jueves, 9 de mayo de 2013

Caso del pasado y cuentas pendientes. Capitulo 6



Capítulo 6.


Madrugada del lunes, 24 de septiembre.


Son las cuatro de la mañana y en realidad en casa de la familia Perea nadie duerme. Maria, que se acostó rendida, comienza a dar vueltas en la cama y en la habitación de al lado su madre hace lo mismo quien, medio dormida, enciende la luz de la mesilla. A su lado está su marido, sentado en la cama, con la espalda recostada en la cabecera, mirando hacia un punto indefinido, como buscando en él la respuesta a la pregunta que desde el sábado no deja de sonar en su cabeza “ ¿ habría podido impedirlo si hubiera estado al lado de ellos en lugar de esperarles en el coche?”  Todos le han dicho que no, que a lo sumo hubiera impedido que se llevaran a los dos, que lo tenían estudiado etc, etc ..pero él no se conforma, no siente alivio por ello, sigue sintiéndose culpable, ha fallado, le ha fallado a su hijo y aunque no es un hombre de iglesias y rezos esta noche ha rezado.
-      Héctor, ¿Tienes de nuevo dolores? – pregunta Asunción sentándose ella también como su marido.

-      No, los dolores en el cuello y en la espalda son soportables pero no te preocupes por mi ahora, estoy bien, duerme tú que también lo necesitas.

-      Lo haré en cuanto me cuentes por qué no puedes dormir pese al calmante que te has tomado.

-      Lo siento Asun, esta noche no me he tomado el calmante, no quiero más pastillas que me dejan atontado y me impiden pensar. Tengo que asimilar que soy un desastre como padre y un irresponsable y para ello debo de estar bien consciente.

-      Exageras, como me dijo a mi María cuando me autoinculpé de ser una mala madre. Para ellos somos los mejores padres del mundo pase lo que pase. Estoy segura que cuando se entere Daniel de lo que te ha pasado, por correr tras de ellos, la imagen de héroe que tiene de ti seguirá intacta.

-      Un héroe con pies de barro que comete falta, tras falta y....!María! ¿ qué te pasa?- dice Héctor al ver como tras unos golpecitos en la puerta, ésta se abre y aparece María.

-      Os he oído hablar y como yo tampoco puedo dormir... ¿me puedo quedar un poquito con vosotros?

-      ¡Por supuesto!, ¿verdad mamá? – dice su padre mirando a Asunción

-      Naturalmente,  venga, sube a la cama – contesta Asunción-  Cuéntanos algo sobre Londres que no hemos tenido tiempo de preguntarte nada.

-      Eso no importa ahora mamá, cuando Dani esté de vuelta os cuento todo lo que hemos hecho pero ahora no me apetece hablar de ello. ¿Mañana va salir todo bien, verdad?

-      Verdad princesa – contesta Héctor – la policía tiene ya un grupo especializado en secuestros  que pondrán a actuar en cuanto sepan la hora y el sitio de la entrega del dinero. No te preocupes por ello.

-      ¿Pero vais a pedir que se pongan ellos antes de que digan la hora y el sitio? Me siento tan poca cosa, no puedo hacer nada para rescatar a mi hermano. Nunca pensé que le fuera a echar tanto de menos.

-      No eres la única princesa, pero tu si que no puedes hacer nada, en cambio yo, podría haberlo evitado si hubiera estado al lado de tu hermano y Javier.

-      No, no, eso no papá. Tu no tienes la culpa de que esa Flora sea tan mala persona ¿ Cómo la conociste? – pregunta María.
Héctor mira a su mujer, como pidiendo permiso, y tras asegurarse de que Asunción está de acuerdo cuenta la historia del marqués de Balmán, de Flora, su hija adoptiva y del secretario del marqués. Este último les contrató porque estaba seguro  de que querían asesinar al señor marqués. Le habló de la comedia que montaron  para ganarse confianza de Flora, de que se hizo pasar por Ricardo Suárez, un rico playboy y cuando confesó que quería matar a su padre,  la policía, con la ayuda de Angélica, la mujer del anticuario que antes vivía en el barrio, organizaron una subasta para vender objetos del marqués . Flora cayó en la trampa y en dicha subasta fingieron que mataban al marqués. Le explicó a María cómo la detuvieron y mencionó el fraude de Flora y su marido en el negocio de las participaciones, en el que su tío Miguel también se vio implicado sin saberlo, motivo por el cual estuvo en la cárcel.
-   Y tu mamá ¿ por qué la tienes ganas a esa Flora además de lo del tío? Papá y tu no erais novios cuando papá se hizo pasar por un playboy –  pregunta María

-  A tu padre se le ocurrió llevarla una noche a la redacción para presumir de empresario. Supuestamente él era el dueño. Ese mismo día se me había caído el pañuelo que llevaba al cuello al suelo y no me di cuenta. Tu padre lo vio esa noche, lo reconoció y se lo guardó en el bolsillo.  Al día siguiente, bien temprano llega a la redacción y me devuelve el pañuelo apestando al perfume de Flora, con lo cual yo se lo devolví de nuevo diciendo que no era mío, que se lo diera a la dueña del perfume pero, por si fuera poco, yo iba a cubrir lo de la subasta para lo de la revista y el “asesinato”  cambió las cosas, regresé a la redacción para escribir el artículo de la muerte del marqués y luego me lo tuve que comer porque todo había sido una trama de la que yo no sabía nada.
-  Y tu madre no nos comió a Bonilla y a mi de milagro -comenta Héctor mirando a su mujer.

-  Me lo imagino – dice María – pero, aunque aún no erais novios mamá estaba celosa de Flora ¿ a que sí?

-  ¿Celosa? - se pregunta manteniendo la mirada de su marido fijamente - Sí, estaba celosa de que pasaran tanto tiempo juntos y yo no supiera nada del plan y encima lo del pañuelo ¿ por qué tuvo ella que ponerse mi pañuelo? Aún sigo sin entenderlo.

