con los oídos tapados y yo tenía razón, cada vez más Gabriel me cae mal, mal, mal,mal, mal aunque mamá no lo crea.

Sigo echo un lío y triste cuando me quedo a solas con mamá, mamá llora, papá no se va contento y pone cara de pena como cuando se ha dado cuenta de que les oía, mi papá no debía ser sordo de pequeño porque me ha visto, me quiere, me quieren, los tres nos queremos pero él está de viaje y mamá cada vez más rara y yo lloro por ellos.
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domingo, 15 de junio de 2014

Diario de Jesusín, después de Reyes.

Diario de Jesusín

Pues nada, han venido los reyes y no me han traído a papá a casa para quedarse. Estoy que araño y encima tengo que poner cara de peque bueno y sonreír porque eso es tener modales. !pues no quiero y menos a ese! Y dar las gracias tampoco.

No hay derecho, estaba yo comiendo tan tranquilo, con mi uniforme de cabo Rusty Perea, llaman a la puerta y entra él. Ojalá hubiera sido papá o el tío Bonilla pero Gabriel No, No, y No. Me ha traído sus reyes y decía algo de una nota y de unos pajaritos en un balcón !qué pesado! ¡ y a mi qué!, ¿ le he pedido yo algo a ese señor de las barbas? NO, pues eso, Nada y menos una corneta y no voy a jugar con ella. Si quería una corneta el tío Bonilla me la hubiera comprado. No me gusta Gabriel y no le quiero ver en casa.

 Creo que no voy a volver a escribir a los reyes.¿ Son los reyes tontos o qué? ¿ No saben leer los reyes? Yo he pedido a mi papá en casa y nada más, pero no, me han dejado el uniforme que quería y que borré  de la carta y no lo entiendo. El uniforme me gusta pero ya que me lo traen también podían haberme traído a Rin TinTin

viernes, 30 de mayo de 2014

Diario de Jesusín pensando en los reyes. 3

Diario de Jesusín

No entiendo a los mayores y sigo triste. He aprendido una palabra nueva: esposa y me he líado aún más . Mi tío Pedro tiene la boca llena de esa palabra, Dorita es su esposa pero no es mi tía, pero el lío mayor es que he oído que mamá ya no es la esposa de papá  y que ser la mujer de alguien no es lo mismo que ser la esposa, que ya había otra esposa aunque se ha ido al cielo y por eso papá ya no duerme en casa  y yo me duermo llorando y a nadie le importa.

Papá me ha traído de su viaje un caballito con un indio aunque yo le oí decir a mamá algo de un gallo de Portugal, y no quiero el regalo,  no me lo ha dado él con un beso y  un abrazo y asi no lo quiero. Se lo ha dado a la tía Manolita para que mamá me lo diera pero yo no lo quiero. No quiero un indio, no quiero un caballito quiero a mi papá en casa con mi mamá.

Mamá dice que por Navidad papá viene a casa pero que no se queda.  El año pasado estaba la abuela y el tío Pedro también y todos juntos con los tíos del Asturiano y el tío Bonilla y fue muy divertido. Jugué mucho con mis primitos y cantamos canciones que llaman villancicos a un muñequito que se llama como yo. Este año nada va a ser igual. El tío Pedro está pero está triste y sin ganas por lo de ser soldadito y lo de Dorita y el tío Bonilla no se si viene y tampoco tengo ganas de jugar con mis primitos.

Después de Navidad, lo sé porque los niños en el cole ya hablan de ello, vienen los reyes magos.  He pensado escribirles una carta y decirles que no quiero regalos que solo quiero una cosa , que mis padres estén juntos, que mi mamá sea la esposa de mi papá otra vez pero tengo miedo, tengo miedo de soñar con ello y levantarme el día de reyes y ver regalitos tontos que yo no he pedido y no creer nunca más en ellos como en las palabras de mamá,”no te preocupes cariño, se arreglará, nosotros te queremos igual” pues no me lo creo.¿ Por qué tenemos papás si no cuentan con nosotros?  Sigo hecho un lío y no sé que hacer.

martes, 27 de mayo de 2014

Diario de Jesusín. día 2.



Diario de Jesusín. día dos. Pupa.