- Ya te dije que me lo sacó del bolsillo del abrigo y que en cuanto pude lo volví a guardar. Estaba con Flora pero solo pensaba en ti – contesta Héctor sin desviar la mirada de su mujer, momento que María aprovecha para volver a su habitación sin que sus padres se den cuenta.
A las 9 de la mañana el padre de Tim pasa a buscar a Gustavo como habían acordado y juntos van al banco. Allí se reunen en el despacho del director con Fernanda y Bonilla . Aparcados frente al banco, en un coche de policía pero sin distintivo se encuentra Vallejo y el Comisario que lleva el caso. Detrás del coche de Bonilla  el inspector y otro policía de paisano para escoltar , discretamente a Bonilla no sea que pasara algo imprevisto. Media hora más tarde salen todos, Olavide y él con una bolsa , suben al mercedes de Bonilla, el coche de policía les sigue y a las 10 de la mañana ya están en el piso de la Castellana sin problemas, donde Héctor y Asunción ya les están esperando. 
A las once de la mañana Tim y Alejandro van a recoger a María y a Paloma para ira casa de Bonilla. Vallejo y Bonilla le pidieron a Tim que estuviera presente por si los  los niños, volvían a dar pistas en clave. El comisario y el inspector no están muy conformes. Tim les podría haber dado las claves por escrito, no le gusta nada que los chicos hayan intervenido y que gracias a ellos ya tengan la identidad de los probables secuestradores. Los minutos que pasan hasta que suena el teléfono a las doce en punto se les hace a todos interminable y cuando éste suena, Bonilla lo coge diciendo.
-      Tenemos el dinero pero antes queremos asegurarnos de que los niños siguen bien.

-      Los niños  bien. Volvemos a llamar dentro de unos minutos- dijo la voz distorsionada dando por  terminada la llamada.
Y el teléfono suena de nuevo, 10 minutos más tarde y a Bonilla no le da tiempo a decir nada, solo oye a los niños decir muy deprisa: “Un abrazo a los cinco y un beso” y un exabrupto de un adulto cortando la comunicación bruscamente.
-      ¿Que han dicho y no te andes por las ramas? – pregunta el comisario a Tim sin disimular que la presencia de los jóvenes le incomoda.

-      El número uno estaba en nuestra lista como lugar en el que se ven aviones. Puede referirse a aviones civiles o militares, es decir, a una base en la cercanías o aún aeropuerto y el número cinco  por un lugar emblemático, monumento reconocible. Puede ser una iglesia o un..

-      Creo que tenemos suficiente. Vale chico ya os podéis ir – contesta el comisario.

-      No tan rápido – dijo Héctor – no sé a que viene ese tono con ellos cuando lo único que han hecho ha sido ayudar.

-      Y yo se lo ha agradezco pero ya no les necesitamos. Está muy claro y ya tengo una idea de dónde pueden estar.

-      Pues yo no lo tengo claro – dice Bonilla.

-      Creo que entiendo lo que nuestro amigo el comisario quiere decir- se atrevió Vallejo a decir tratando de calmar los ánimos-  es que si el coche fue robado por el barrio del Pilar  y los secuestradores tiraron por Bravo Murillo todo indica que deben estar en el norte de Madrid. ¿ Qué hay emblemático y grande al norte? El Escorial y el Valle de los caídos.

-      Perdón – dijo Tim tímidamente – pero creo que se olvidan de...
Nadie escucha a Tim, los preparativos y órdenes por teléfono se suceden. Una patrulla especializada barrerá la zona del Escorial al tiempo que otra seguirá a Bonilla hasta el lugar de la entrega del dinero.  A las 5 de la tarde tiene que dejar la bolsa  en una cabina telefónica en el Paseo de Pintor Rosales  esquina a Marqués de Urquijo. Si todo va bien podrá encontrar a los niños veinte minutos más tarde en la Plaza de España esquina a Princesa.
Alejandro mira a Tim y sin decir nada deciden dejar la casa tal y como les han pedido. Paloma y María, enfadadas con los mayores,  van detrás de ellos y ya en la calle, camino del coche Alejandro le pregunta a Tim:
-      ¿ Querías decirles que no contaban con los aviones y que según tú en El Escorial no hay base aérea?

-      Exacto. No, no la hay. En la base de Torrejón hay mapas detallados de todas las bases y aeropuertos en toda España. En Madrid hay bases militares en Getafe y en Cuatrovientos. Cerca de Getafe está el Cerro de los Angeles y si no me equivoco la ermita y la imagen de un Sagrado Corazón, muy grande, bastante visible desde varios puntos de la zona. Lo malo es que por esa zona hay dos polígonos industriales creo recordar.

-      Tenemos que volver y decírselo – comenta Paloma, es importante.

-      ¿ Qué te propones? – pregunta María haciendo caso omiso de las palabras de su amiga.

-      No tengo ningún plan o algo así- contesta Tim- pero podíamos ir a Torrejón, allí hay mapas muy detallados de la zona, mirar desde que polígono industrial se ve mejor el Cerro y comprobar si algunos nombres de los que ya conocemos tienen una nave industrial por allí.
-      Me parece buena idea – dice Alejandro- y Paloma, si descubrimos algo con seguridad siempre podemos decírselo al padre de Tim, seguro que éste nos escucha y a él le escucha la policía.

-      Es una lástima que mi padre no esté en orden, él os ha defendido y seguro que en condiciones normales nos hubiera escuchado y si no mi madre. Cuando se dé cuenta que nos hemos ido sin decir nada se va enfadar aunque lo entenderá.
-    Seguramente María - contesta Alejandro - tu madre sabrá calmarle si es necesario y tengo la impresión de que Héctor va a confiar en nosotros.
A la una y media de la tarde y ya en la oficina del padre de Tim, tras consultar algunos mapas,  explican lo que está pasando y Glen se ofrece a averiguar que socios de Bonilla puede tener por allí una nave. Una llamada a la cámara de comercio y otra a un amigo del club de golf le confirma que Miguel Campo es propietario de una nave, que tiene en venta , en el polígono de los Olivos y que de vez en cuando la presta a conocidos como almacén pero , el amigo del golf, no sabe el nombre de la calle.
-      No es difícil de encontrar, además en una de las ventanas se puede ver el cartel de “Se vende”¿ te interesa el local Glen?

-      No, a mi no, gracias , era pura curiosidad, es por un compatriota, sabes . Creía haber coincidido con Campos en el club de golf y recordar que dijo algo de una nave pero no tengo su teléfono y no he podido llamarle.

-      Vas a tener que esperar unos días pues no está en Madrid. Está jugando un torneo en Valencia y tiene otro en Portugal en los próximos días.

-      Esperaremos.Gracias por la información y a ver  si quedamos de nuevo para jugar juntos.     

Glen cuelga el teléfono con cara de satisfacción y le dice a su hijo.
-      Ahora mismo llamo a casa de Bonilla para informarles.

-      Gracias  - dice Tim y añade corriendo saliendo por la puerta  – nosotros vamos a ver si localizamos el local. No te preocupes papá no vamos a hacer nada, te llamaremos para ponerte al corriente.
Al padre de Tim no le da tiempo a reaccionar a las palabras de su hijo, los jóvenes han desaparecido en un abrir y cerrar de ojos. Glen llama a casa de Bonilla pero el teléfono comunica constantemente y tras intentarlo varias veces decide llamar a Gustavo a quien le pone al corriente de las sospechas que los jóvenes tienen y del local que hay a nombre de Miguel Campos .
En la nave industrial, en el polígono de Los Olivos en el distrito de Getafe, los chicos han vuelto a su cuarto y La tacones y el Italiano se acaban de marchar no sin antes haberles zarandeado hasta hacerles caer al suelo.
-      ¡Qué coño acabáis de decir! ¡No soy idiota! ¿ qué les habéis dicho?

-      No entiendo – dice Javier – no hemos dicho nada y no podemos decir nada porque no nos dejan.

-      Es verdad dice Daniel. Jolines ¿no podemos mandar abrazos a mis padres, a los  padres de Javi, a mi hermana y un beso al hermano de Javier que todavía es un baby?

-      ¿Los dos a la vez? ¡Vamos, a otro perro con ese hueso? –contesta La tacones - ¿Cuándo os habéis puesto de acuerdo?

-      Cuando han venido a por nosotros, que se lo diga El boxeador, Javier me ha dicho al oído que lo dijéramos los dos al mismo tiempo porque nos iban a quitar el teléfono enseguida, como la otra vez. ¿Qué hemos hecho mal?- pregunta Daniel con cara de no haber matado nunca a una mosca.

-      Más os vale que todo salga bien porque si no, no respondo de lo que mi compañero os haga – dijo La tacones cerrando la puerta muy malhumorada.
Al poquito oyeron como se levantaba el cierre, volvía a cerrarse y El cabeza pelada entró con los vasos de leche pero sin comida.
-      No food today, you are punished – les dijo y cerro la puerta.

-      Joder como se la gasta La tacones, no quedamos sin comer hoy – dice Javier

-      Sí, bueno pero no importa. Mientras se lo haya creído tenemos suerte. Total, los bocadillos de tortilla de francesa ya empezaban a cansarme

-      ¡Y a mi! – dice Javier.
 Gustavo Olavide, por su parte, tampoco consigue comunicarse con la casa de Bonilla y decide ir en persona a contar lo que Glen le acaba de decir. Espera llegar a tiempo, tiene miedo de lo que pueda suceder si los jóvenes están en lo cierto y además las chicas van con ellos. Pasada las dos de la tarde los jóvenes llegan al polígono Los Olivos, aparcan el coche cerca de un camping y comienzan a andar buscando naves con letreros de “Se vende” y desde donde se pueda ver con claridad el Cerro de los Angeles.






































sábado, 4 de mayo de 2013

Caso del pasado y cuentas pendientes. Capítulo 5



Capítulo 5


18 horas. Domingo 23 de septiembre 1973


El cuarto es pequeño, su puerta de madera con cristal en la parte superior tiene una persiana de luxaflex que permanece cerrada, los tabiques son también de madera y la luz del día entra por el tragaluz que hay en la parte superior de la pared de ladrillo. El cuarto debió utilizarse como despacho pues a ras del suelo hay una conexión para el teléfono, un armario archivador de metal, una mesa de despacho arrinconada y en el medio del techo un tubo de neón blanco con el interruptor fuera del cuarto. Junto a la pared de ladrillo hay un colchón de muelles, que asoman por algunos lados, con los que Dani y Javi se entretienen esperando que alguien abra la puerta para traerles algo de comer.


-      No creo que venga nadie – dice Javier – hace un rato que no se oyen pasos y hemos oído como han bajado el cierre. ¡Con el hambre que tengo ¡

-      ¡Y yo! Pero también tengo que ir al servicio .Si abrimos la persiana lo podemos comprobar – contesta Dani.


Javier se acerca a la puerta, abre las láminas de la persiana con sus manos, como ya hiciera por la mañana, pero esta vez no viene nadie a aporrear la puerta ni a gritarles en un idioma que no entienden. La silla dónde se sienta el bajito con el pelo cortado al cero está vacía y presumen que están en lo cierto. No hay rastro de los dos hombres que les han traído hasta aqui ni tampoco del otro que les hablaba en una mezcla de castellano e italiano .  Apenas recuerdan nada del viaje , un olor muy raro que les entró por la nariz les atontó bastante pero el efecto se les pasó pronto y cuando el coche paró, les cogieron en brazos como a dos fardos y les metieron en el cuarto. Allí les dejaron sin decirles nada, a media tarde les sacaron para ir al servicio , a la vuelta se encontraron con unos bocadillos sobre la mesa del despacho y dos vasos de papel con leche fría. Eso fue todo lo que comieron ese sábado y al oscurecer oyeron caminar a alguien con tacones que se paró ante la puerta y gritó en perfecto castellano.