Los niños pequeños también soñamos y tenemos recuerdos bonitos y yo anoche soñé. Me fui a la cama contento, mamá me dijo que papá venía a la mañana siguiente y me dormí sonriendo, pensando en el abrazo que le iba a dar y envuelto en ese abrazo seguí toda la noche, con papá, mamá, el abuelo Pelayo, los tíos, Belén y Daniel,  bailando al son de un organillo, frente al bar de los tíos, risas, fotos y juegos, todos estábamos juntos.

Tengo muchas fotos de nosotros tres jugando y de nuestras risas y tengo miedo de no ver más fotos así en mucho tiempo. Sigo estando hecho un lío. En una de las fotos de ese día, están papá y mamá agachados conmigo. Yo tenía una pupa en un dedo y ellos la miraban pero ahora creo que no ven la pupa que estoy teniendo cuando los oigo hablar como hace unos momentos.

Recuerdo que ese día, para mi tan bonito no fue un día bonito para el tío Bonilla y la tía Matilde. Algo pasó con la tía y ese algo era muy malo porque después de varios días, la tía Matilde se fue y no la he vuelto a ver nunca más ¿ Va a pasar lo mismo con mis papás? No quiero, no quiero y no quiero , a los niños nunca nos preguntan y eso no está bien.

Y ahora hoy,  me iba a tomar la leche y entonces se abrió la puerta y entró papá. Corrí a sus brazos y papá me preguntó si le había echado de menos hasta el infinito, ¡claro que sí y más! Y después me mandó beber la leche pero me fui a mi habitación a ver si mi mamá también se abrazaba a mi papá. Nada. Mamá parecía querer pero papá no. No gritaban, hablaban pero no eran mis papás, no sé como explicar esa cosas, soy aún muy pequeño pero yo me pongo triste y siento pupa cuando los veo asi o los oigo.

Mamá me llevó al colegio, después, e iba también triste, un beso fugaz, como distraída y un hasta luego, pórtate bien, que las monjas no me digan después que no las escuchas. Yo si escucho a las monjas y les escucho a ellos pero ¿ por qué los papás no escuchan a los niños como nosotros a las monjas? ¿ Por qué los niños no podemos decir a los mayores que se porten bien? Sigo hecho un lío.


domingo, 25 de mayo de 2014


Diario de Jesusín


Hola, soy pequeño y escribo con palotes pero si mi mamá tiene un diario, que ahora duerme en un cajón tan triste y se siente tan solo como yo, y como mi prima Irenita tenía diálogos yo también quiero dejarme oír.

Soy pequeño y no puedo comprender todo pero veo que algo pasa, noto que todos los mayores están raros y tengo un buen lío. No entiendo nada, solo sé que ya no hay alegría en casa y que por las noches no oigo esos ruiditos en la cama de mis padres, unos ruiditos acompañados con risas y que me gustaban y me hacían sentir seguro ¿ qué ha pasado? ¿ por qué a los niños no nos cuentan las cosas?

Algo he oído de que un niño, un poco más mayor que yo, y con dos mamás que le querían mucho y que ha muerto con ellas y eso es muy triste y quizá por eso mis papas están raros, igual que el tío Bonilla cuando murió la tía Brígida y no lo entiendo ¿ no vamos al cielo? ¿ no es el cielo un lugar bonito?.

Tampoco entiendo lo de la mentira ¿ tiene algo que ver con los viajes? Nadie me dice nada pero mi tío Pedro ha vuelto y mi madre dice que ha mentido. Daniel ha vuelto de Colombia y mi madre dice que se va a Alemania pero miente. El tío Bonilla miente porque no le ha dicho a mamá algo de papá y Gabriel, a quien he visto poco y no me gusta mucho,  también ha mentido pero con él no está tan enfadada como con  mi papá, que también fue de viaje y mamá le dice que mintió.

Yo no he mentido, yo no me he ido de viaje, y no me he ido al cielo pero ya no juegan conmigo, ya no hay beso en la mejilla de papá antes de ir al colegio, ya no hay brazos abiertos con sonrisas a la puerta esperando mi salida ¿ por qué los niños pagamos las cosas de los mayores? ¿ van a estar mis papás  otra vez separados? No me gustó la otra vez cuando papá estaba malito y no me va a gustar ahora pero no sé que hacer ¿ volverá todo a ser igual que antes? ¿ y si no pasa? ¿ me escapo de casa y me voy a Suiza?  ¡ay que lío! .

jueves, 28 de noviembre de 2013

Reflexiones y confidencias de un ex comisario y detective. I , II, III y IV

                                                                      I


Confidencias de un ex comisario y detective con memoria mermada por un golpe descabellado.