-      Ya hemos avisado a vuestros padres. Si os portáis bien pronto estaréis con ellos. No arméis jaleo pues nadie os va a oír. No os va a pasar nada, no tengáis miedo.

-      No tenemos miedo, ya somos mayores – dijo Dani

-      Mejor así – contestó  La tacones, como Dani la llamara.


Y eso fue todo, La tacones se alejó en dirección a la puerta de entrada, oyeron caer el cierre y al ratito El italiano entró a por ellos, les acompañó al servicio y les volvió a meter en el cuarto.


-      Y ahora a dormir. Tenéis cubo debajo mesa para urinare por la notte y dos vasos de agua.

-      No tenemos aún sueño – contestó Javier - ¿nos pueden dejar una de esas barajas que tienen ustedes para que juguemos y poner la luz?

-      ¿Baraja? Ah, carte dice, no hay, no es para niño. Hora de dormir. Finito.

-      ¿ Y una sábana por si tenemos frío? – pregunta Daniel

-      ¡Silenzio! No enfadar más,  no gustarme niños .


Dicho esto cerró la puerta con llave y la nave quedó en silencio, solo se oía el ruído de las cartas al barajarlas, el destaponar de cervezas y algunas exclamaciones según les viniera las cartas. Los dos chicos se tumbaron en el colchón y trataron de dormir ya que tampoco les dejaban hablar. A las cuatro de la mañana se despertaron tiritando de frío. Se levantaron, empezaron a correr y hacer gimnasia por el cuarto para entrar en calor y entonces, El boxeador como Javi le llamó abrió la puerta y comenzó a gritarles.


-      Tenemos mucho frío – dijo Javier

-      We are cold – dijo Daniel por si entendía inglés.


No obtuvieron respuesta, la puerta se cerró pero al ratito se abrió de nuevo, esta vez era El cabeza pelada con dos toallas en la mano.


-      No blanket, that's all – dijo tirando las toallas y cerrando la puerta de nuevo.


El cansancio pudo con ellos y arropados con las toallas se quedaron dormidos hasta que la luz del sol les  despertó a eso de la nueve de la mañana. Una hora más tarde la puerta se abrió de , otra vez al servicio y otra vez bocadillos y leche. Mucho más tarde les sacaron de la habitación, les llevaron a otro cuarto cerca de los servicios y allí, el italiano les dio el auricular del teléfono y dijo que dijeran que estaban bien. De camino, de vuelta al cuarto,  Dani se ganaría un empujón seguido de un interrogatorio .


-      ¿Qué cosa dices por teléfono?

-      Jopé me hace daño, suelte mi brazo Tim es mi amigo y entrenador, quería decir que he metido tres canastas.

-      No más tonterías ¿comprendes?

-      Sí comprendo ¿no le gusta el baloncesto?

-      Calla niño impertinente o no respondo .


Contestó el italiano alzando la mano, haciendo ademán de querer pegarle una bofetada que no llega a alcanzar la mejilla de Daniel gracias a El boxeador quien le sujetó el brazo, le dijo algo en el idioma que no entendían, se miraron y al final salieron del cuarto, cerraron la puerta y no han vuelto a oír ni pasos, ni voces, ni ruídos de sillas, sólo el bajar del cierre.


-      Estamos solos – vuelve a repetir Javier - ¿intentamos correr la mesa para subirnos a ella y ver que se ve por el tragaluz?

-      Tenemos que darnos prisa, a ver si vienen y la líamos más. El italiano ese casi me da una bofetada, me he quedado con ganas de pegarle una patada pero ya sabes lo que contó Tim ¿te acuerdas?

-      Sí, no oponed resistencia y no ponedles nerviosos y esto último lo estamos haciendo.

-      Jopé es que esto de estar secuestrados es un aburrimiento y menos mal que estamos juntos.

-      Para nosotros sí pero para nuestros padres debe ser un infierno –dice Javier

-      Sí, tienes razón, mi abuela estará rezando a todos los santos, mi madre echando las culpas a mi padre y ¿ por qué tardan tanto en venir a por nosotros? ¿por qué solo hemos hablado con tu padre?

-      No lo sé, pero deja de hablar y ayúdame con la mesa. Seguro que dan con nosotros mañana.


Los chicos cambian el colchón de sitio e intentan acercar la mesa hasta la pared pero pesa más de lo que pensaban y no pueden con ella. A Dani se le ocurre entonces sacar los cajones, ponerlos sobre el colchón y hacer una torre para llegar hasta al tragaluz. Aunque no alcanzan a ver bien si pueden vislumbrar un monte con un edificio y una escultura con la forma de un Sagrado Corazón muy grande.


-      ¡El Cerro de los Ángeles ¡– exclama Javier

-      Y éso que es ¿cómo lo sabes? ¿estamos fuera de Madrid?

-      Estamos por la carretera a Toledo. Ahí he estado una vez con mi padre, no hace mucho.

-      ¡Mira Javi! – exclama Daniel al ver como un avión militar sobrevuela por encima de ellos- ¡Nos están buscando!

-      No lo creo, debe ser de la base que hay por aqui cerca.

-      ¿También has estado con tu padre y no me has llevado?

-      No, no he estado, mi padre se lo dijo a mi madre porque ella tiene un primo que trabaja en esa base.

-      ¿ y cómo se llama?

-      ¿El primo?

-      No, la base tonto y venga, vamos a bajarnos que ya no hay más que ver, todo son edificios bajos y postes de luz.

-      Getafe, la base y sí vamos a poner todo en su sitio antes de que vuelvan.


Afortunadamente les da tiempo a colocar todo como estaba y poco después oyen el cierre que sube y La tacones, con gafa de sol y pañuelo en la cabeza les deja unos bocadillos y la leche mientras El boxeador les acompaña al servicio.


A la misma hora en casa de Bonilla las familia Perea junto con Vallejo se ha unido a la de Olavide y mientras esperan a que el comisario llegue, Bonilla mira los esbozos de Tim asi como el dibujo de Julio.


-      ¡Joder! No puede ser! A este tipo le conozco y Matilde también – exclama Bonilla y continúa -  y la mujer tiene que ser ella por fuerza. Ahora encaja todo.

-      Explícate Bonilla – dice Vallejo extrañado de que haya reconocido al hombre que preguntó por la prensa internacional.

-      La cara de este tipo me  suena – comenta Matilde pero a la mujer no la conozco.

-      Fue mucho antes de que nos conocieras – contesta Bonilla y sigue con su explicación - ¿Os acordáis

 que en Agosto estuvimos en Croacia, en Istria, en la inauguración de un hotel del que soy socio minoritario? Pues este hombre también estaba. Se llama Ilja Hovart y en principio también iba a ser accionista pero quebró su empresa y su amigo Andras Radic le dejó fuera. Radic es un empresario muy conocido en el mundo de la hostelería en Istria. La península comienza a tener mucho turismo y los hoteles están creciendo como setas a lo largo de toda su costa.

-      Del viaje que hicisteis a Istria me acuerdo, alli tomasteis el ferry a Venecia  para nuestra boda pero ¿cómo entraste tú en contacto con esta gente? – pregunta Héctor.

-      Através de un amigo en común del club Siglo XXI. Pensé que lo había comentado.  Miguel Campos y Radic se conocieron en Mallorca, Campos estaba buscando invertir en el extranjero, Radic le habló del proyecto cerca del canal del Lim y no se lo pensó dos veces. Andras Radic tiene buen nombre en toda Yugoslavia. Al quedarse fuera Ilja Hovart, Miguel me preguntó si yo estaba interesado. Asi fue la cosa.

-      ¿ Y tú le has hecho algo a Hovart? – pregunta Matilde extrañada.

-      No que yo sepa. En la inauguración estuvo muy amable, el que no fuera socio no evitó que fuera invitado y que siga siendo amigo de Radic pero, quizá le sentó mal que yo ocupara su sitio, no lo sé.

-      Hasta ahora no nos has explicado tus palabras de “ahora encaja todo” – dice Olavide

-      Radic nos comentó que la compañera de Hovart era una española, de Madrid, que había conocido en Marbella y que llevaban juntos desde finales del 67 y que la conoceríamos en la fiesta pero Hovart llegó solo, alegó que su compañera sufría un ataque de jaqueca y que la disculpáramos, que la hubiera gusto conocernos y ¿no te acuerdas Matilde?

-      - Sí que me acuerdo y me quedé con las ganas de hablar castellano con alguien más que no fuera con Miguel y contigo.

-      ¡Ya está! – exclama Vallejo. Es ella y al oír tu nombre se echó para atrás.

-      Exacto, es lo que he pensado al ver los dos dibujos. Esa noche no la vimos pero el día anterior me crucé con la mujer del esbozo de Tim en la piscina y me quedé todo el día pensando en ella, su cara me resultaba familiar pero no caía. No me podía imaginar que fuera quien pensaba, estaba hablando en serbo-croata con otras mujeres. Gracias al dibujo de Julio, rejuveneciéndola ya no hay duda, es la hija del marqués, Flora.

-      Recapitulemos – dice Héctor – Flora entró en prisión a finales de enero en el 57 y diez años más tarde recala en La Costa del Sol, conoce al empresario croata, se ligan y se van a Croacia y al verte a tí allí, al cabo de 16 años te reconoce, lo cual es explicable porque apenas has cambiado y entonces recuerda su venganza ahora que su compañero está necesitado de dinero.

-      ¿Y qué fue del marido? – pregunta Vallejo

-      A lo mejor sigue en la cárcel o le ha dejado – contesta a Asunción ¿ importa mucho?

-      No, nada y es una hipótesis con fundamento, a mi entender – asegura Vallejo - ¿qué pensáis los demás?

-      Con mucho fundamento – dice Bonilla – y ahora entiendo lo de la reunión adelantada del sábado por la mañana, está claro que yo no tenía que llegar a buscar a los niños a tiempo.

-      Si eso es así ¿ están Miguel y Radic en el complot? – pregunta Olavide.

-      No necesariamente, ya te he dicho que Hovart y Radic siguen siendo muy amigos. Radic estaba en Madrid y nos íbamos a reunir el lunes pero pidió adelantar la reunión porque Hovart estaba en Marbella estudiando un negocio y le pidió su asesoramiento. Miguel me llamó para cambiar el día y aunque no me venía bien di mi consentimiento.

-      Hay algo que no entiendo – dice Olavide - ¿ Saben Miguel y Radic que los niños han desaparecido?

-      No, no he llamado a Miguel para nada, aprovechó que la reunión se adelantaba para ir a jugar al golf a Valencia, a El Saler y la noticia aún no ha salido en la prensa.

-      ¿Sabes dónde puedes localizar al tal Radic? – pregunta Aurelia

-      No, no ha dicho en que hotel se iba a hospedar. No creo que tenga nada que ver. Seguramente Hovart le ha llamado con una excusa para explicar su ausencia y Radic habrá cogido el primer avión que saliera a París que es a dónde pensaba ir después de Madrid.

-      Pues a mi me hace eso un amigo y no le vuelvo a hablar nunca más en la vida – dice Asunción.

-      A ti no te van a hacer eso nunca nadie, cariño – responde Héctor – nuestros amigos valen su peso en oro.


La llegada del comisario junto con el inspector interrumpe las consideraciones que se estaban haciendo y enseguida les ponen en antecedentes. Ambos policías agradecen la información y abandonan la casa con los esbozos para mirar si alguno de ellos están en la lista de la Interpol asi como para comprobar cuando salió Flora de la prisión de mujeres de Alcázar de San Juán. Quedan para reunirse el lunes por la mañana con Olavide en el banco para hacer los transmites del dinero y esperar la llamada de los secuestradores. Gustavo consiguió localizar al directo del Banco dónde Bonilla tiene su cuenta privada y otra junto con Héctor a nombre de la agencia de detectives. El Banco prestará el dinero, Bonilla responde con el valor del piso de La Castellana y a Héctor le avalan Fernanda, Glen White y la revista “A media luz”.