Confinado en mi casa y habiendo resuelto todos los crucigramas de los periódicos a mano, arreglado una radio a la que no le pasaba nada y con intento frustrado de hacer un rompecabezas con Jesús, a quien y con toda la razón del mundo le apetecía más patear un balón que recomponer una escena de un cuento que no recuerdo, tomo la máquina de mi mujer y tecleo estas líneas de puro aburrimiento, buscando de paso serenar mis ganas de mandar a la precaución a paseo y yo ir tras ella.
Recuerdo, dentro de lo selectiva que es mi memoria anterior al golpe, que en la azotea, la noche del spunik mi mujer me preguntó si creía en el destino y yo contesté que creía en la suerte por haberla encontrado en mi camino y sigo creyéndolo pero la suerte en general, esa que quizá nos depare el destino, ese al que renuncié a creer, si no me ha olvidado me mira de reojo y según sea el guion hasta con mal ojo.
Si fuera posible reescribir el pasado, cambiaría muchas cosas salvo a Asun y al niño,  a ellos dos nunca, pero sí, cambiaría tantas cosas que no sabría por dónde empezar asi que me conformaría con reescribir mi despertar del coma y enfrentarme a mi nueva situación con todas las frustraciones que trae el no poder recordar a los seres más queridos pero confiando en ellos. Probablemente, el asunto que a casa me ata en estos momentos, hubiera sucedido igualmente porque aunque sé que no es producto de recuerdos no reales tampoco estoy seguro que de haya pasado según los flashes de mi recuerdo.
Lo que peor cuerpo me pone es no poder estar con Asun como estábamos antes, los flashes de mi mejoría me dicen que dormir abrazados después de hace el amor no era una excepción sino una rutina divina y desaprovechar una ocasión durante el día, como he hecho hoy no tenía lugar pues sentirla es mi mayor alegría.
Antes hablaba de la suerte y debo pensar que pese a todo no me va tan mal. Nuestra casa es nueva en la plaza, no está ubicada en el local de mal agüero que una vez fuera tienda de fotos, antigüedades, agencia de viaje y ahora tiene pinta de ser ferretería aunque no esté muy seguro pues a los dueños ni conozco ni he puesto un pie en ella, pero es verdad, sigo contando con el apoyo de los míos, de Bonilla y sobre todo sé que tengo el amor incondicional de Asun y el de Jesús pero me destruye por dentro pensar que el convivir conmigo, en estas condiciones tan extremas, se convierta en un peso muy pesado para Asun y Bonilla, que los dos terminen tan hartos de mi dolencia como yo ya lo estoy y caer en la tentación de coger la puerta, andar y andar, sin hacer camino, sólo desaparecer para no hacerles sufrir más si no fuera porque sé, que sufrirían aún mucho más si me diera por ahí. El folio se acaba y mi apatía es tan grande que ni ganas tengo de levantarme a por otro. Fin por hoy, ojalá mañana la suerte cambie y no tenga que seguir tecleando mis confidencias en un triste papel y si el desazón me deja soñaré con Asun y con Jesús, correteando por el Retiro y mientras le miramos nos besaremos porque ambos no podemos estar sin nuestros besos.

.                                                           
                                                                  II