Mientras ellos continúan intercambiando sus ideas, Matilde y Asunción comparten la misma angustia que Aurelia siente como si fuera suya y María junto con Paloma, Tim y Alejandro están merendando en casa de Fernanda. Clara e Irene se han quedado allí para ayudar a Fernanda con todos los pequeños y les han llevado  cosas de aseo y algo de ropa. María todavía no conoce a Andrés y está impaciente por verle y darle el sonajero que comprara en una tienda de Londres. Tin y Alejandro charlan con Martín, de los estudios en Inglaterra , de los planes para el futuro que todavía no tienen muy claros y las chicas, acompañadas de Fernanda, se reúne con Clara e Irene que están jugando con los mellizos y Sergio en el jardín. La risa de los niños consiguen distraer a María y olvidarse por un momento de su hermano y cómo lo estará pasando. A las nueve de la noche regresan a Madrid, Alejandro conduce de vuelta y María se sienta atrás con Tim quien nota que su amiga ha vuelto a sumergirse en la tristeza. Le da un beso en la frente, le pasa el brazo por encima y María se reclina en su hombro.


-      Todo va a salir bien y me apuesto una cena a que los secuestradores se están arrepintiendo de haber secuestrado a Daniel, seguro que ya está tramando algo de las suyas – susurra Tim


María levanta la cabeza y sonríe al tiempo que dice.


-      Sí, el enano junto con Javier son para temblar, seguro que los secuestradores ya tienen dolor de cabeza de tanto oírles hablar y de hacer preguntas.


Poco más tarde llegan a la plaza de Quevedo y acercan a Paloma a casa, después llevan a María a la suya y los chicos se van a Barajas a recoger a los padres de Tim que llegan a las 11 de la noche.  María encuentra a sus padres más serenos, juntos en el sofá y oye como su madre ya está pensando en la comida que van a hacer para celebrar la vuelta de Daniel y Javier. La chica les da un beso y se va a la cama, está cansada y se queda dormida pensando en el nuevo día, el día D, el día de Daniel y de su rescate  y quisiera que ya fueran las cinco de la tarde, que el cambio dinero por chicos se hubiera realizado para abrazar a su hermano. Lo que ella no sabe es que será una de las primeras en abrazarle y mucho antes de lo que se pueda imaginar. 































miércoles, 1 de mayo de 2013

Caso del pasado y cuentas pendientes. Capítulo 4




Capítulo 4


14.40 horas , domingo 23 septiembre. 1973


  

Glen White y Manuel Romero se conocieron en la Embajada de los Estados Unidos nada más llegar a España el primero; enseguida congeniaron y se hicieron amigos pese al cargo que tenía Glen. Manuel, propietario de un quiosco de prensa en una calle esquina a Serrano, tuvo el honor, como él mismo dice, de que la Embajada eligiese su quiosco para suministrarles la prensa española. Cuando Glen dejó su cargo, para irse a la empresa privada, Manuel puso su nombre en la lista de clientes fijos y desde entonces le lleva todos los días la prensa nacional y la internacional.. Hace dos años, la hija mayor de Manuel quedó embarazada y su novio la dejó por otra, a pocos meses de dar a luz. Desde hace un año trabaja en las oficinas de la fábrica americana de Torrejón, tiene horarios muy flexibles que puede compaginar con el cuidado de su niña y Manuel no ha tenido oportunidad de pagarle el favor al padre de Tim, ahora quizá pueda hacerlo mediante su hijo. Su mujer se retrasa un poco más de lo normal y cruza un momento para decírselo a los chicos.


-      Lo siento Tim, Carmela se retrasa, está al llegar ¿podéis esperar?

-      Sí, Manuel, no se preocupe, acabamos de pedir unos bocadillos, no tenemos tanta prisa.


Cuando Manuel regresa al quiosco Alejandro retoma la conversación que el hombre ha interrumpido.


-      ¿Y  tú que harías? ¿debo contarle a Paloma la razón de su secuestro?  Ahora que María y tu lo sabéis creo que le debo a Paloma una explicación, contarle la verdad.

-      Yo que tú lo hablaría con Héctor primero. Supongo que Paloma no le diría nada a Vallejo y a Laura pero no es algo que sólo afecte a tu madre y a tu tía, también le afecta a Héctor. María lo descubrió ella sola, ya te lo dijimos, al ayudar en el archivo en la redacción. Encontró las fotos de los almacenes y la del entierro de tu abuelo, las mismas que tu habías estado mirando. A perspicaz no hay quien la gane, al ver en ambas fotos como Teresa miraba a tu madre, ató cabos y ya la vas conociendo, no deja crecer la hierba,le faltó tiempo para a hablar con su padre.  A ella se le quitó un peso de encima, desde que sabe la verdad ya no teme que su madre se vaya de casa si sucede una desgracia.

-      Sí, yo también me alegro por ella y tienes razón, su entereza en esta crisis se debe, en parte, al estar segura de que pase lo que pase, su madre no va a dejar a Héctor. Es una chica muy despierta para su edad, me gusta mucho y para mí es como si fuera una prima.

-    ¿Echas mucho de menos el no tener más familia?

-    Uno se acostumbra, no creas pero a mi me gustaría formar una familia numerosa y...


La llegada del camarero con los bocadillos y la bebida vuelve a interrumpir a los chicos y a los pocos minutos Manuel se une a ellos.


-      Bueno chicos, aqui estoy. Le he dicho a la parienta que uno de los chicos es el hermano de tu amiga y me ha dicho que te lo cuente todo y que no me olvide de lo que comentó Candela.

-      ¿Candela? ¿quién es? – pregunta Alejandro

-      Una muchacha que vive aqui, en el portal de aquí al lado y las dos veces que sacó a su perro el sábado nos comentó algo mucho antes de que todo pasara. Ahora creo que tiene sentido, entonces pensamos, tanto mi mujer como yo que era una tontería.