Pues no, sigo igual, de nuevo ante la máquina, con otro folio por rellenar y remordimientos por haber despertado anoche a Asun  al ponerme arreglar la puerta del aparador, que no necesitaba arreglo para variar, pero me servía de excusa para martillar y olvidarme de la hora,  (en casa encerrado todas las horas son iguales), pero era hora de dormir y quienes pueden hacerlo no quieren ruídos.  En fin, que hemos hablado de nuevo, del caso misterioso y ella cual Agatha  Crhistie me ha dado su opinión y yo, si fuera más Hércules Poirot que Héctor Perea podría pensar que el lionista del turno se leyó una de sus novelas cuando estaba con mi trama, quizá una de tres muchachas que nunca coinciden juntas en el piso y una de ella con hiatos durante el día y asustada por pensar que ha cometido un crimen como yo..o quizá,quizá esa novela aún esté por escribir pero lo mío no es ficción.
Mi encierro está causando estragos más allá de mi familia. Marcelino y Pelayo lo del resfriado no se lo creen y a Marce con el guiso en casa hemos dejado colgado y todo para nada, porque en nada hemos avanzado con la visita a la habitación. Bonilla dio con ella y yo allí fui con Asun, sigue convencida de que yo no hecho nada pero yo no lo tengo tan claro. Mis flashes no han vuelto y solo he podido confirmar que era la misma habitación por el maldito cerrojo y la ventana, que como todas las ventanas se cierran por dentro..¿alguien en el armario? ¿alguien detrás del biombo? sería ideal pero no sé como lo voy a investigar si no me dejan salir y todo se me olvida... y ahora que lo pienso mientras tecleo ¿ le hemos preguntado a la dueña cuando fue la última vez que me vio allí? No recuerdo pero ella ha dejado bien claro con sus palabras que no era bienvenido, cuando Bonilla con ella ha subido y a los tres nos ha echado de allí.
Me digo mil veces que de nada sirve maldecir mi mala cabeza después del golpe y a ratos lo consigo como hace veintes minutos, cuando de nuevo solo en casa con el álbum de nuestra boda me he topado y con el del bautizo de Jesús, la foto de su primer cumpleaños, sus primeros pasos y aunque todos los momentos no he podido recordar me han emocionado las estampas que he visto. Bonilla fue el padrino y Felisa la madrina, la iglesia de Valdemorillo testigo de nuevo fue de una boda Muñoz rodeados de amigos como el bueno de Vallejo, Aurelia con Gustavo ¿ se llama Gustavo , verdad?, los del Asturiano y otros más cuyo rostro reconozco pero sus nombres bailan un poco pese a que Asun no hace mucho me los ha recordado y al preguntarla si ese día todo salió como ella quería su contestación ha sido "mil veces que viviera mil veces que me casara contigo" y a mi memoria acudieron flashes de mi cuchitril, de mi cuarto con la cama y mis manos peleando con los botones del vestido de novia mientras las suyas ya habían desabrochado los de mi camisa...creo que yo estaba más nervioso que ella.
Oigo pasos por la escalera asi que voy a finalizar por hoy, quien sabe si mañana llega Bonilla con otra nueva y esta vez a una dirección nos lleva con respuestas que ayuden a descifrar el enigma, no ya por mi, yo estoy resignado a cargar con mi culpa si la tengo sino por ellos, por Asun y Jesús sobre todo y por Bonilla también.