-      Explíquese Manuel, por favor- dice Tim.

-      Tienes razón , tened paciencia conmigo, como dice mi mujer siempre me voy por las ramas.

-      ¿Vio algo sospechoso Candela? –vuelve a preguntar Alejandro.

-      Verás, hace unos días que unos tipos extranjeros llevan haciendo footing o como lo llaméis por aqui. El jueves se pararon ante mi quiosco y me preguntaron por la prensa extranjera que tenía.  Bueno, me lo preguntó el que hablaba español porque el alto, el rubio con la nariz de boxeador creo que ni jota de castellano.

-      ¿Eran los mismos hombres del secuestro? – pregunta Tim echando mano de su bloc dónde ha anotado lo que Vallejo decía y el dibujo que él ha hecho - ¿ Reconoce en este esbozo al rubio?

-      Sí, ese es, el mismo ¡chico que bien dibujas! ¿cómo lo sabes?

-      Un amigo nuestro , excomisario, nos ha contado lo que los testigos vieron. A uno nadie le pudo ver bien la cara pero en el rubio todos se fijaron. ¿Cómo era el otro?

-      ¿El bajito que se llevó a los chicos junto con el rubio? No lo sé, no le vi la cara bien pero no era el que me preguntó por la prensa internacional. El que iba con el rubio ese día no era bajito, no era tan alto como el rubio pero poco se llevaban.

-      ¿Podría ser el que se quedó en el coche con el motor en marcha?

-      Eso es lo que pienso pero no lo puedo asegurar porque no se le veía bien. Como sea no di ninguna importancia al coche con sus ocupantes, la verdad es que no recuerdo si llevaba mucho tiempo aparcado o no pero cuando se bajó el rubio no pensé nada extraño, como ya le había visto antes pensé que quería el diario italiano para su amigo, el que hablaba español con acento italiano pero que no lo es, el mismo me dijo que era de Yugoslavia , de Croacia y por eso hablaba italiano y a mi me dio lo mismo, no sé que idioma se habla en Yugoslavia ni por qué al ser de Croacia tenía que hablar italiano..!ay que voy otra vez por las ramas! perdona, lo que quería decir es que la otra vez le habló al rubio en un idioma muy raro, sonaba como a ruso y...

-      Sería serbo-croata, el idioma oficial de Yugoslavia – apunta Tim- y creo que la península de Istria, que está en Croacia, perteneció a Italia hace años y por eso allí hablan también el italiano, pero ¿podrías describirme al que hablaba italiano para hacer un esbozo?

-      Sí claro.

Tim esboza al croata siguiendo las indicaciones de Manuel y este le reconoce enseguida.


-      Exacto chico, así es ese tipo ¿ te va a servir de algo?

-      Eso espero, se lo enseñaré a nuestro amigo Vallejo, el excomisario y quizá venga la policía de nuevo a hacerle más preguntas, lo siento Manuel.

-      No te preocupes hombre, quizá debiera haber dicho algo cuando vinieron pero como ellos no preguntaron si había visto algo sospechoso en días anteriores no dije nada y además, yo estaba tan aturdido, todo pasó tan deprisa que no coordinaba palabra.

-      Comprensible – dice Alejandro – pero después cuando lo recordó tenía que haberlo comunicado, en fin ¿y Candela ¿ ¿qué vio  o que le comentó y cuándo fue eso?

-      Creo que será mejor que os lo cuente ella, veo que es muy importante y es mejor oírlo de primera mano que por mi ¿no os parece ?

-      A mi me parece bien – dice Tim – pero no podemos subir a su casa así por las buenas.

-      No, hombre no, ya lo he pensado pero si no me equivoco dentro de 10 minutos bajará al perro. Es como un reloj y es más joven que yo asi que su memoria funcionara mejor. ¿Os he ayudado hasta ahora?

-      Sí hombre, al menos sabemos que dos extranjeros, probablemente yugoslavos, han estado corriendo por aqui durante unos días, tenemos su descripción, uno participó en el secuestro  y del tercero no sabemos nada. El coche era un seat 1500 azul y ¿la matricula? ¿se fijó en la matrícula?

-      Pues mira en eso se fijó Carmela y se lo dijo a la policía, tenía matrícula de Málaga.

-      Hay dos testigos que coinciden con lo de la matrícula según tus notas – comenta Alejandro.

-      ¡Candela! ¡Candela! Ven un momento mujer – grita Manuel de repente al ver salir del portal a una mujer de unos 30 años con un pastor alemán.


La mujer se acerca a la mesa dónde está Manuel y conversa un momento con él. Mira a los chicos bastante sorprendida pero al final se sienta en una silla con el perro a sus pies.


-      No me puedo entretener mucho, Sacha tiene que hacer sus necesidades – dice la mujer

-      Sólo le llevará unos minutos – responde Tim – creemos que usted se fijó en algo que no le pareció o normal el sábado por la mañana según Manuel.

-      Sí, se lo comenté a Carmela y a él . A las 9 de la mañana saqué a Sacha y unos metros más a bajo , a la altura de la panadería se bajó una mujer de un Ford Fiesta,  vestida con un mono de mecánico pero limpio, como si fuese nuevo , sacó unas gafas y una gorra de una bolsa del Corte Inglés que tiró a la papelera, encendió un cigarrillo y al tiempo que Sacha hizo su pipí ella tiró el cigarrillo y se sentó en el coche. Yo di la vuelta a la manzana asi que no se si se fue o se quedó pero, a la una de la tarde volví a bajar y entonces vi como el mismo Ford Fiesta aparcaba detrás de un Volkswagen vacío sólo que ahora la mujer llevaba las gafas de sol puestas y una gorra con que se cubría su media melena.

-      ¿Por qué le pareció raro? ¿Cómo puede estar tan segura que era la misma?