                                                                    III

Encerrado en un habitación, esta vez por voluntad propia y a espaldas de mi mujer y mi amigo Bonilla, sin máquina de escribir, mientras espero que pase algo que me ayude, de una vez por toda a esclarecer lo que en ella pasó, saco el bloc de notas que siempre llevo conmigo y escribo estas líneas consciente de que a estas horas Asun estará que trina por la faena que acabo de hacer. Ojalá se imagine ella y Boni que es culpa de mi desorientación el cambio de mi destino y con un poco de suerte gano tiempo , quizá me busquen por Galapagar creyendo que la confundí con Valdemorillo que también está de camino pero me temo que mi Asun no va a tragar.
Lo siento, no me gusta el feo que les hago pero no tengo más remedio. Esconderme y huir no puede ser la solución al problema ni tampoco una garantía de que a los míos en paz van a dejar. La reacción de la dueña de la habitación me sorprende y tranquiliza a la par. No quiere verme pero me deja quedarme un día, no quiere jaleos pero no me tiene miedo y mi lógica me dice que de haber matado yo a esa chica, si ese crimen en verdad existió ella motivos tendría para tenerme miedo o llamar a la policía ¿ Quién y por qué van tras de mí? Pregunta aún sin poder contestar pero esta habitación puede ser la llave, aunque no sea la clave, que abra mi memoria, que destape al menos la parte en que quedó almacenada este negro episodio o bien que ella, la dueña, les vaya con el cuento de que estoy aquí y ellos vengan a por mí.
Miro por la ventana pero no veo nada que me sea familiar, miro la habitación, veo un teléfono sobre la mesilla y la tentación de llamar a Asun es grande pero no puede ser. Me siento sobre la cama, toco la colcha que parece ser la misma sobre la que dormí pero nada sucede, nada acude a mi mente, corrijo, algo si acude aunque no sea el lugar y menos la ocasión pero no lo puedo evitar. Otra habitación en Le Ciel y el recuerdo me amarga y otro recuerdo no vivido pero hablado poco  antes del fatal golpe, la invitación  al parador de Toledo, un fin de semana romántico aunque a Jesús lleváramos pero la idea era ya tan dulce que en ese mismo momento recuerdo, sí, lo recuerdo muy bien, ganas de hacer el amor tenía y no podía esperar a la noche pero Asun prisa tenía.....y después pasó, las rosas y el vino en el suelo y yo en la escalera y el calvario comenzó.
Si salimos de ésta, tenemos que recuperar ese fin de semana robado  . Llevar a Jesús con nosotros y disfrutar con el durante el día y al llegar a la noche, perdemos su madre y yo entre las sábanas sin hacer mucho ruído o darnos una ducha juntos cuando el niño esté bien dormido. Soñar con ello es lo único que hago en mis momentos más serenos, mis agobios no me dejan disfrutar del momento. Asun y el niño necesitan a la persona que yo era y no a este esperpento que pesadillas tiene con manos ensangrentada y cuchillo en el suelo. Tengo que , debo de resolver el caso, no pudo dejar que esta locura, una de las muchas desde mi despertar, condicione más mi vida. No quiero que Asun se desespere más y si este plan sale mal, como en el pasado parece que algunos salieron, que sepa que la quiero hoy más que ayer y menos que mañana pues mi amor por ella aumenta con las horas..y volviendo a la realidad, vuelvo a recorrer con la mirada la habitación y el biombo , el cuarto de baño y el armario despiertan ahora mi atención. Voy a dejar de escribir, quizá vea algo que no antes no pude ver y Asun tenga razón: yo no fui.

                                                                   
IV


Definitivamente no tengo arreglo, voy de mal en peor, me salgo de málaga y me meto en malagón, soy un caso y nunca mejor dicho. Como caso soy complicado, muchos cabos sueltos, nada concreto, sin recuerdos, voy a la deriva  y arrastro a los míos en mi caída. 
Acabo de llegar con Asun y mientras prepara el café, anoto en mi bloc, rápido porque no quiero que me vea, mi pesar por haber dejado escapar al hombre que me visitó en la habitación.  A quién arrojar luz sobre el caso pudiera, encañonado con un pistola tengo, dejo escapar sin más, yo, el gran Perea, el famoso excomisario, el detective de los grandes casos, no hago nada por retenerlo, atontado quedo, al ratito me veo apuntando a mi esposa y a Boni como si fuera lo más normal del mundo y el pan de cada día. Sí, ellos  vieron al tipajo bajar las escaleras pero no salir de la dichosa habitación y le dejaron marchar como es natural....y la patrona, la dueña sigue sin soltar prenda, nada en este caso parece verdad.
Trato de justificar mi escapada pero Asun está enfadada y de nada sirve que diga que la entiendo, que yo en su lugar estaría igual, miento, si hubiese sido Asun la que no llegara a su destino por buscar ella por libre la solución, me subiría por las paredes de rabia y el miedo pasado haría que levantara la voz mucho más que ella va a hacer en cuanto sirva el café.
Volviendo a mi caso ¿ Es todo un sueño? ¿ Es todo producto de algún mal en mi cabeza? ¿ Tengo que irme por mi bien y el de mi familia? ¿ Por qué? ¿Acaso les importo un pito a quienes me están mandando anónimos o es solo parte del plan?.¿ Quién guarda tanta inquina y me quiere tan mal?  ¿Será una mujer o será  un hombre en particular? ¿ Mi agresora o una nueva enemiga?....
Asun se acerca ya con el café y en estos momentos me gustaría levantarme, ir a su encuentro, coger la bandeja de sus manos, depositarla en la mesa, correr la silla para que ella se siente lentamente mientras yo la admiro, servir el café, beberlo mirándonos a los ojos, recrearme con su brillo y la luz de su sonrisa y hacer el amor con la mirada pero nada de eso va a pasar....enfadada como está si logro que me perdone voy que chuto y más tarde en el despacho veré si tengo ocasión..
Termino que ya llega no hay tiempo para más.