-      Porque la primera vez me pareció raro que llevara un mono con un zapatos de tacón superfinos y altísimos, fue lo primero que pensé, no pegaban para nada y la segunda vez, volvió a bajarse del coche, de nuevo a fumarse un cigarrillo pero llevaba unas zapatillas de deporte, tenía los guantes en la mano y casi nada de maquillaje. Yo seguí mi camino con Sacha y al llegar a la altura de la panadería se me ocurrió mirar en la papelera y allí estaban los zapatos, los tacones los tenía como arrancados pero eran los mismos zapatos de por la mañana. ¿ No es raro?

-      Podrían habérsele roto los tacones – se aventuró a decir Alejandro.

-      ¡Ni hablar! ¿Los dos a la vez? No, era como si los hubiese roto contra el bordillo, pero bueno, yo di mi vuelta a la manzana con Sacha y al llegar al quiosco lo comenté con Carmela. Media hora más tarde sucedió lo de los chicos pero yo no lo vi porque ya estaba en mi casa, en la cocina y la ventana da a un patio interior.


Al igual que hiciera con Manuel, Tim le pide a Candela que describa a la señora. Una vez hecho el esbozo y dado su aprobación, Tim y Alejandro pagan las consumiciones y acompañan a Candela en su paseo con Sacha por el mismo sitio. Al llegar a la altura de la panadería miran en la papelera y los zapatos ya no están los tacones todavía se adivinan entre los papeles y restos de una manzana. Candela comenta que la mendiga que sienta a la puerta de la iglesia los sábados suele revolver en las papeleras, seguramente pensó que los zapatos podrían servirla.

A las cuatro menos cuarto se despiden de Manuel y su mujer asi como de Candela quien ya sabe que quizá tendrá que volver a contarlo a la policía. Veinte minutos más tarde los chicos se encuentran ya en casa de la familia Perea y lo primero que oyen es que han llamado para comunicar la cantidad que exigen por los niños, que estos están bien y las palabras de Daniel.


- ¿Tienes una idea de lo que significa? - pregunta Héctor casi sin darle tiempo a sentarse.

- Yo no encuentro la agenda de Daniel y no me atrevo a decir nada no sea que meta  la pata -añade María

- Tengo una ligera idea pero no puedo estar seguro. Veréis - comienza Tim mirando a Paloma - la tarde en que Asunción pasó por la redacción con Alejandro y que no sabía a que hora iba a regresar, María y yo fuimos a recoger a los chicos y en el camino, aunque no les explicamos mucho si les dijimos que habían secuestrado a una chica joven. Más tarde cuando estábamos preparando la cena, en vista que Javi y Dani no hacían nada más que preguntas les conté lo que mi padre nos había enseñado a Suzanne y a mi. Afortunadamente a nosotros no nos ha pasado nunca pero a los hijos de un compañero de mi padre si le pasó en Filipinas. 

- Y tu padre ideó una especie de código para vosotros - dice Julio

- Exacto, era un código muy fácil, a base de números del uno al diez. Cada número estaba por algo muy global pero que podía dar una pista. Normalmente siempre se exige una prueba de que los niños están bien, un mensaje de ellos o unas palabras al teléfono y gritar un número es lo más fácil. 

- ¿El número tres es un almacén?- pregunta Vallejo

- Sí, pero en sentido muy amplio, puede ser un almacén, una nave industrial, una fábrica abandonada, algo que no tiene nada que ver con una vivienda. Pero con lo que ha dicho no tenemos mucho. Cuando vuelvan a llamar mañana para las instrucciones de la entrega de dinero tienen que pedir que se pongan los niños de nuevo, quizá hayan podido observar u oír algo e incluso haber olido algo en especial y tendríamos otra pista.

- Muy bien pensado - contesta Vallejo - ahora cuando vayamos lo hablaré con el comisario.

- Nosotros también tenemos avances - comenta Alejandro mirando a Tim - Manuel, el del quiosco, nos ha contado cosas muy interesantes lo mismo que una vecina del barrio y Tim tiene dos esbozos más.


Las palabras de Alejandro hace que todas las miradas se concentren en Tim y este relata lo de los dos extranjeros y lo de la mujer con el mono. Cuando les enseña los dibujos, la cara del extranjero con acento italiano no les  dice mucho pero ya no hay duda de que lo habían planeado y llevaban unos días estudiando el lugar. El dibujo de la mujer hace fruncir la frente de Vallejo y Héctor, la cara les resulta familiar pero no consigue ubicarla en el tiempo.

Será Julio quien tiene la idea de rejuvenecer a la mujer basándose el dibujo de Tim y entonces el semblante de los dos hombres cambiará .


- !Cielos! !No es posible! no puede ser ella después de tanto tiempo -exclama Héctor

- La pelandrusca esa, lo que faltaba, pues la tengo ganas – dice Asunción que parece no haber olvidado su episodio particular.

- Pienso igual que tú -  dice Vallejo sin comentar lo que Asun acaba de decir- pero al menos ahora podremos mirar un caso en específico y averiguar cuando ha salido de la cárcel.

- Han pasado varios años - dice Héctor - ¿por qué ahora?, ¿qué pintan en todo esto unos extranjeros?.

- Pronto lo sabremos y ya te dijimos  que juró que pasara el tiempo que pasara, llegaría el día de su venganza. 

- Buen trabajo chicos y muchas gracias, a ti también Julio por la idea - vuelve a decir Héctor - ahora hay que resumir todo lo que tenemos y es mejor hacerlo en casa de Bonilla. 

- Nosotros podemos aprovechar para ir a casa de Fernanda - dice María sin entender muy bien a quien se refieren- y llevarle a Irene lo que nos ha pedido.

- En cuanto al dinero ya sabe que entre los cuatro lo podemos reunir.

- Gracias - dice Asunción con los ojos llenos de lágrimas- no sabéis como os lo agradecemos, díselo a Fernanda, Maria, no se te olvide.

- ¿Nos vemos después en casa de Bonilla? - pregunta Tim

- No, mejor venís a casa directamente. Antes de las diez ya hemos vuelto. Tu padre tiene que descansar, aunque no quiera.

- Volveremos antes de la diez pero lo de descansar eso ya lo veremos.